-
Antes del dinero, existían préstamos y obligaciones, para intercambiar objetos mediante acuerdos.
-
El término “dinero” proviene de la palabra latina “denarius”, una moneda romana de plata.
-
El dinero debe ser una unidad de cuenta, una reserva de valor y un medio de intercambio.
-
La sociedad establece el valor de la moneda con base en la oferta y demanda que se tiene de ella.
-
Bitcoin permite la emisión de monedas digitales y su procesamiento sin una entidad centralizada.
Table of Contents
El dinero es aquello que nos permite acceder a bienes y servicios en una sociedad de mercado. Se representa con un objeto, físico o digital, que es reconocido como valioso por una comunidad de pago y aceptado de forma generalizada como medio de intercambio. A esta representación se la puede llamar moneda o instrumento monetario. En una sociedad de mercado, la moneda es la base de todo intercambio comercial por su facilidad de liquidación, su uso como unidad de cuenta y sus capacidades como reserva de valor. Bitcoin, en particular, se muestra como la última innovación monetaria de nuestros tiempos.
Cuando hablamos de dinero, lo primero que se nos viene a la mente son billetes y monedas emitidos por el banco central de un país. No obstante, existen múltiples formas de representar dinero. Por ejemplo, los lingotes de oro, las piedras preciosas, los cheques bancarios, los préstamos, los bonos financieros, las transferencias digitales y hasta las criptomonedas son otras formas de lo que conocemos como dinero.

Una de las características que comparten los elementos mencionados es que son instrumentos de intercambio indirecto. ¿A qué nos referimos con intercambio indirecto? Pues, se usa como un elemento intermedio entre un bien y otro. Las personas reciben billetes por sus servicios en un trabajo y, luego, esos billetes los pueden usar para comprar comida, ropa o disfrutar de otros servicios.
¿Qué significa “dinero” en el diccionario?
Según la Real Academia Española (RAE), el dinero es un medio de cambio o pago aceptado generalmente. Adicional, se señala que la palabra también designa a la moneda de uso corriente y la hacienda/fortuna de una persona.
El papel moneda no es necesariamente mejor que otras representaciones del dinero, pero se ha constituido en la más generalizada durante los siglos XIX y XX. Durante toda la historia y en la prehistoria, la humanidad ha hecho uso de múltiples elementos para cumplir esta función. Por ejemplo, se han utilizado la sal, la piedra y el oro para fungir como la base del comercio de bienes. Debido a procesos históricos, políticos y económicos, se han visto sustituidos a lo largo de la historia por nuevos formatos del dinero.
En la actualidad, las monedas nacionales (fíat) son la forma más aceptada de representar el dinero y rigen la economía. Europa tiene el euro, Estados Unidos el dólar estadounidense, Colombia y Argentina el peso, Venezuela el bolívar y China el yuan, entre otros sistemas monetarios.

Ya son varias décadas desde que aceptamos las monedas fiduciarias como dinero, debido principalmente al surgimiento de los estados nacionales y de los bancos centrales. Sin embargo, el sistema fíat ha protagonizado penosos episodios de pérdida de poder adquisitivo debido a la emisión desmedida de unidades, casos de corrupción y la falta de transparencia en la contabilidad de su valor.
Una de sus mayores vulnerabilidades es la necesidad de que la población tenga que confiar en los bancos centrales, así como en los representantes del Estado y de entidades bancarias. Es decir, están a merced de que una entidad corruptible ponga en peligro sus finanzas personales, sin poder salvaguardarse.
Efecto Cantillon en el dinero fíat
Richard Cantillon (1680-1734) fue el primer economista en afirmar que todo cambio en la oferta monetaria distorsiona la estructura de una economía. En este sentido, propuso la teoría de que, si un banco central inyecta más dinero en la economía, el aumento resultante de los precios no se produce de forma uniforme. De esta manera, proponen que las primeras personas en recibir el dinero recién impreso (bancos o gobierno) pueden invertirlo o gastarlo al precio del mercado, mientras que la población recibe un dinero ya devaluado con respecto a los bienes y servicios.
Y es, en medio de este fallido contexto que empobrece a los ciudadanos, donde Bitcoin aparece como una respuesta para saldar las problemáticas actuales de las monedas y devolver la autonomía monetaria a la población.
1 ¿Moneda y dinero son lo mismo?
