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Un atacante drenó unos 200.000 XRP de las reservas del puente conectado con XRP Ledger.
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En Harmony se crearon 4.000 millones de ONE sin autorización y el 97% fue enviado a exchanges.
Los incidentes de seguridad vuelven a acumularse en el ecosistema de criptomonedas. Después del hackeo a las hardware wallets Coldcard, dos ataques registrados en agosto alcanzaron infraestructuras muy diferentes: un puente conectado con XRP Ledger y la red principal de Harmony.
Aunque tienen distintos orígenes y consecuencias, estos episodios muestran que el riesgo de seguridad se extiende por diferentes puntos del ecosistema. Los ataques recientes afectaron dispositivos de autocustodia, puentes entre redes, protocolos de finanzas descentralizadas (DeFi) e incluso el funcionamiento de una red.
El antecedente de Kelp DAO ya había mostrado en abril hasta dónde puede propagarse un problema cuando esas capas están conectadas. Su hackeo provocó pérdidas por unos 292 millones de dólares y desencadenó una salida de miles de millones de dólares del sector DeFi.
La diferencia entre estos casos también permite observar algo desde mercados: el impacto económico depende menos de que exista un hackeo que de qué parte de la infraestructura resulte comprometida y cuánto riesgo consiga transmitir al resto del sistema.
De 200.000 XRP a 4.000 millones de ONE
El 9 de agosto, un atacante explotó una vulnerabilidad en el puente que conectaba Coreum con XRP Ledger y sustrajo aproximadamente 200.000 XRP de sus reservas, hecho que reportó CriptoNoticias.
El error estaba en la lógica utilizada para detectar depósitos. El software reconoció como válidas operaciones que nunca habían entregado XRP reales al puente y permitió emitir representaciones de la criptomoneda de Ripple Labs sin el respaldo correspondiente. Con ese saldo, el atacante pudo retirar las monedas auténticas de las reservas.
El incidente no comprometió XRP Ledger ni permitió crear nuevos XRP en esa red. El problema quedó limitado a la infraestructura del puente y a la criptomoneda representada en Coreum, que dejó de estar completamente respaldado.
La distinción es importante. Un puente agrega una capa adicional para que un activo pueda utilizarse fuera de su red original y, con ella, introduce riesgos que no necesariamente existen en la red de origen.
Tres días después apareció un problema de otra magnitud técnica. El 12 de agosto, Harmony, una red de contratos inteligentes compatible con la Ethereum Virtual Machine, confirmó una vulnerabilidad que permitió a un atacante generar 4.000 millones del token nativo ONE de manera no autorizada mediante la explotación de bloques vacíos. Esta vez, el problema sí alcanzó directamente una propiedad económica del activo: su oferta.
Además, el atacante actuó rápidamente. De acuerdo con el análisis on-chain, el 97% de los ONE generados fue transferido a diferentes exchanges, presuntamente con intención de liquidarlos. En ese marco, los desarrolladores de Harmony coordinaron con esas plataformas para intentar rastrear, interceptar y congelar los fondos.
La reacción del mercado fue contundente y el precio de ONE cayó hasta un nuevo mínimo histórico, tal como se observa en el siguiente gráfico:
No todos los hackeos pesan igual sobre el mercado
La comparación ayuda a explicar por qué dos incidentes de seguridad pueden producir consecuencias completamente diferentes sobre los precios.
En Coreum, el problema quedó circunscrito a un puente y a aproximadamente 200.000 XRP. La oferta de XRP no fue modificada y XRP Ledger continuó funcionando normalmente.
Harmony enfrenta un escenario distinto. La vulnerabilidad permitió crear miles de millones de unidades de su propia criptomoneda, mientras casi todo ese nuevo suministro fue enviado a exchanges. Para los inversionistas, eso introduce inmediatamente el riesgo de dilución y presión vendedora.
La gravedad llevó al equipo a desplegar un parche y evaluar incluso un rollback, es decir, una posible reversión del historial de la red hasta un estado anterior al ataque.
Por eso, desde el punto de vista del mercado, no alcanza con medir cuánto dinero fue robado. También importa qué propiedad del sistema fue vulnerada y hasta dónde puede propagarse el daño.
Y el antecedente de Kelp DAO ofrece el ejemplo más claro de ese efecto de contagio.
El riesgo está en las conexiones
Coldcard, Coreum, Harmony y Kelp DAO son incidentes técnicamente diferentes y no deben interpretarse como una única vulnerabilidad que se está propagando entre proyectos.
Lo que sí comparten es otra característica. Cada hackeo muestra cómo la superficie de ataque crece a medida que el ecosistema suma nuevas capas y conexiones.
Coldcard expuso un riesgo asociado a herramientas de autocustodia. Coreum mostró qué puede ocurrir cuando falla la contabilidad de un puente. Harmony enfrentó una vulnerabilidad capaz de alterar la oferta de su activo. Kelp DAO, por su parte, demostró cómo un problema en un protocolo puede transmitirse hacia otros mediante activos utilizados como colateral.
Para el mercado, esa diferencia es fundamental. Un ataque periférico puede quedar contenido; uno que compromete la oferta, el respaldo de un activo o las garantías utilizadas por otros protocolos puede trasladarse rápidamente al precio y la liquidez.
Los acontecimientos de los últimos meses dejan así una señal más amplia que la sucesión de hackeos: a medida que las redes de criptomonedas se vuelven más interoperables y financieramente conectadas, la seguridad de cada pieza importa también por las consecuencias que su falla puede provocar fuera de ella.










