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La regla 80-15-5 sugiere 80% en autocustodia fría, 15% en wallet caliente y 5% en exchanges.
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Durante agosto, el ecosistema Bitcoin sufrió hackeos como los de Coldcard, ZEUS Wallet y Boltz.
Ningún método para guardar bitcoin (BTC) es garantía absoluta y cada uno de ellos tiene sus riesgos. Esta certeza quedó más difícil de ignorar durante el último mes.
Entre finales de julio y agosto, una serie de ataques golpeó distintas capas del ecosistema Bitcoin, desde wallets físicas hasta servicios de intercambio, dejando una lección central: confiar todo el resguardo a un solo esquema es en sí mismo un punto de exposición.
En ese período, al menos cinco plataformas y productos del ecosistema Bitcoin sufrieron incidentes de seguridad vinculados al uso de inteligencia artificial (IA) por parte de atacantes. Entre ellos, el robo de más de aproximadamente 2.000 bitcoin (BTC) en las wallets de hardware Coldcard, el cierre indefinido del servicio de intercambio Boltz y del bot de intercambio entre pares LNP2Pbot, así como también el ataque a la wallet ZEUS.
Este 22 de agosto, durante el evento Latam Digital Assets Conf llevado a cabo en Buenos Aires por el equipo de Crecimiento, Azul María Alonso, la gerente de Crecimiento Regional en la empresa de wallets de hardware Tangem, habló en exclusiva con CriptoNoticias sobre cómo repartir la tenencia de bitcoin entre varios métodos de custodia para reducir el riesgo de depender de uno solo.

La regla 80-15-5 para repartir la tenencia de bitcoin
Alonso propuso durante la entrevista una fórmula concreta para repartir la tenencia de bitcoin y de criptoactivos entre distintos métodos de custodia, la llamada regla 80-15-5. «Es una regla que está probada por fondos de tesorería», explicó la directiva de Tangem sobre el origen de esa proporción.
La cifra indica que el 80% de los fondos debería estar en autocustodia fría, es decir, en una wallet de hardware desconectada de internet cuyas claves privadas controla únicamente el usuario.
El 15% restante, según Alonso, conviene destinarlo a una wallet caliente, conectada a internet y más ágil para interactuar con protocolos de finanzas descentralizadas (DeFi).
El 5% final puede quedar en un exchange, una plataforma centralizada donde las claves privadas quedan bajo control de la empresa y no del usuario. «Te permite operar rápido, cambiar tu bitcoin a moneda local de manera ágil», dijo Alonso, y mencionó el caso de Argentina como ejemplo de un mercado donde esa liquidez resulta especialmente útil.
Alonso aclaró que la regla 80-15-5 no es una norma fija, sino una recomendación flexible. «Tómalo o déjalo», sintetizó sobre el reparto. En el caso puntual de la wallet de Tangem, que permite operar con otras redes y generar rendimientos sin salir de la misma aplicación, planteó que el porcentaje en autocustodia puede superar el 80% sin perder acceso al ecosistema DeFi.

La autocustodia sigue siendo la opción más segura, según Alonso
Azul Alonso planteó que el concepto de autocustodia podría mutar en los próximos años a medida que se suman nuevos actores institucionales. «Ahora entra en juego como distintos actores, están las ETF, está toda la institucionalización», dijo, en referencia a fondos y muchos vehículos institucionales que dan exposición a bitcoin sin que el inversor final controle las claves.
Pese a la entrada de esos nuevos actores institucionales, Alonso sostuvo que su postura sobre la autocustodia no cambia. «No hay nada más seguro que tener tus fondos en autocustodia», afirmó, y agregó que depender de un tercero implica no saber cuáles son sus intenciones reales con esos fondos.
Alonso respaldó esa postura con episodios previos de plataformas que custodian fondos de terceros:
La historia se prueba a sí misma una y otra vez, por años salen muchos casos de empresas que tienen fondos y después los retiros se pausan o se declaran insolventes y los fondos de los usuarios quedan congelados.
Azul María Alonso, gerente de Crecimiento Regional de Tangem.

La recomendación de Alonso choca, sin embargo, con un dato de la vida real: la forma en que la mayoría de los propietarios de bitcoin en Estados Unidos maneja sus fondos hoy, según la encuesta 2025 del Nakamoto Project. Conforme a este estudio, el 58,8% de los propietarios estadounidenses mantiene sus bitcoin en un exchange, mientras que apenas el 23,7% los tiene en autocustodia.
En términos absolutos, esa proporción equivale a cerca de 10,9 millones de personas, apenas el 4,21% de los adultos del país, sobre un total de 48,4 millones de propietarios de bitcoin relevados por el estudio.
La brecha entre la recomendación de la industria de wallets de hardware y el comportamiento real de los usuarios no es nueva, pero la ola de ataques con IA la vuelve más urgente de cerrar.

Si bien lo que hagan los tenedores de BTC estadounidenses con sus monedas no expone un comportamiento global, sí es una prueba de que muchas personas aún confían en terceros, en lugar de soluciones de autocustodia.
Las alternativas de custodiar bitcoin y criptomonedas evidencia una tensión central entre seguridad y practicidad: la autocustodia reduce la dependencia de terceros, pero también exige al usuario asumir la responsabilidad sobre sus claves y procedimientos de seguridad.
La regla 80-15-5 propuesta por Alonso plantea una forma de distribuir ese riesgo, en lugar de concentrarlo en un único método, aunque también resulta inevitable que las personas usen su tiempo para informarse y educarse en cómo mantener los fondos de bitcoin, para luego tomar decisiones fundadas.
Los ataques recientes muestran que ninguna capa del ecosistema está exenta de riesgos, por lo que diversificar la custodia puede ser una estrategia para limitar el impacto de una eventual falla. En ese escenario, la decisión no pasa únicamente por dónde guardar los bitcoin, sino por cuánto riesgo está dispuesto a asumir el usuario y cómo distribuye su exposición.