Aunque los términos “moneda” y “dinero” se usan como sinónimos y muchas personas consideran que son la misma cosa, en realidad se trata de elementos relacionados que buscan explicar fenómenos distintos. El economista Mostafa Moini lo explicó en un texto de 2001 (Moini, 2001).
En principio, el dinero no es una cosa, sino una relación social que implica derechos y obligaciones. Es decir, es la idea que tenemos sobre la equivalencia en los valores de lo que intercambiamos. Las monedas, por otro lado, sean tangibles o intangibles, son objetos que representan ese derecho. A nivel del agente económico, las monedas son un bien que le provee de un valor de elección entre los bienes y servicios disponibles.
Los sistemas de pago, en los que se usa una moneda determinada, son sistemas de información que desempeñan dos funciones: (1) registrar los derechos (monetarios) de las partes pagadora y receptora; y (2) proveer mecanismos para transferir esos derechos entre las partes de una transacción.
¿Cuál es el origen de la palabra moneda?
Al igual que dinero, “moneda” es una palabra cuyo origen es del latín. El taller en Roma donde se fabricaban los primeros objetos para representar el dinero, como los denarios y los áureos, se encontraba en una colina junto al templo de la diosa Juno Moneta (Juno la Avisadora). De esta manera, la palabra moneda oculta un significado de advertir, avisar o, incluso, demostrar. Esta última muy a tono con la utilidad que tienen las monedas: demostrar el valor de las cosas.
2 ¿Cómo aparece el dinero en una sociedad humana?
El mito del trueque
Para saciar sus necesidades o deseos, los seres humanos toman elementos del mundo y los transforman a través del trabajo. Dado que un individuo particular no tiene las habilidades, los recursos ni el tiempo para procurarse todo lo que necesita o desea, generalmente se especializa en una o varias actividades, produce más de lo que él mismo necesita e intercambia el excedente con otros individuos que se dedican a otras tareas. Por ejemplo, mientras una persona sabe trabajar la tierra, otra tiene acceso a la pesca y otra a habilidades artísticas. El deseo de adquirir aquello que no poseemos, nos lleva a intercambiar con nuestros semejantes.
Los economistas clásicos explican el desarrollo de la división del trabajo y del dinero con el mito del trueque. Según esta narrativa, hubo un principio, un tiempo no del todo claro en la prehistoria o historia temprana, en el que las personas compraban lo que no tenían a través del trueque. En este sentido, se hacía una permuta de objetos, donde una persona podía intercambiar un animal como un burro por quince sacos de arroz, dos jarrones de cerámica o tinta para escribir. Las personas utilizaban sus propiedades como medio de pago y unidad de valor.
Sin embargo, era un método poco práctico, ya que se necesitaba una coincidencia de deseos. ¿Qué es esto? Pues, los individuos involucrados en el intercambio debían querer lo que el otro ofrecía y estos objetos debían tener un valor equivalente. Es decir, si se vendía un burro, el vendedor debía querer los sacos de arroz que el comprador estaba ofreciendo o considerar que hubiese equivalencia de valor entre ambos objetos. De lo contrario, no se llevaría a cabo el trueque.
Mientras las comunidades crecían cada vez más y la producción de objetos se diversificaba, se hizo cada vez más difícil llevar a cabo el trueque. Entonces, se volvió necesario encontrar un elemento medio o instrumento base para todo cambio.
¿De dónde proviene la palabra “dinero”?
Según los diccionarios etimológicos, la palabra dinero está íntimamente relacionada con las medidas de cuenta. En el latín, hace referencia a una moneda romana llamada denarius, que significa cada diez y representaba este valor en plata. La palabra fue evolucionando al árabe como “dinar” para nombrar una moneda de uso común entre varios países de la región. Finalmente, en la España medieval mutó a “dinero” para indicar a la moneda que se aceptaba en las regiones de Castilla, Aragón y Cataluña.
Las comunidades empezaron a utilizar como medio de intercambio ciertos objetos específicos con valor comunitario. Por ejemplo, la sal era valiosa al permitir salar los alimentos y hacerlos más perdurables. El oro y las perlas, otros materiales preciosos, eran hermosos, escasos y duraderos. De esta manera, se empezaron a utilizar como un intermedio para vender otros objetos de uso no tan común y perdurables, como podía ser el caso de los animales o los servicios.
