-
El modelo implementará un sandbox para agilizar la tokenización de activos.
-
El proyecto se suma al auge de las ciudades libres y zonas especiales de innovación.
En Florianópolis, una ciudad al sur de Brasil conocida tanto por su mística colonial como por su pujante sector tecnológico, se está gestando una propuesta que busca redefinir los límites entre la gestión estatal y la innovación privada.
La idea es impulsada por Paloma Lecheta, fundadora de Founder Village, y Nicolas Martins, secretario adjunto de Tecnología de Santa Catarina, quienes se reunieron recientemente en el Sapiens Park para discutir el futuro de FloripaDEZ. Se trata de una Zona Económica Digital (ZED) proyectada para actuar como un laboratorio de pruebas para las criptomonedas en suelo brasileño.
El encuentro responde al hecho de que Brasil es uno de los líderes globales en adopción de criptoactivos, pero sigue perdiendo talento y capital hacia jurisdicciones con normativas más flexibles.
Para los impulsores del proyecto, entre los que está el tecnólogo Nima Kaz, FloripaDEZ es una estrategia para retener profesionales en áreas como la inteligencia artificial y la infraestructura energética, transformando la consolidada base técnica de la ciudad en un polo de atracción para la inversión extranjera directa.

Un modelo de gobernanza a favor de las criptomonedas
La propuesta técnica central es la creación de un sandbox regulatorio. Este mecanismo permitiría que las empresas experimenten con stablecoins y la tokenización de activos reales (RWA) bajo una supervisión adaptada, distinta a los procesos administrativos convencionales.
A diferencia de las ciudadelas de bitcoin, que suelen ser organizaciones comunitarias enfocadas en la circularidad de la moneda creada por Satoshi Nakamoto, FloripaDEZ apunta a integrar los activos digitales a un modelo de desarrollo económico estatal más amplio.
“Fue un momento clave para alinear la visión de FloripaDEZ con la hoja de ruta de innovación del estado”, afirmó Lecheta, quien sostiene que la agilidad normativa es esencial para que la creación de tecnología sea el centro de la actividad económica, reduciendo los tiempos de gestión burocrática.

Sin embargo, el proyecto se desarrolla en un contexto nacional donde el Banco Central de Brasil está endureciendo los requisitos de autorización, gobernanza y supervisión para proveedores de servicios de criptoactivos.
Adicionamente, los analistas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros suelen señalar que las zonas con reglas diferenciadas deben equilibrar la agilidad normativa con estándares adecuados de control para proteger a los inversores y mantener la estabilidad financiera.
El historial de Brasil con incidentes vinculados a activos digitales obliga al Estado a buscar un equilibrio entre el fomento a la innovación y la protección contra posibles abusos financieros. La referencia a modelos como Próspera, en Honduras, sirve como recordatorio de las tensiones legales y políticas que surgen cuando la autonomía de una zona digital intenta integrarse en la soberanía de un marco nacional, un hecho documentado por CriptoNoticias.
Por el momento, FloripaDEZ se encuentra en una fase de articulación institucional y consultas públicas. Su progreso dependerá de la capacidad de los actores privados para convencer a las autoridades de que un marco normativo especial es, efectivamente, una vía segura para el crecimiento.

Lejos de ser un caso excepcional, la propuesta se inscribe en un auge global de zonas económicas especiales y las denominadas ‘ciudades libres’, modelos que buscan desburocratizar el crecimiento. El proyecto refleja así una tendencia en economías emergentes que ven en la infraestructura digital, y en marcos territoriales autónomos, la herramienta definitiva para acelerar el desarrollo económico.
En ese sentido, si FloripaDEZ logra formalizarse, podría validar la tesis de que el talento local solo requiere de un entorno normativo a la par de la velocidad tecnológica para florecer.
No obstante, queda pendiente observar si las instituciones están preparadas para integrar estos modelos experimentales de manera permanente, o si el proyecto encontrará un techo en la complejidad de las estructuras legales tradicionales. Al final, la pregunta es si la innovación puede ser contenida en un espacio delimitado o si su naturaleza exige una transformación que el sistema, todavía, no termina de asimilar.








