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Uruguay exporta excedentes energéticos renovables, pero no los canaliza hacia la minería de BTC.
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Altos costos energéticos e impositivos hacen hoy inviable la minería en Uruguay.
El estado de «la minería industrial de Bitcoin en Uruguay es cero», afirmó Fabrizio Bianchi, cofundador de Hashrate, empresa especializada en infraestructura para minería de Bitcoin y de criptomonedas que nació en Uruguay, pero que opera en el país vecino Paraguay.
Durante una entrevista con CriptoNoticias en el marco del evento Be Orange, el primer encuentro dedicado a Bitcoin realizado en Montevideo el pasado 24 de mayo, Bianchi identificó dos obstáculos que, según él, hacen inviable la actividad en Uruguay: el costo elevado de la energía eléctrica y la carga impositiva sobre el equipamiento.
El costo de energía es la materia prima fundamental de la industria y no podemos tener una materia prima que sea el doble que vale en cualquier lado.
Fabrizio Bianchi, cofundador de Hashrate.
Bianchi enfatizó que los impuestos altos sobre los equipos de minería encarecen el precio final para los mineros y erosionan la rentabilidad de la operación.

La paradoja que señala Bianchi es que Uruguay tiene una matriz energética compuesta casi en su totalidad por fuentes renovables (Entre ellas biomasa, hidroeléctrica, eólica y solar), y que el país no solo se autoabastece sino que exporta los excedentes a países de la región como Argentina y Brasil.
Sin embargo, por decisión estatal, esa energía gestionada por el ente UTE (Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas) no está disponible para los privados a un precio diferencial, como podrían ser los mineros, conforme a la visión de Bianchi. «Para nosotros los mineros tendría que ser quizás un poquito más barato», dijo.
Para que Uruguay sea viable como destino de inversión minera, Bianchi planteó que esas dos condiciones, tanto una reducción de impuestos sobre el equipamiento como una una tarifa energética industrial más competitiva, son prioritarias. Adicionalmente, según el directivo de Hashrate, la empresa presentó una propuesta al gobierno para canalizar esos excedentes hacia la minería de Bitcoin, pero no obtuvo una respuesta favorable.
Hashrate ofrece principalmente el servicio de hosting de equipos ASIC, es decir, la colocación de equipos de minería especializados en sus cuatro centros de datos, con provisión de electricidad, refrigeración, conectividad y mantenimiento técnico las 24 horas. La empresa también realiza self-mining, que consiste en operar sus propios equipos para obtener Bitcoin directamente, en paralelo al servicio que presta a sus clientes.
Paraguay: minería de Bitcoin, energía e inteligencia artificial
Ante ese escenario, Hashrate trasladó sus operaciones. La empresa exploró Paraguay en 2021 y se instaló a finales de 2022 principalmente por el potencial provisto por la abundante energía hidroeléctrica que permite acceder a mineros a un costo energético más barato.

Sin embargo, Paraguay tampoco está exento de dificultades tarifarias. El cofundador de Hashrate explicó que la tarifa eléctrica para mineros en el país ronda los 60 dólares por megavatio-hora (USD/MWh), frente a los 35 USD/MWh que paga la industria general, casi el doble.
Para reducir ese costo, Hashrate, al igual que otras empresas mineras en otras regiones, apuesta por controlar su propio acceso a la red eléctrica. Para ello, adquirió un terreno frente a la nueva subestación de energía de Valenzuela (inaugurada en 2025), con el objetivo de construir una subestación de transformación eléctrica que le permita comprar energía directamente en alta tensión y distribuirla a sus instalaciones a menor precio.
«Compro en muy alta tensión, la bajo a 220 y después puedo darle a mis clientes un mejor servicio con un mejor precio de energía», explicó Bianchi. El plan proyecta entre 100 y 200 MW de capacidad instalada y todavía busca inversión.
Lo relevante de la tendencia de mineros produciendo o gestionando su propia energía es que las compañías mineras de a poco parecieran convertirse también en empresas energéticas y en particular aprovechando energías renovables, impulsados por la necesidad de abaratar sus costos.
Con respecto a la crisis que afrontan los mineros producto de las actuales condiciones de la red y un precio de bitcoin bajo (cayó más de un 50% respecto del máximo histórico de octubre 2025), Bianchi sostuvo que «nos encontramos en un panorama bastante tétrico, pero le pusimos el pecho a las balas para decir, apostamos por lo que sabemos que es Bitcoin».
Según Bianchi, muchos clientes optan por no apagar sus equipos incluso en períodos de baja rentabilidad, acumulando satoshis (la unidad mínima de bitcoin) a la espera de una recuperación del precio.
Los costos de la inteligencia artificial
Bianchi señaló que Paraguay todavía no está preparado para recibir la industria de la inteligencia artificial (IA). Esto producto de que la conectividad a internet del país no alcanza los requisitos de ancho de banda y redundancia que exige la IA, y el costo de equipamiento es significativamente más alto.
Conforme a sus estimaciones, instalar 1 MW para cargas de IA requiere una inversión de aproximadamente USD 11 millones, frente a entre 1 y 2 millones de dólares para 1 MW de minería de Bitcoin.
Finalmente, el cofundador de Hashrate aseguró que evalúa expandirse a otros países de la región. La empresa explora operaciones en Argentina, Brasil y Bolivia, aunque ninguna de esas iniciativas tiene acuerdos firmados ni fechas definidas.
En Argentina, el foco está en Vaca Muerta, donde el modelo sería instalar contenedores con equipos de minería directamente junto a generadores de gas natural, evitando el costo de transportar la energía. «A pie de planta pongo mis contenedores y mino ahí», explicó Bianchi.