Es decir, el dueño del arroz y el del burro no tenían por qué tener las mismas necesidades básicas para poder comerciar sus bienes. Gracias a estos instrumentos de cambio se podía percibir una ganancia de las propiedades que, luego, se podía intercambiar por cualquier objeto de deseo; los objetos se habían vuelto dinero.

La deuda y el crédito como precursores del dinero
En realidad, no existe evidencia empírica de que las sociedades antiguas o primitivas hayan funcionado a través del trueque. Etnólogos como Einzig y Quiggin han documentado ampliamente cómo funciona el dinero en sociedades sin estado ni escritura y no han encontrado la práctica del trueque más que entre pueblos que no se conocen ni confían el uno en el otro.
La evidencia disponible apunta más a que el dinero surge de las deudas. Volviendo al ejemplo del arroz y el burro, sus dueños no tienen por qué intercambiarlos directamente si ambos son vecinos de una misma aldea. Lo más seguro es que se vean todos los días de su vida. Por lo tanto, pueden aplazar los pagos o simplemente prestarse el arroz y el burro, y devolvérselos más tarde. Esto crea una deuda entre ellos que podrá saldarse, en un principio, con arroz o con un burro respectivamente.
Esa deuda es en principio por un burro específico, dada por su dueño, una persona concreta, y puede estar “registrada” en la mente colectiva del pueblo, ya que ambas partes hicieron su acuerdo en público. Sin embargo, la deuda puede volverse más abstracta. Podemos dejar de hablar de un burro en específico para referirnos a un burro cualquiera; y podemos volverla impersonal, ya no necesariamente se debe cancelar contra el dueño del burro original. Ese “vale por un burro”, que estaba en la mente de todo el pueblo, se va abstrayendo e incluso puede separarse la unidad de cuenta (el burro) de lo que efectivamente se está dando y recibiendo (arroz, por ejemplo).
Un préstamo es un crédito que genera una deuda. En general, con condiciones particulares de cómo se debe pagar. El dinero es, entonces, la forma más abstracta del crédito, ya que puede cancelarse contra cualquier producto y por cualquier persona. Es entonces un crédito transferible incondicionalmente.

Una historia de tokens y ledgers
Volviendo a los medios de cambio, encontramos varios bienes a lo largo del registro histórico, arqueológico y etnográfico que han cumplido la función de “registrar” estas deudas y saldos. Buscando maneras sencillas de contabilizar bienes, transportar su valor e intercambiar objetos, se desarrollaron las primeras formas de monedas y la palabra escrita que conocemos hoy en día. ¿Y a quién debemos agradecer este avance? Pues, a los mismos comerciantes. El término “token” o “ficha” tiene más de 8.000 años de antigüedad, siendo una de las primeras representaciones físicas de lo que el humano comprendería como dinero.
Ya en el año 8.000 a. C., aparecieron en Mesopotamia, junto con la agricultura, fichas que representaban el tipo y la cantidad de bienes. En esa misma región se desarrollaron las fichas en sobres hacia el año 3250 a. C. Inicialmente consistían en sobres cerrados que contenían fichas y marcas en el exterior del sobre que representaban las fichas del interior; estas marcas constituyeron los primeros ejemplos de escritura cuneiforme. En Sumer (aprox. 5.500 – 1.800 a. C.), una región del sur de Mesopotamia, surgieron las tablillas de arcilla durante el milenio siguiente; estas abstraían por completo la información sobre los bienes que se intercambiaban y la convertían en signos escritos. (Bebchuk, 2025)
Esas pequeñas fichas de arcilla o piedra se utilizaban para contar cuántas unidades de granos, telas, animales o bebidas había en un lugar. El bitcoiner Gigi reflexiona que a lo largo de la historia hubo a grosso modo dos maneras de llevar un registro de las cosas: fichas físicas (tokens) y libros de contabilidad (ledgers) (Gigi, 2021). En Mesopotamia observamos el paso de un método de tokens hacia uno de ledger a lo largo de varios milenios. Los egipcios antiguos continuarían con la tradición de la contabilidad en tablillas en templos y palacios. Es decir, desde los albores de la historia se utilizaban libros de contabilidad, como la red de Bitcoin, donde se llevaba un registro minucioso de qué propiedades se tenían.
La moneda del Leviatán
Las monedas más antiguas que se conocen datan de 1200 a. C. en China. En Occidente, la acuñación de monedas comenzó en Lidia entre el 610 y el 546 a.C. Una idea común es que serían una respuesta directa a lo difícil que resultaba comerciar con trueque y materiales preciosos como el oro. Sin embargo, economistas tan diferentes como Keynes y Hayek coinciden en que el paso a la moneda acuñada debió haber estado más ligado a un intento de los gobernantes de imponer su autoridad.

