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Para Rey el sistema financiero entendió que si no puede vencer al código, debe custodiarlo.
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Resalta que la minería local ya aporta el 0,23% de la seguridad global de la red Bitcoin.
Hace apenas cuatro meses, Bolivia era un territorio hostil para los activos digitales; una jurisdicción donde operar con bitcoin (BTC) y criptomonedas podía derivar en procesos judiciales. Hoy, ese muro regulatorio se ha desmoronado bajo el peso de la realidad.
En medio de este giro, desde Santa Cruz, Pedro Rey, educador y promotor de criptoactivos, detalla en conversación con CriptoNoticias cómo su país intenta «saltarse la fila» de la adopción sudamericana, impulsado por una urgencia económica asfixiante.
Rey, un boliviano que vivió el auge del sector en las trincheras de la crisis argentina, regresó a su tierra hace un año para encontrar una escasez crónica de divisas y un sistema bancario que empujó a los ciudadanos a buscar refugio en el código.
Para él, la velocidad del cambio es inédita. Es una metamorfosis, que va de la persecución judicial a la integración financiera, la cual ocurre mientras los bancos adeudan aproximadamente 2.000 millones de dólares a sus depositantes en un «corralito» de facto que disparó la ansiedad por preservar el valor de los fondos.
Según el Banco Central hay aproximadamente unos 400.000 usuarios de criptomonedas [reporte del año pasado], pero yo creo que ya estamos llegando al millón de usuarios […] siendo que somos 12 millones de habitantes. Me parece que es un crecimiento increíble. Yo creo que se puede comparar con el crecimiento que yo he visto en Argentina en los años más difíciles del CEPO.
Pedro Rey.

La capitulación de la banca de Bolivia
Para Rey, lo que sucede es una «revancha comercial». Es, en realidad, el sistema financiero boliviano entendiendo que, si no puede vencer a los activos digitales, debe aprender a custodiarlo para recuperar la liquidez que se fugó hacia los mercados peer-to-peer (P2P).
El clímax de esta tendencia ocurrió este 29 de abril. Sucedió pocas horas después de que Rey analizara el ecosistema, y cuando el Banco Unión, la entidad controlada por el Estado boliviano, anunció oficialmente la integración de USDT, la stablecoin emitida por Tether, a través de su wallet Yasta.
Mediante una alianza con la fintech salvadoreña EFY Finance, la entidad habilitará desde este jueves 30 de abril la compra de la stablecoin con un límite diario de 1.200 dólares (8.250 bolivianos), tal como fue reportado por CriptoNoticias.
Algo interesante como precedente que no he visto que ha sucedido en otros países es que los bancos que antes prohibían el uso de cripto […] ahora los mismos bancos han integrado la posibilidad de comprar stablecoins para pagos internacionales. Ya tenemos como cinco bancos locales que ya han incorporado criptomonedas. Están Banco Bisa, después está el Banco Ganadero, el Banco FIE, el Banco Unión, está ID y también está el BP.
Pedro Rey.
De esta manera, el sistema financiero boliviano completa su metamorfosis. Y ahora, pasa de ser el perseguidor del P2P a convertirse en el principal comercializador de activos digitales bajo el amparo de la nueva normativa.
Bitcoin en la calle: el fin del miedo comercial
Sin embargo, la adopción no se queda en las interfaces bancarias. En el eje central del país, bitcoin ha permeado la economía en la calle con más de 100 comercios aceptando pagos directos, según registros de btcm.org. El comerciante boliviano ahora ve en la moneda digital pionera una herramienta de soberanía frente a la devaluación.
Para Rey, este fenómeno es el resultado de un trabajo de hormiga liderado por comunidades como Bitcoin Research y Bitcoin Lab, que han logrado algo que hace tres años parecía imposible como es disipar el miedo sobre el uso de activos digitales.
«Antes, a la gente le daba pánico decir ‘tengo bitcoin’ o invitar a un comerciante a aceptarlo», recuerda Rey. Hoy, esa clandestinidad ha sido reemplazada por un pragmatismo comercial donde la moneda creada por Satoshi Nakamoto ya no se percibe solo como un activo especulativo para «hacer plata fácil», sino como una herramienta de soberanía frente a la devaluación.

Estamos viendo cada vez más locales por departamento que aceptan bitcoin. Lograr estos números era impensable cuando el tema estaba prohibido y hablar de ello podía traerte problemas legales. Hoy, el comerciante boliviano entiende que bitcoin es el activo que realmente le permite ser independiente, a diferencia de las stablecoins que siguen bajo control centralizado.
Pedro Rey.
Sin embargo, Rey introduce aquí una nota de cautela que resalta con la filosofía de bitcoin. Eso es porque menciona la diferencia entre conveniencia y libertad. Para él, la dependencia masiva de activos como USDT o USD Coin (Circle) es un arma de doble filo.
«Estamos dando este primer paso necesario, que es el ‘fácil’, mediante el uso de stablecoins. Es la solución inmediata para los pagos y las importaciones», admite. Sin embargo, advierte sobre el riesgo sistémico de que un país entero deposite su confianza en empresas privadas como Tether o Circle. La advertencia se refiere a la capacidad de estas entidades para ejecutar el bloqueo de cuentas y congelamientos arbitrarios, como ya se ha reportado en múltiples ocasiones.
La minería de Bitcoin, el otro salto de Bolivia
Más allá del uso cotidiano en las calles y la apertura en las ventanillas bancarias, el factor que termina de consolidar la nueva posición de Bolivia en la adopción de bitcoin y criptomonedas es su inesperada irrupción en la seguridad de la red. El dato que lo confirma es que el país ha dejado de ser únicamente un consumidor de activos para convertirse en un productor de valor.
Por primera vez, Bolivia apareció con nombre propio en los registros de Luxor, uno de los pools de minería más importantes de Estados Unidos. Con un 0,23% del hashrate (potencia de cómputo) global, el país debutó en el mapa de la infraestructura industrial de Bitcoin.
Este hito, resaltado por Rey, es el resultado de un crecimiento del 400% en la actividad minera en apenas un trimestre, impulsado por el aprovechamiento de excedentes energéticos y costos operativos competitivos en la región andina. Para Pedro Rey, este es el sello de madurez técnica que el país necesitaba:
«Aparecer en los reportes globales de minería significa que Bolivia ya no solo ahorra en Bitcoin; ahora ayuda a sostener el sistema. Este intercambio con la experiencia internacional está acelerando la adopción como creadores de infraestructura», detalla Rey.
Para él, con todo este avance, Bolivia completa un círculo que pocos países en la región han logrado cerrar en tan poco tiempo. Se debe a que la nación ahora tiene bancos que facilitan el comercio con bitcoin y criptomonedas; también comercios que aceptan BTC y equipos de minería digital. Queda claro que el país ha dejado de ser una mancha oscura en el mapa de las criptomonedas para convertirse en un nodo activo que transforma su energía en criptoactivos.








