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El BdE advierte que una adopción amplia de stablecoins podría provocar desintermediación bancaria.
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El mercado mundial de stablecoins ya superó los 320.000 millones de dólares.
El Banco de España ha lanzado una clara «señal de alerta» sobre el rápido crecimiento de las stablecoins. En su Informe de Estabilidad Financiera de Primavera 2026, la institución advierte que las stablecoins globales, especialmente las de emisión múltiple, como USDC o USDT por ejemplo, podrían amplificar riesgos sistémicos en el sistema financiero.
Aunque el BdE reconoce su potencial para impulsar la innovación en pagos y finanzas digitales, centra su preocupación en las stablecoins que operan bajo esquemas en distintas jurisdicciones.
La capitalización de mercado de estas monedas estables ya supera los 320.000 millones de dólares, con un abrumador dominio de las denominadas en dólares (entre el 98% y el 99%), mientras que las ligadas al euro apenas representan el 0,2%, como lo ha reportado CriptoNoticias.
Una adopción amplia de estos instrumentos podría intensificar procesos de sustitución de monedas nacionales, aumentar los flujos financieros internacionales y amplificar la transmisión transfronteriza de la política monetaria estadounidense y, de forma más general, de perturbaciones entre jurisdicciones.
Banco de España.
Activos como USDC de Circle o los tokens de Paxos —los únicos regulados bajo MiCA en Europa— permiten que el mismo token fungible se emita desde entidades en diferentes países, sujetas a marcos regulatorios distintos (MiCA en Europa y Genius Act en Estados Unidos).
Esta estructura genera complejidades relevantes, de acuerdo con el banco. En momentos de estrés, un emisor podría requerir transferencias de reservas desde otra jurisdicción para atender reembolsos masivos.
Si alguna autoridad bloquea esos flujos, el impacto recaería especialmente sobre los inversores europeos. Según el informe, una adopción masiva de estos activos aceleraría la sustitución de depósitos bancarios tradicionales, provocando desintermediación bancaria, reducción de la capacidad de crédito y una menor eficacia en la transmisión de la política monetaria.
Además, una crisis de confianza podría extenderse rápidamente al resto del ecosistema de las criptomonedas, a la banca convencional e incluso a los mercados de deuda pública, en la opinión del banco.
La principal inquietud del Banco de España radica en la fragmentación regulatoria internacional, que dificulta una gestión ordenada de posibles crisis y favorece el arbitraje regulatorio.
Tanto el BdE como el Banco Central Europeo (BCE) han señalado los peligros de estos esquemas multiemisión, llegando incluso a considerar su prohibición.
El análisis refleja la prudencia europea frente al entusiasmo global con el que las stablecoins se consolidan como puente entre las finanzas tradicionales y el mundo digital. El informe las sitúa entre los principales riesgos emergentes de la digitalización financiera, junto a ciberamenazas y el avance de la inteligencia artificial.
De cara al futuro, si no se logra una mayor coordinación regulatoria internacional, el Banco de España anticipa que los riesgos sistémicos podrían materializarse, especialmente en escenarios de estrés financiero.
Esto podría forzar a Europa a endurecer su postura regulatoria —incluso con posibles prohibiciones a los esquemas de emisión múltiple— o, por el contrario, a buscar fórmulas que le permitan competir sin comprometer la estabilidad del sistema financiero continental.








