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Solo el 27% de las empresas espera usar computación cuántica en 2030, pese a reconocer su impacto.
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Bitcoin aún no adoptó defensas frente a un eventual ataque cuántico, aunque ya existen propuestas.
La computación cuántica dejó de ser una hipótesis lejana y comenzó a perfilarse como una de las principales disrupciones tecnológicas de la próxima década.
De acuerdo con un informe de IBM Institute for Business Value, la mayoría de las empresas aún no está preparada para enfrentar ese cambio.
El estudio, basado en encuestas a más de 2.000 ejecutivos de 33 países y 23 industrias, revela una brecha significativa entre la percepción del impacto cuántico y la acción concreta.
El 9% de los entrevistados provino de América Latina:

Los datos del documento de IBM sobre cuántica
Según el reporte de IBM, publicado en enero 2026, el 59% de los ejecutivos considera que la inteligencia artificial (IA) habilitada por computación cuántica transformará su industria hacia 2030.
No obstante, solo el 27% espera estar utilizando computación cuántica de alguna forma para ese mismo año. Esta distancia entre expectativa y preparación es una de las señales de alerta centrales del informe, que describe la “preparación cuántica” como un proceso aún incipiente y desigual.
El equipo de IBM también advierte que pocas organizaciones están construyendo las capacidades necesarias para aprovechar ese potencial de un esquema híbrido entre ordenadores cuánticos, tradicionales y la IA.
Solo el 32% de las empresas afirma estar desarrollando alianzas dentro de ecosistemas cuánticos, un factor que IBM identifica como clave para obtener ventajas competitivas futuras.
Además, apenas el 34% de los ejecutivos dice estar preparando activamente a su organización para un escenario de seguridad “cuánticamente seguro”.
Este último punto es especialmente sensible. El reporte señala que la computación cuántica pone en jaque a los sistemas criptográficos actuales, basados en problemas matemáticos que podrían volverse triviales para computadores cuánticos avanzados.
Frente a ese riesgo, IBM destaca la urgencia de invertir en criptografía poscuántica, es decir, en nuevos esquemas de cifrado diseñados para resistir ataques cuánticos.
La advertencia es clara: actores maliciosos ya están recolectando datos cifrados hoy bajo la lógica de “almacenar ahora, descifrar después”. Esto también lo advirtió por CriptoNoticias recientemente.
En línea con el documento de IBM, un reciente anuncio de expertos del grupo G7 invitó a empresas financieras y a bancos a adoptar resguardos contra la cuántica para 2030.
El CEO de IBM habló sobre cuántica en el Foro Económico Mundial
Por su parte, Arvind Krishna, director ejecutivo de IBM, sostuvo este 21 de enero en el Foro Económico Mundial que la criptografía actual resistente a la computación cuántica se apoya en construcciones matemáticas conocidas desde hace tres décadas, como la criptografía basada en retículos.

Según explicó, estos esquemas son válidos y bien comprendidos, pero aun así consideró que las organizaciones deberían prepararse para un escenario en el que la computación cuántica alcance la escala suficiente entre 2030 y 2035.
Krishna remarcó que, aunque en el presente no existiría un riesgo inmediato, tampoco es prudente postergar la adopción de defensas poscuánticas durante una década.
En ese sentido, advirtió que cualquier información cifrada que pueda ser capturada hoy podría ser vulnerable en el futuro, cuando las computadoras cuánticas logren romper los sistemas criptográficos actualmente en uso.
Bitcoin frente al desafío cuántico
Este escenario no solo interpela al mundo corporativo.
Tal como lo informó CriptoNoticias, Bitcoin tampoco cuenta hoy con una solución definitiva frente a un eventual ataque cuántico.
La red se apoya en criptografía de curva elíptica (ECDSA) para proteger las firmas de las transacciones y funciones hash (SHA-256) para resguardar la minería. Este último sistema se considera seguro frente a la computación clásica, aunque no así la criptografía que escuda las firmas digitales.
En el ecosistema ya existen propuestas para mitigar ese riesgo, aunque ninguna se adoptó de forma consensuada.
Entre ellas se incluyen la migración hacia esquemas de firmas poscuánticas, el uso de direcciones que reduzcan la exposición de claves públicas, o cambios graduales en el protocolo que permitan una transición ordenada sin comprometer la red.
En paralelo, otras redes, como Ethereum, también exploran estrategias para anticiparse a ese escenario, en una suerte de “carrera cuántica” entre proyectos.
El informe de IBM insiste en que el tiempo para actuar es ahora, no cuando la tecnología esté plenamente madura.
En el caso de Bitcoin, como lo informó CriptoNoticias, el desafío es aún más delicado que en empresas o instituciones centralizadas, porque cualquier cambio profundo requiere consenso social, técnico y económico.
La computación cuántica todavía no llegó, pero su sombra ya plantea preguntas estratégicas. Ignorarlas podría resultar mucho más costoso que empezar a prepararse.