El uso de moneda acuñada dio a los gobernantes una ventaja logística para sus ejércitos que se tradujo en mayor poderío militar. Consideremos que los imperios antiguos (Egipto y Mesopotamia) cobraban impuestos en trabajo o en especie y distribuían raciones a sus subalternos. Esto tenía un coste logístico enorme. En contraste, un gobernante que distribuía monedas y dejaba a sus ejércitos adquirir lo que necesitaran en el mercado delegaba todo ese trabajo logístico en el mercado. Es así como Alejandro Magno conquistó gran parte del mundo civilizado de entonces y le impuso la moneda acuñada. (Bebchuk, 2025)
Los romanos serían los primeros en desarrollar un sistema para representar cada lingote de oro, plata o bronce. Dependiendo del peso de la pieza, se acuñaba una moneda que podía intercambiarse como si fuera el mismo lingote. En este contexto, aparecen el áureo de oro, el denario de plata, el sestercio de bronce y el as de cobre.
La centralización de la emisión de monedas
El Estado romano era el único capacitado para emitir monedas de plata, como el denario. Estas monedas se usaban para costear los gastos del gobierno, como el sueldo de las legiones y funcionarios. Esta práctica, luego, la adoptarían los billetes fiduciarios emitidos por bancos centrales que representan el poder económico de un país. Bitcoin se crea en gran medida para evitar que la emisión del dinero esté únicamente en manos de una cúpula, que puede manipular la masa monetaria a beneficio de unos pocos.
Al contar con una moneda metálica que especificaba el peso en metal precioso que contenía, los gobernantes pudieron permitirse manipular estos valores a su conveniencia. Si necesitaban financiarse, pero no contaban con suficientes metales en sus minas, podían extraer gramos de oro y plata de sus monedas, pero manteniendo su denominación. Sucede así que una moneda de una libra de plata ya no contiene una libra de plata, sino quizás un cuarto. Esto se llama devaluación (debasement) y es una suerte de impuesto oculto utilizado en la antigüedad. El economista Ludwig von Mises denominó a estos dos valores: bonitas intrínseco (valor intrínseco, el metal realmente contenido en la moneda) y valor impositus (el valor nominal, impuesto por el gobernante) (Mises, 1936).
La primera gran devaluación de una moneda nacional en Occidente
Occidente vivió su primera gran devaluación monetaria en el Imperio romano. El denario llevaba acumulada una devaluación que llevó su contenido de plata de 2.7 g a 0.04 g entre los años 160 y 274. En 274, el emperador Aureliano implementó un nuevo régimen monetario con el que quiso reintroducir monedas “buenas” con alto contenido metálico. Pero, al admitir toda la devaluación oculta anterior, causó una desconfianza generalizada que hizo caer la moneda un 90% (Kallmes, 2018).
En China no solamente se inventaron las primeras monedas metálicas, sino también el papel moneda. En el siglo IX ya aparece por primera vez. Cuando Marco Polo vivió en la corte de Kublai Khan en el siglo XIII, una de sus mayores sorpresas fueron los billetes. Como varias dinastías antes que la suya, el emperador mongol emitía sus propios billetes, siendo representaciones de materiales preciosos resguardados en bóvedas. Luego de varios siglos de dinastías emitiendo papel moneda, inflándolo y perdiendo el gobierno frente a otra dinastía que comenzaba de cero con su propio papel moneda, China abandonó esta invención y volvió a la moneda de plata en el siglo XVI (Tullock, 1957).
Justo cuando China estaba abandonando el papel moneda, Europa estaba introduciendo la imprenta, que, además de libros, les permitió a los bancos empezar a imprimir billetes. El Banco de Estocolmo fue uno de los pioneros en emitir billetes, siendo estos respaldados por oro o plata depositados en él.
La aparición de los billetes y, posteriormente, de las tarjetas de crédito y las transferencias electrónicas en los siglos XIX y XX se trató de evoluciones de la moneda emitida por el Estado. Las empresas y bancos necesitaban formas aún más eficientes de mover valor, concretar transacciones y financiarse, y los gobiernos mejores métodos para controlar sus economías y financiar sus guerras.
