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Gobiernos y empresas ya planifican defensas criptográficas frente a escenarios cuánticos.
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El desafío no es inmediato, pero exige preparación y coordinación a largo plazo.
El avance de la computación cuántica dejó de ser un asunto teórico y comenzó a consolidarse como una preocupación tangible.
Bitcoin no está exento de ese avance y así lo han demostrado especialistas, expertos y analistas que, como lo reportó CriptoNoticias, trabajan y piensan en cómo será un futuro con computadoras cuánticas y Bitcoin conviviendo.
Si bien algunos de ellos expresan mayor urgencia que otros, la intención de proteger a la red creada por Satoshi Nakamoto de un posible atacante con ordenadores cuánticos es una idea con alto grado de consenso.
En ese contexto, un reporte publicado el 6 de enero en el sitio especializado The Quantum Insider designa a 2026 como el Año de la Seguridad Cuántica.
El documento no se limita a describir progresos técnicos, sino que marca un cambio de etapa: de la concientización a la implementación, con la seguridad como eje central. Para sistemas basados en criptografía, como Bitcoin, ese giro no es menor, ya que este sería el año en que comencemos a ver implementaciones de protección cuántica.
De la investigación a la implementación
Según ese informe, 2025 marcó «la transición de la tecnología cuántica desde un dominio de investigación especializada hacia una preocupación estratégica generalizada».
Allí se explica que, tras haber sido declarado el Año Internacional de la Ciencia y la Tecnología Cuántica, el foco se desplazó desde los laboratorios hacia gobiernos, empresas y organismos de seguridad.
En ese sentido, CriptoNoticias reportó cómo la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. de Estados Unidos también explora en ámbitos cuánticos, así como compañías como IBM e IonQ publicaron sus avances referidos a esa tecnología.
El texto de The Quantum Insider expresa lo siguiente:
La próxima fase de la evolución cuántica no estará definida por el descubrimiento, sino por la implementación, y la seguridad será el factor limitante.
Reporte The Quantum Insider.
Esa afirmación es central: el problema ya no es si la computación cuántica funcionará, sino cómo se la controla y cómo se protege al resto de la infraestructura digital frente a su avance.
En respuesta a ese escenario, la comunidad bitcoiner ya cuenta con algunas propuestas sobre la mesa.
Mientras un 33% de todos los bitcoins en circulación serían actualmente vulnerables a ataques con ordenadores cuánticos, el desarrollador Jameson Lopp, por ejemplo, considera que es mejor quemar los BTC sin dueño para evitar su secuestro cuántico.
A su vez, Ben Sigman, CEO de Bitcoin Libre, es el autor de la propuesta BIP-360. Esta iniciativa busca introducir un mecanismo de transacción resistente a la computación cuántica.
Adam Back, otro participante relevante en el desarrollo de Bitcoin, también propone reemplazar el esquema que asegura las firmas digitales de las transacciones en la red.
Sin embargo, esas y otras alternativas, aún están en discusión y ninguna ha conseguido consenso.
Seguridad «para» y «desde» la computación cuántica
El reporte de The Quantum Insider argumenta su idea de que 2026 será impulsado como el “Año de la Seguridad Cuántica” en tres ejes:
- Criptografía poscuántica.
- Resiliencia frente a capacidades cuánticas.
- Protección responsable de tecnologías e innovación cuántica.
El informe, en adición, distingue dos dimensiones claras.
La primera es la seguridad para la computación cuántica. Según The Quantum Insider, la inversión global en tecnologías cuánticas «ya se mide en decenas de miles de millones de dólares», repartidos entre empresas privadas, laboratorios estatales y universidades.
En septiembre pasado, compañías como BlackRock, Nvidia y otros inversionistas apoyaron a PsiQuantum en el desarrollo de computadoras cuánticas comerciales con 1.000 millones de dólares.

Esa expansión, afirma el reporte, amplió también la superficie de ataque: robo de propiedad intelectual, riesgos internos y compromisos en la cadena de suministro.
El documento enfatiza que la seguridad no puede limitarse a soluciones técnicas aisladas.
Textualmente, sostiene que “las salvaguardas técnicas por sí solas no son suficientes” y que deben complementarse con gobernanza, control de accesos y marcos de colaboración segura.
Esta advertencia no apunta solo al sector cuántico, sino a cualquier industria que dependa de innovación distribuida y cooperación internacional.
La segunda dimensión es la seguridad frente a la computación cuántica. Aquí el reporte es explícito: gran parte de la economía digital depende de sistemas criptográficos diseñados bajo supuestos matemáticos que podrían no sostenerse indefinidamente ante avances cuánticos.
Según The Quantum Insider, esto crea un problema temporal concreto: datos cifrados hoy pueden ser recolectados y almacenados para ser descifrados en el futuro.
El medio aclara que el riesgo es mayor para información de larga vida útil, como registros legales, datos médicos o propiedad intelectual.
Para abordar ese escenario, el reporte señala que la criptografía postcuántica busca «permitir que las organizaciones aseguren datos hoy de una forma diseñada para mantenerse resiliente en el tiempo», y destaca que los estándares ya están en proceso de definición.
¿Qué implica este diagnóstico para Bitcoin?
Según el propio reporte, la seguridad cuántica «ya no es teórica, es operativa». Esa frase no implica que hoy existan computadoras cuánticas capaces de quebrar la criptografía de Bitcoin, pero sí que gobiernos e industrias están planificando activamente ese escenario.
Para una red monetaria global, que prioriza la previsibilidad y la resistencia a largo plazo, esa planificación es relevante. Más aun dependiendo del consenso de los participantes de la red.
Desde esta perspectiva, Bitcoin no enfrenta una amenaza inmediata, pero sí un desafío: cómo y cuándo adaptar sus mecanismos criptográficos sin comprometer consenso, descentralización ni compatibilidad histórica.
The Quantum Insider subraya que el Año de la Seguridad Cuántica no será un evento aislado. Según el reporte, comenzará el 12 de enero de 2026 en Washington y se extenderá con cumbres regionales en América, Europa y Asia-Pacífico. El objetivo declarado es alinear políticas, prácticas de seguridad y estándares internacionales.




