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Desde el 1 de enero de 2026, los saldos en yuan digital generan intereses con respaldo estatal.
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El movimiento acelera la competencia global con USDC y USDT.
En la carrera por redefinir el futuro del dinero, el Banco Popular de China (PBOC) dio un paso que ningún otro banco central importante ha dado hasta ahora. Esto porque desde el 1 de enero de 2026, el yuan digital (e-CNY) ha evolucionado dejando de ser una mera moneda digital de banco central para convertirse en una herramienta de inversión protegida, capaz de generar intereses y competir directamente con los depósitos tradicionales.
La medida busca arrebatarle el control de los pagos minoristas a gigantes privados como Alipay y WeChat Pay. De tal manera que permite que los bancos comerciales (y no las plataformas privadas) paguen intereses sobre saldos en wallets verificadas de e-CNY. Con ello, convierte el uso del yuan digital en un depósito atractivo y protegido.por el sistema de seguro de depósitos del país.
El acceso a estos intereses requiere que el usuario sacrifique su anonimato. Mediante un proceso de verificación de identidad real (ID chino, como el carnet de identidad) y vinculación bancaria, los usuarios con mayores niveles de capital —aquellos cuyos saldos superan los 500.000 yuanes— recibirán una tasa del 0,05%, igualando las condiciones de los grandes bancos comerciales del país.
Con 16,7 billones de yuanes (unos 2,38 billones de dólares) ya circulando en el sistema, la medida posiciona al yuan como una alternativa cada vez más atractiva en el comercio internacional.
Sin embargo, para Faryar Shirzad, jefe de política de la plataforma Coinbase, este movimiento de Pekín es una señal de alarma para la seguridad nacional de Estados Unidos.
En el panorama global de las monedas digitales, China posee una de las más avanzadas del mundo. En ella, lleva años en desarrollo y pruebas masivas. En contraste, Estados Unidos rechazó explícitamente la emisión de una CBDC pública. Esto mediante leyes como el Anti-CBDC Surveillance State Act y órdenes ejecutivas).
De tal manera que Estados Unidos prioriza las stablecoins emitidas por entidades privadas (como USDC o USDT), reguladas bajo el marco de la Ley GENIUS de 2025.
Esta diferencia regulatoria —prohibición de CBDC gubernamental versus promoción de dólares digitales privados— genera una competencia asimétrica en la carrera por el futuro del dinero digital, como lo muestra un artículo editorial de CriptoNoticias.

Así que en medio de esta competencia, mientras China incentiva el uso de su yuan digital, en el Capitolio estadounidense el debate se mueve en la dirección opuesta. Esto debido a que la Ley GENIUS prohíbe explícitamente que los emisores de stablecoins paguen intereses a sus titulares. Sobre este punto Shirzad, observa que la restricción no busca proteger al consumidor, sino blindar las ganancias extraordinarias de la banca tradicional.
Para Shirzad, la ironía es trágica. Comenta que al intentar proteger un modelo de negocio tradicional, los legisladores estadounidenses podrían estar saboteando la competitividad del propio dólar.
Stablecoins sin intereses, un regalo para China
La estrategia de China va más allá de sus fronteras. A través de proyectos piloto con socios estratégicos como Hong Kong, Tailandia, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, Pekín está construyendo una red de pagos transfronterizos que prescinde de la infraestructura financiera dominada por Estados Unidos.
«China entiende perfectamente la oportunidad que el lobby bancario estadounidense está a punto de regalarles», afirma Shirzad. «Socavar la supremacía del dólar ha sido un objetivo de largo plazo de la República Popular China. Si el Senado prohíbe las recompensas en las monedas digitales estadounidenses, le estará dando una gran asistencia a los esfuerzos de China», añade.
Los comentarios de Shirzad llegan poco después de que banqueros estadounidenses denunciaran que las stablecoins aprovechan lagunas regulatorias para ofrecer intereses a sus usuarios.
En una carta enviada al Senado el 5 de enero de 2026 y firmada por más de 200 líderes del sector, se señala que varias empresas de bitcoin (BTC) y criptomonedas están pagando rendimientos indirectos mediante socios y exchanges. Esto, eludiendo de facto la normativa vigente. Así que, ante esta situación, los banqueros exigen una revisión urgente de la regulación.
Mientras tanto, el Comité Bancario del Senado tiene previsto votar la próxima semana un nuevo proyecto de ley sobre la estructura del mercado de criptomonedas. Y lo que se decida en esa sesión podría determinar si el dólar digital estadounidense, a través de las stablecoin, permite incentivos. O si, por el contrario, permite que el yuan digital permanezca como la única CBDC que recompense a sus usuarios.
El dilema para el Congreso es profundo. Se debe a que, por un lado, existe presión de las instituciones financieras que han dominado el siglo XX. Mientras, por el otro, está una nueva infraestructura digital que, aunque disruptiva, podría ser la única forma de mantener la relevancia del dólar. Esto, en un mundo donde el dinero ya no solo se gasta, sino que se programa para generar valor por sí mismo.



