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Hoy, las salidas mensuales de manos de inversores minoristas de Binance se han hundido más del 60%.
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El capital minorista migra a ETF y autocustodia por seguridad.
Durante años, los flujos constantes de pequeños ahorradores hacia los principales exchanges centralizados sirvieron como indicador clave del nivel de adopción de bitcoin (BTC).
Hoy, esos flujos muestran una desaceleración marcada. Según datos on-chain de CryptoQuant, los monederos con menos de 1 BTC, una categoría que agrupa desde pequeños ahorradores (plancton con 0.1 BTC) hasta inversores de nivel intermedio en vías de capitalización (camarones con 1 BTC), envían un promedio mensual de 384 BTC a Binance. A un precio de 60.000 USD por unidad, este flujo representa unos 23 millones de dólares mensuales, la cifra más baja desde 2017.
Este dato contrasta con los niveles del mercado bajista de 2022 (post-FTX), donde las entradas diarias promedio de inversores minoristas a Binance alcanzaban 2.675 BTC por día, mostrando una base de soporte retail más activa pese al pánico. Hoy, esos flujos se han colapsado a menos de 400 BTC mensuales en promedio promedio, una fracción mínima y un declive estructural que marca la ausencia retail más extrema registrada.
La desconexión actual es notable, dado a que la moneda creada por Satoshi Nakamoto registró recientemente el mayor cambio de propiedad de su historia, con una salida neta de 696.000 unidades de BTC de monederos personales, como lo informó CriptoNoticias.
Curiosamente, este éxodo de los inversores minoristas no implica una desaparición del capital, sino que gran parte de esta oferta ha sido absorbida por ballenas (los grandes holders, con 1.000 BTC o más) y entidades institucionales en una redistribución masiva de la propiedad.
Uno de los factores determinantes es la propia maduración del precio. A diferencia de 2017, cuando bitcoin aún se medía en unidades de cuatro cifras, el entorno actual de una cotización por encima de los 60.000 dólares ha modificado la psicología de compra. Para un inversor minorista, adquirir 1 BTC completo requiere ahora una inversión de entre 60.000 y 100.000 dólares, lo que ha desplazado la operatividad hacia las fracciones o satoshis. Esto reduce el volumen nominal en BTC aunque el valor en moneda fíat siga siendo significativo, como lo observa David Battaglia en su análisis.

A esto se suma un cambio de paradigma en la seguridad. «Este ciclo dista mucho de ser un retorno generalizado de los minoristas a las plataformas de intercambio», explica el análisis on-chain de Darkfost en CryptoQuant.
Para él, el inversor actual es más cauteloso, prefiere la autocustodia o el uso de redes de segunda capa como Lightning Network, movimientos que no se reflejan en las estadísticas de entrada de los exchanges tradicionales. Este comportamiento contradice la lectura simplista de los 696.000 BTC que salieron de monederos personales; mientras unos capitulan ante las instituciones, otros migran hacia una soberanía financiera que no deja rastro en los exchanges.
Darkfost atribuye parte de esta tendencia al lanzamiento de los ETF spot de bitcoin en Estados Unidos en 2024. Estos productos permiten exposición al activo a través de cuentas de corretaje tradicionales, sin necesidad de gestionar claves privadas ni interactuar directamente con exchanges centralizados. Es muy probable que una parte considerable de los antiguos usuarios de exchanges se encuentren ahora operando en estos mercados regulados, buscando la protección legal que las plataformas centralizadas no siempre garantizan.
Este vehículo regulado ofrece una rampa de entrada sin la complejidad técnica de gestionar llaves privadas, absorbiendo una demanda que antes inflaba artificialmente las métricas de los exchanges.
Por ello, el mercado que estamos viendo en 2025 y 2026 es un terreno donde las instituciones dictan el ritmo, pero donde el minorista también ha encontrado refugio en canales más institucionales, de acuerdo con lo explicado en el análisis.
A pesar de la calma en los promedios mensuales, el «instinto» minorista reaparece en momentos de crisis. En febrero de 2026, durante correcciones de precio específicas, las entradas diarias a Binance superaron los 1.000 BTC (unos 60 millones de dólares en una sola jornada).
Aunque estos picos suelen interpretarse como ventas de pánico por parte de manos débiles, también reflejan una actividad táctica. Se trata de inversores que regresan a las plataformas para liquidar posiciones o buscar refugio en stablecoins. No es una participación saludable a largo plazo, sino una reacción ante la volatilidad, según lo observado por Darkfost.
Por lo tanto, estas señales no sugieren un abandono de bitcoin por parte de los camarones o pequeños inversionistas, sino una evolución estructural. El capital se está desplazando hacia la custodia regulada y la soberanía financiera personal, dejando atrás la era en la que las señales de mayor adopción dependían únicamente del tráfico en una sola plataforma.








