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BTC resiste todo. Mueve más valor que Visa y es el activo líder de la década, dice el especialista.
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En un mundo de deudas explosivas y censura financiera, bitcoin es el único activo soberano.
En un sistema financiero marcado por deudas públicas récord y erosión constante del poder adquisitivo, bitcoin (BTC) se presenta cada vez más como una vía soberana para preservar el patrimonio a largo plazo. Así lo sostiene Alexandre Stachtchenko, director de estrategia y comunicación de Bitstack y una de las voces más influyentes sobre la moneda digital pionera en Francia.
En una reciente entrevista en el podcast Whatever It Takes (Lo que sea necesario), Stachtchenko presentó a bitcoin como el único activo verdaderamente soberano y resistente en un mundo donde las deudas públicas altas son inevitables y la devaluación del dinero fíat es estructural.
“No produce flujo, no reparte dividendos. Es una pepita de oro digital”, dijo. Su valor radica en su escasez absoluta (solo 21 millones de unidades) y en su carácter “au porteur” (al portador), significa que nadie puede congelarlo ni confiscarlo sin las claves privadas.
«Cuando se crea dinero, los primeros en recibirlo —políticos y actores financieros— compran activos raros antes de que los precios se ajusten. Cuando llega al ciudadano, ya está devaluado», explicó, aludiendo al efecto Cantillon.

Por eso, bitcoin ofrece soberanía individual, lo que para Stachtchenko “es que BTC es el único activo que puedes poseer en propiedad plena en el mundo digital”.
Para ilustrar su rol como “puerta de salida”, recurrió al caso de Venezuela diciendo que “mucha gente decía que al abandonar el país les quitaban el oro y el dinero. Con bitcoin son 12 palabras en tu cabeza que no te pueden quitar”.
Luego advirtió: “no quieres terminar como un libanés”, en alusión a la crisis bancaria del Líbano (desde 2019), donde millones perdieron acceso real a sus dólares aunque el saldo siguiera en pantalla.
Se refirió con ello a la crisis que continúa en la actualidad sin resolución plena. Como lo informó CriptoNoticias en ese momento, los bancos libaneses impusieron controles de capital informales estrictos. Esto debido a la falta masiva de liquidez en dólares (la moneda en la que la mayoría de los depósitos estaban nominados).
Los depositantes no podían retirar sus dólares y por ello los bancos congelaron o limitaron drásticamente los retiros en divisa extranjera. En la práctica, muchas personas solo podían acceder a pequeñas cantidades en libras libanesas (que se devaluaron más del 90 % frente al dólar), o nada en absoluto en dólares.
Bitcoin, el «oro digital» y herramienta geopolítica
Stachchenko defiende la analogía del “oro digital” al señalar que bitcoin comparte con el oro la rareza, neutralidad y resistencia a la manipulación, pero añade divisibilidad y transferibilidad instantánea sin intermediarios.
“El oro no es un sistema de pago. Bitcoin sí lo es. Es peer-to-peer (entre pares), auditable por cualquiera”. Luego mencionó ejemplos reales que lo confirman. Desde gobernantes a opositores en Venezuela. También transacciones entre Rusia y China en planes de desdolarización. “Bitcoin es usado hasta por los enemigos”, destacó para hacer referencia a su neutralidad. Bitcoin lo prueba porque lo usan actores enfrentados, dijo.

Desafíos reales y un horizonte generacional
En su análisis, Stachchenko reconoce que la falta de privacidad nativa en la red pública de bitcoin sigue siendo un obstáculo importante: “Hoy puedes reconstruir toda la historia financiera de alguien con una sola transacción. Eso no es escalable para pagos cotidianos”, dijo.
También aborda el precio, y aunque evita pronósticos cortoplacistas, mantiene que “bitcoin pasará por el millón de dólares. La pregunta es cuándo y en qué contexto”. ¿Hiperinflación que devalúe el dólar o reconocimiento gradual como reserva de valor global? “Eso no lo sabemos aún”.
El bitcoiner francés ve el futuro de bitcoin como un proceso generacional. “No se trata de derribar el sistema monetario actual en 15 años. Se trata de ofrecer una alternativa robusta cuando la fuga en adelante del fíat alcance su fase exponencial”.
En ese sentido afirmó que Bitcoin se está construyendo como una infraestructura paralela robusta y neutral que estará lista cuando el sistema fíat —por su propia dinámica interna— llegue a un punto de no retorno o de crisis profunda. Ese momento puede llegar en 20, 50 o 100 años, dependiendo de cómo evolucionen las deudas, la inflación, las tensiones geopolíticas y la pérdida de confianza en las instituciones.
Mientras tanto, cada generación que adopta bitcoin (primero los pioneros, luego los millennials, luego la generación Z y más allá) fortalece la red, reduce su volatilidad relativa, mejora su usabilidad y aumenta su interés real en defender a la moneda creada por Satoshi Nakamoto, como lo apuntó el francés.
Por eso habla de una “puerta de salida” que no promete riqueza rápida, sino control soberano. Eso, sobre el patrimonio en un mundo donde ese control se está erosionando cada vez más. No lo ve como una apuesta a corto plazo, más bien como una apuesta a que, tarde o temprano, la gente necesitará una alternativa real y funcional… y bitcoin estará allí, habiendo sobrevivido y madurado durante décadas.