Si la moneda acuñada ya permitía a los gobernantes financiarse a través de la devaluación, el papel moneda multiplicó enormemente esa capacidad al permitirles simplemente crear más y más billetes para financiar sus gastos. Como el billete carece de valor intrínseco, ya que no está hecho de un material valioso, es puramente de valor nominal. La contracara de esto no es la devaluación sino la inflación. Pero, a diferencia de las monedas metálicas, en las que las viejas monedas mantenían su contenido metálico, aunque se emitieran nuevas con menos, todos los billetes sufren la misma inflación. A este sistema monetario basado en el papel moneda emitido por un ente soberano se lo conoce como sistema fíat.
Pensando en dinero por fuera del Estado otra vez
El sistema fíat funciona con una entidad centralizada que está por encima del sistema de pagos mismo y que tiene un control total sobre él. Esta centralización expone a los usuarios a la censura, al bloqueo de transacciones y a la posibilidad de manipulación de la contabilidad del sistema por parte del ente a cargo, generalmente el gobierno o el banco central.
Bitcoin es la última gran innovación monetaria al día de hoy. Satoshi Nakamoto, el creador de esta tecnología, señala en su libro blanco que el dinero fíat, físico o electrónico tiene una gran vulnerabilidad: la necesidad de confianza en un tercero. Al introducir un sistema persona a persona capaz de procesar transacciones y emitir monedas sin necesidad de una entidad centralizada,Bitcoin revoluciona la manera en que se ha pensado el dinero en los últimos años.
3 ¿Cuáles son las funciones del dinero?
Según Saifedean Ammous, autor del libro El patrón Bitcoin, “ser instrumento de cambio es la función por excelencia que define el dinero”. Y aunque esto es muy cierto, el dinero tiene tres funciones que lo convierten en un instrumento para mover valor económico a través del tiempo y el espacio.
Estas son:
- Medio de cambio:
Principalmente, un instrumento monetario funciona como un intermediario para adquirir bienes y servicios. Con una moneda u otra representación de valor, los individuos pueden vender y comprar propiedades, pedir préstamos o gozar de ciertos servicios. En el caso de bitcoin, esta criptomoneda ha sido aceptada para la compra de casas, carros y hasta pizzas.
- Unidad de cuenta:
La unidad de cuenta se refiere a la capacidad del instrumento monetario de expresar el valor de otros bienes y servicios. Las monedas fiat, como el dólar, el peso o el euro, son utilizadas para indicar el precio de objetos en tiendas. Bitcoin, por ejemplo, es utilizado como elemento comparativo de valor con otras monedas o fortunas.
- Reserva de valor:
Un instrumento monetario permite acumular valor y mantenerlo en el tiempo, una característica a la que se le conoce como reserva de valor. Anteriormente, con el trueque, existían bienes que se dañaban con el paso de los días o meses (como la comida). En este sentido, para adquirir un bien en otra región o para que las riquezas no se devalúen, se necesita un instrumento capaz de resistir el paso del tiempo. El oro ha sido por mucho tiempo la reserva de valor por excelencia, Bitcoin apunta a destronarlo.
4 ¿Cuáles son las características del buen dinero?
Además de las funciones básicas del dinero, Jevons también definió una serie de propiedades físicas que los medios de intercambio deberían cumplir para llevar a cabo su función de manera correcta. Es decir, un objeto intermediario de valor que sea efectivo a la hora de pagar por bienes y servicios.
- Divisibilidad:
Se refiere a la propiedad del dinero de ser dividido o fragmentado en unidades más pequeñas de sí mismo. A diferencia de los metales preciosos, que fueron una de las primeras formas de representar valor, el papel moneda actual es mayoritariamente divisible, lo que facilita su intercambio. Redes como Bitcoin tienen grandes unidades como el BTC, pero esta unidad también puede ser dividida en centésimas de sí misma, conocidas como satoshi. Para ser exactos: 100,000,000 satoshis por cada bitcoin.
- Homogeneidad:
La homogeneidad es la propiedad de cualquier unidad monetaria de ser idéntica en calidad a otra de la misma cantidad o denominación. Por ejemplo, los billetes tienen distintas denominaciones, permitiendo pagar una compra con 50 dólares de la misma manera que cancelar con dos billetes de 20 y otro de 10 dólares. Bitcoin logra esta característica con sus unidades equivalentes, donde 0,1 BTC en el monedero de Satoshi Nakamoto vale lo mismo que 0,1 BTC en el monedero de cualquier otro usuario de la red.
