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La firma Anza y Jump Firedancer convergieron en el mismo esquema postcuántico sin coordinarse.
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El peso de las firmas postcuánticas amenazan la capacida de procesamiento de Solana.
La Fundación Solana publicó un reporte este 27 de abril en el que consolidó los resultados obtenidos por la firma Anza y el equipo detrás de Jump Firedancer, dos equipos de desarrollo de este ecosistema, que identificaron a Falcon como el esquema de firma digital postcuántica más adecuado para preparar la red frente a la potencial amenaza de la computación cuántica.
Falcon es un estándar de firma digital postcuántica aprobado por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST), el organismo que en 2024 formalizó los primeros estándares de criptografía resistente a computadoras cuánticas.
Su característica principal es producir firmas más compactas que otros esquemas postcuánticos (como SLH-DSA), un requisito crítico para Solana y para cualquier otra cadena de bloques en donde cada byte adicional por transacción tiene impacto directo en la velocidad de procesamiento.
No obstante, las firmas que usa Solana hoy, bajo el esquema Ed25519, tienen un tamaño fijo de 64 bytes, mientras que la variante Falcon-512, que la Fundación Solana evalúa en la propuesta SIMD-0461, produce firmas de aproximadamente 666 bytes: unas 10 veces más pesadas.
En una red que procesa entre 3.000 y 4.000 transacciones por segundo, ese aumento de peso por transacción tiene impacto directo en la capacidad de la red, lo que representa un riesgo latente y otro foco de estudio para este ecosistema (y todas las redes de criptoactivos).
En ese sentido, como lo notificó CriptoNoticias, pruebas con firmas postcuánticas en una red de prueba de Solana mostraron que esquemas más pesados podrían reducir el rendimiento de la red hasta un 90%, según Alex Pruden, CEO de Project Eleven, empresa que colabora con Solana en esas pruebas.
Por otro lado, conforme al reporte de la Fundación Solana, la convergencia independiente de Anza y Firedancer en Falcon no implica una decisión final.
Mientras la organización señala que «la computación cuántica aún está a años de distancia», indicó también que continuará evaluando a Falcon y sus alternativas antes de comprometerse. Al mismo tiempo, planteó una hoja de ruta de tres pasos: seguir investigando, adoptar un esquema postcuántico para wallets nuevas si la amenaza se vuelve concreta, y migrar las wallets existentes. No hay plazos ni umbrales definidos para ninguno de esos pasos.
Ambas compañías construyeron y presentaron implementaciones iniciales disponibles públicamente en GitHub (Anza y Firedancer).
Otras propuestas postcuánticas para Solana
En enero de este año el desarrollador Dean Little publicó las Winternitz Vaults, bóvedas que generan claves nuevas en cada transacción usando criptografía resistente a ataques cuánticos.
A diferencia de una migración de red completa, estas bóvedas apuestan por proteger únicamente a las wallets individuales que opten por usarlas. El informe de Google Quantum AI, que alertó a la comunidad tras reducir hasta 20 veces los recursos cuánticos necesarios para romper a Bitcoin, destacó ese desarrollo como uno de los pocos primitivos resistentes a la cuántica desplegados y en uso en una red de criptoactivos relevante.
La convergencia de Anza y Firedancer en Falcon añade una pieza más a ese camino, en el que dos equipos del ecosistema alinearon criterios sobre una misma solución sin coordinación previa, lo que reduciría la fricción política para activar una migración cuando la red lo considere necesario.









