-
En 2025, los ataques físicos aumentaron un 46% según TRM Labs.
-
Unstoppable apunta a que la custodia debe evaluarse de forma integral y coyuntural.
Los ataques físicos contra tenedores de criptoactivos, en los que se recurre a la violencia para forzar el acceso a los fondos, crecieron de forma notoria. Como lo informó CriptoNoticias a comienzos de enero pasado, ese tipo de incidentes aumentó un 46% en 2025 respecto de 2024.
En ese contexto, el equipo detrás de la cuenta Unstoppable, enfocada en privacidad y libertad financiera, publicó una opinión que cuestiona una de las recomendaciones más extendidas del ecosistema de criptomonedas: el uso de hardware wallets.
Las hardware wallets ofrecen ventajas concretas en términos de seguridad digital, ya que mantienen las claves privadas aisladas de dispositivos conectados a internet, reduciendo de forma significativa el riesgo de robos mediante malware, virus o accesos remotos.
Además, permiten firmar transacciones sin exponer las claves, lo que las vuelve especialmente útiles para resguardar fondos a largo plazo o manejar montos elevados con menor dependencia de la seguridad del sistema operativo del usuario.
¿Usar hardware wallets es la manera más segura de proteger los criptoactivos?
El equipo de Unstoppable plantea que la seguridad no es un concepto «unidimensional» y que centrarse solo en la protección criptográfica puede ignorar riesgos igual de relevantes.
Según su análisis, portar una hardware wallet puede convertir al usuario “en un objetivo físico”. Al tratarse de dispositivos reconocibles, llevarlos encima señala de forma indirecta la posesión de criptoactivos.
En un escenario donde existen víctimas fatales, robos, extorsiones y secuestros vinculados a criptomonedas, esa visibilidad se transforma en una desventaja concreta.
Como se ve en el siguiente gráfico del desarrollador conocido en X como Haseeb, cuatro de los 65 ataques físicos registrados el año pasado concluyeron con víctimas fatales:

Riesgos físicos y vectores menos evidentes
Otro punto advertido por Unstoppable es que las hardware wallets no eliminan otros vectores de ataque, sino que pueden sumar nuevos.
Un ejemplo reciente fue el incidente en Bybit, donde el uso de dispositivos físicos para firmar transacciones llevó a que operadores autorizaran firmas a ciegas, es decir, aprobaciones sin ver con claridad qué estaban validando, lo que facilitó la ejecución de movimientos maliciosos pese a utilizar hardware wallets, que llevaron a la pérdida de 515.000 ETH.
Las hardware wallets requieren software complementario para su uso, como aplicaciones de escritorio o extensiones, lo que amplía la superficie para intentos de phishing, es decir, engaños diseñados para robar credenciales o inducir a firmar transacciones maliciosas.
Además, aunque el dispositivo proteja la clave privada, los usuarios siguen recibiendo la recomendación estándar de anotar la frase semilla en papel. La semilla es la secuencia de palabras que permite restaurar el acceso a los fondos.
Para Unstoppable, ese punto “derrota el propósito” de la protección física del dispositivo, ya que introduce un respaldo vulnerable a robos, incendios o accesos no autorizados.
La postura también se apoya en antecedentes recientes. Tras la filtración de datos de clientes de Ledger, reportada por CriptoNoticias, uno de los fabricantes más conocidos de hardware wallets, se documentaron casos de amenazas y ataques dirigidos a personas cuyos datos habían quedado expuestos.
¿Una alternativa más discreta?
Frente a este escenario, desde Unstoppable sugieren que, para muchos usuarios, una wallet móvil de código abierto, bien diseñada y apoyada en entornos seguros del sistema operativo, puede resultar una opción más equilibrada.
Según lo expuesto por Unstoppable, esos entornos aíslan datos sensibles dentro del hardware del teléfono, dificultando su extracción incluso si el sistema es comprometido.
El argumento central no es que las hardware wallets sean inseguras por definición, sino que no siempre son la mejor opción universal.
Una wallet móvil discreta reduce la probabilidad de ser identificada como portador de criptoactivos, limita la exposición física y puede ofrecer una experiencia de uso más integrada, sin depender de dispositivos adicionales.
La reflexión de Unstoppable apunta a que la custodia debe evaluarse de forma integral, considerando no solo la criptografía, sino también el entorno social, los hábitos de movilidad y el perfil de amenaza real de cada persona.