- Durabilidad:
La propiedad de no deteriorarse con el paso del tiempo, las condiciones climáticas o el constante uso. En el caso de los billetes, si una unidad se daña, se puede crear otra igual. Los metales preciosos, como el oro, pueden durar siglos. Bitcoin, como bien digital, no se expone al desgaste físico. Por otro lado, al tener un registro distribuido en distintas partes del mundo y con múltiples computadoras conectadas, se permite crear una red indestructible.
- Transportabilidad:
El dinero existe para facilitar el movimiento de fortunas y capitales. En vez de transportar kilos de oro o una vivienda, un mejor instrumento de cambio representa su valor sin necesidad de ser pesado o difícil de movilizar. Las transferencias electrónicas bancarias, y las tarjetas de débito y crédito permiten a los usuarios acceder a su capital sin llevarlo todo el tiempo. En el caso de las stablecoins o el bitcoin, el propietario solo necesita un dispositivo electrónico para acceder a su fortuna.
- Escasez:
Un buen medio de cambio tiene como característica el tener una circulación limitada y hasta finita. La escasez es útil en los medios de intercambio ya que facilita su contabilidad y permanencia de valor, al ser difícil introducir nuevas unidades en la economía. El oro ha sido uno de los medios de intercambio más escasos que se conozcan durante milenios. Pero Bitcoin ha traído a la existencia el concepto previamente desconocido de la escasez absoluta y trazable. No solamente existe un límite exacto a la cantidad de BTC que puede haber en circulación, sino que también el circulante es conocido en todo momento.
5 ¿Cuáles son los distintos tipos de instrumento monetario?
Como hemos mencionado anteriormente, el dinero es un concepto abstracto que tiene distintas representaciones físicas o digitales. De esta manera, aparecen clasificaciones de estas representaciones, una muy importante realizada por el economista Ludwig von Mises (Mises, 1936):
- Dinero mercancía o “real”: se define como todo medio de intercambio cuyo valor proviene del valor de uso del bien o material del que está hecho. Por ejemplo, la sal, el cacao, el café o las pieles de animales son mercancías de dinero. Este sistema se utilizaba, sobre todo, en los tiempos precolombinos, la prehistoria, la antigüedad previa a la moneda acuñada, y reaparece cada vez que un sistema monetario colapsa. Bitcoin podría considerarse en esta categoría, pero carece de un valor de uso como mercancía, más allá de su valor de cambio basado en la seguridad de su código y los beneficios de su sistema (Bebchuk, 2022).
- Dinero-signo o fíat: Toda moneda cuyo valor de cambio nominal supera a su valor intrínseco como mercancía. Generalmente porque es decretado y legitimado por un Estado u otro tipo de autoridad. Se trata de monedas cuya circulación y política monetaria son administradas por bancos centrales, construyendo su valor con base en la confianza de un país o producto de la adopción forzosa. El dólar, el yen, el euro y muchas otras monedas nacionales se basan en esta premisa al ser emitidos por un banco central y avalados por el Estado.
- Dinero fiduciario: Este término originario de la voz latina fides, que se traduce como confianza, trata de aquellas monedas u objetos que la comunidad escoge y confía como medio de pago. En este sentido, es similar al dinero fíat, ya que no está respaldado por un bien físico (como una materia prima), sino por la promesa de pago y liquidez del ente emisor. Por ejemplo, Bitcoin es una moneda fiduciaria, puesto que los usuarios confían en que el sistema no falla y las transacciones siempre serán verificadas de forma correcta.
- Dinero electrónico o e-money: Con el paso de los años y la evolución del dinero, el hombre ha dejado a un lado las representaciones físicas y se ha adentrado en los registros electrónicos. De esta manera, existen sistemas informáticos que permiten mantener una contabilidad sobre el valor de las cosas y llevar a cabo operaciones financieras. Las transferencias bancarias, las monedas digitales y las criptomonedas son un ejemplo de los últimos adelantos en este terreno. Esta clasificación no es excluyente con las primeras tres.
6 ¿Quién crea el dinero y cómo?
Como muestra la historia, el dinero se crea como una relación social en la que se reconocen derechos y obligaciones. La adopción de un objeto como medio de cambio para representar esa relación implica la aparición de una moneda. Es decir, nace espontáneamente de la necesidad y el ingenio humano. No obstante, desde la creación de los sistemas monetarios estatales y centralizados (como las tablillas cuneiformes o el denario romano), el control del registro de estos derechos y obligaciones está en manos del Estado u otras organizaciones.
Cuando se crearon las primeras monedas fiduciarias, como el dólar americano, se determinó que cada una de sus unidades fuese diseñada, aprobada y emitida por organizaciones económicas centralizadas como los bancos centrales.
¿Qué es un banco central?
Los bancos centrales son entidades regulatorias que se encargan de ejecutar las políticas monetarias de un país, monitorear la economía y gestionar la moneda de un país. Para ello, los bancos centrales cumplen la función de definir el sistema monetario, la circulación de este dinero, supervisar las entidades financieras y prestar liquidez a los bancos privados.
Esta costumbre arraigada en la sociedad moderna y reforzada por economistas como Knapp (Knapp, 1924), que defienden un origen únicamente legal de la moneda, lleva a que portales como Wikipedia afirmen que para que un instrumento de cambio sea dinero “tiene que estar avalado o certificado por una entidad emisora” que le da confianza y legitimidad. Sin embargo, la evidencia empírica apunta a que no se necesita un ente central para crear un sistema monetario.
Por ejemplo, para no irnos lejos, hoy no son los bancos centrales los que producen el grueso del crédito de un país. Los bancos privados, como intermediarios financieros, son los principales participantes en la creación de masa monetaria a través del crédito. ¿Y cómo lo hacen? Pues, gracias a captar el ahorro de los depositantes y, luego, prestárselos a otras personas que necesitan financiación.
¿Cómo funcionan los bancos privados?
En la práctica, los bancos modernos no mantienen la totalidad de los ahorros de los depositantes, puesto que no están obligados legalmente a ello. Al contrario, los bancos mantienen únicamente una fracción de esos ahorros de sus clientes. A esto se le conoce como reserva fraccionaria y, en casos como Europa, está permitido que los bancos solo tengan el 1% del dinero del cliente disponible para su retiro. El dinero restante lo pueden utilizar para hacer préstamos, de los cuales podrán sacar intereses. Al prestar montos que a su vez siguen existiendo como depósitos de otros clientes, los bancos esencialmente están multiplicando la masa monetaria en circulación.
En este sentido, los bancos privados no imprimen más billetes (esa es la tarea del banco central), pero sí llevan una contabilidad del dinero de sus depositantes, los préstamos que realizan y el capital que pagan los usuarios por dichos préstamos. De esta manera, pueden usar 900 dólares de la cuenta de ahorro de un cliente que tiene 1.000 dólares depositados, prestárselos a un tercero y el dinero de este, al depositarlo en el banco, puede ser nuevamente prestado a una cuarta, quinta y hasta sexta persona. Esta multiplicación del dinero mediante préstamos se traduce en un cambio en la masa y las políticas monetarias del país. Pues, al multiplicarse el valor de la moneda, los bancos centrales se ven en la obligación de crear nuevas unidades.
No obstante, emitir más moneda no siempre funciona así y no es una práctica saludable. El uso del capital de los clientes para crear más poder económico es ampliamente criticado porque genera una distribución desigual de las riquezas. Asimismo, en el caso del sector bancario, hace a los ciudadanos vulnerables a las corridas bancarias. Esto ocurre cuando muchos usuarios retiran dinero de sus cuentas bancarias al mismo tiempo hasta dejarlo inoperable por no disponer de la totalidad de los depósitos de sus clientes.

Asimismo, existen Estados que imprimen nuevas unidades de moneda sin realmente haberse generado un crecimiento económico. La creación indiscriminada de dinero genera inflación en el mercado de un país, un evento que a largo plazo empobrece a la población y su poder adquisitivo.
Bitcoin plantea una aproximación inversa a esta mecánica. Propone una política monetaria programada en código y defendida por una red descentralizada de nodos, capaces de evitar cualquier transacción que conflictúe con estas normativas. Su política monetaria implica un límite fijo y preestablecido al circulante de su unidad de cuenta, BTC.
Al ser bitcoin digital e infinitamente divisible, no corre el riesgo de quedarse sin unidades monetarias y requerir mayor emisión. Las unidades pueden subdividirse cada vez más en la medida en que su valor aumenta y no es práctico utilizar unidades grandes. Más allá de eso, la emisión de BTC no puede ser alterada por una entidad de forma arbitraria ya que, al ser un sistema descentralizado, no hay tal entidad que lo controle y esté por encima de él.
7 ¿Por qué el dinero tiene valor?
Existen muchas teorías sobre el valor y sobre el valor del dinero. La distinción más elemental que han hecho los economistas es entre valor de uso y valor de cambio. El valor de uso es aquella satisfacción que obtenemos al consumir o utilizar un bien, por lo cual es altamente subjetivo y no es cuantificable. El valor de cambio, en cambio, es más objetivo y cuantificable: es la cantidad de otro bien que podemos obtener a cambio de un bien (Smith, 2016).
Los medios de intercambio, salvo en el caso del dinero-mercancía, generalmente carecen de valor de uso, ya que solo se usan para cambiarlos por otra cosa. En ese sentido, el valor de uso del medio de cambio está muy arraigado en su capacidad de intercambiarse por otra cosa, en su valor de cambio. Esto fue un desafío para los economistas por mucho tiempo (Bebchuk, 2022). Sin embargo, podemos encontrar algunos factores que aumentan la capacidad de un medio de cambio de cambiarse por otros bienes o servicios, es decir, su valor.
Cuando una moneda es ampliamente adoptada por una comunidad y se puede adquirir cualquier bien o servicio con ella, el valor de esta se sustenta. La capacidad de reserva de valor también es un punto a favor del aumento del valor del medio de cambio. Que una moneda nacional pueda mantener su precio relativamente estable, como el euro o el yen japonés, la convierte en un bien apreciado y con utilidad.
Por último, si estamos hablando de dinero cuya producción es limitada, como es el caso del oro, la plata, el petróleo o Bitcoin, podemos esperar que su poder adquisitivo se mantenga o aumente a lo largo del tiempo. En síntesis, un medio de cambio tiene valor si cumple adecuadamente las funciones monetarias y posee las características del “buen dinero” detalladas más arriba.

8 ¿Por qué Bitcoin es dinero?
Al ser una moneda construida a base de códigos y por el desconocimiento sobre su funcionamiento, algunas personas cuestionan si Bitcoin es dinero o si acaso tiene valor. No obstante, se trata de un instrumento de cambio que cumple con todas las características propias del buen dinero.
Bitcoin funciona como medio de intercambio para pagos en línea o en persona, y ha sido moneda de curso legal en países como El Salvador. En cuanto a sus características de unidad de cuenta, aunque la volatilidad de su precio pone en entredicho esta función, la criptomoneda se ha convertido en una referencia para representar el valor de mercados de lujo.
¿Qué tanto se usa Bitcoin como medio de intercambio?
Actualmente, Bitcoin mueve un volumen de intercambio de casi 40 millones de dólares diarios. Un promedio de transacciones confirmadas al día de más de 600.000 unidades. En cuanto a direcciones activas al día, los números rondan las 400.000 direcciones. Estas métricas demuestran el amplio uso que tiene Bitcoin como medio de intercambio.
El caso de uso más extendido de Bitcoin es, quizás, su función de depósito de valor. A nivel de código, el suministro de bitcoins está programado para ser finito y con una emisión claramente pautada. En este sentido, es una moneda que no se devalúa por las políticas monetarias en favor del pago de deudas, cosa que sí ocurre con el dinero fíat. Por estas características, a Bitcoin se le conoce como “el oro digital”, utilizado para resguardar valor.

Por si fuera poco, la manera en que Bitcoin ha ganado valor con el paso de los años responde a la forma natural en la que cualquier objeto se ha convertido en una moneda de cambio.
Bitcoin es dinero fiduciario. El valor de la criptomoneda no se basa en la confianza depositada en una entidad centralizada, sino en el código desarrollado por Satoshi Nakamoto, auditado por múltiples desarrolladores, las políticas monetarias consensuadas por la comunidad y los nodos/mineros que mantienen la red activa. Asimismo, puede ser considerado dinero mercancía/real, ya que su valor reside en la red que lo compone y en sus capacidades tecnológicas.
Las personas que usan Bitcoin confían en que su sistema es robusto y transparente, así como lo perciben como la última evolución del dinero. Y es que, tomando en cuenta la historia del dinero fiduciario y sus constantes problemáticas para mantener el valor a lo largo del tiempo, Bitcoin sobresale como una alternativa capaz de resolver estas problemáticas y convertirse en el mejor dinero creado por la humanidad.







