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Patrick Witt calificó la sesión como “constructiva y orientada a soluciones”.
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La banca reiteró que las recompensas en stablecoins amenazan la estabilidad financiera.
La reunión del 2 de febrero entre representantes de la banca y el sector de las criptomonedas, celebrada en la Casa Blanca, dejó en evidencia las profundas diferencias que persisten entre ambos, especialmente en lo que respecta a las recompensas o pago de intereses que ofrecen las stablecoins.
Lejos de acercar posturas, la cita remarcó la urgencia de encontrar un terreno común antes de finales de febrero, fecha límite autoimpuesta por la administración Trump para avanzar en la regulación sobre los activos digitales.
No se logró un consenso inmediato sobre las recompensas que las empresas de criptomonedas ofrecen a los usuarios por mantener stablecoins como USDC o USDT, tal como informó CriptoNoticias justo después de la reunión. El impase posterga la claridad regulatoria, pero también resalta la brecha filosófica entre dos mundos financieros con visiones aparentemente irreconciliables.
Patrick Witt, director ejecutivo del Consejo Presidencial de Asesores para Activos Digitales de la administración Trump, encabezó el diálogo con la esperanza de visualizar un camino hacia la colaboración. Calificó la sesión como “constructiva, basada en hechos y orientada a soluciones”.
Sin embargo, por el lado de las empresas de criptomonedas se percibe frustración. Los participantes de la industria señalaron la rigidez de los representantes bancarios, quienes, según ellos, eludieron la discusión de soluciones concretas, reiterando la necesidad de que cualquier marco regulatorio priorice “el apoyo al préstamo local y la seguridad y solidez del sistema financiero”.
Veto bancario a las stablecoins con recompensas
Las principales asociaciones bancarias, incluyendo la American Bankers Association (ABA) y el Bank Policy Institute (BPI), emitieron comunicados después de la reunión en los que reafirmaron su postura intransigente.

Su argumento central es que los rendimientos de las stablecoins representan una “amenaza existencial” para su modelo de negocio. Sostienen que estas recompensas permiten a las plataformas de criptomonedas competir directamente con los depósitos bancarios tradicionales, lo que podría desviar liquidez del sistema y, en consecuencia, mermar la capacidad de los bancos para otorgar préstamos a la economía real.
Incluso presentan estudios en el que advierten de una posible contracción de cientos de miles de millones de dólares en depósitos y préstamos si no se aplican restricciones equivalentes a las que rigen para la banca.
La banca agrega que a pesar de que la ley prohíbe explícitamente el pago directo de recompensas, la industria de los activos digitales encontró un atajo para hacerlo a través de los exchanges y otras plataformas de criptomonedas.
Las criptoempresas defienden su terreno
En la otra esquina, la industria de las criptomonedas defiende con vehemencia los recompensas de las stablecoins como una manifestación de la eficiencia superior que ofrecen estos activos digitales.
La recompensa de las stablecoins no es una amenaza para la banca: es una prueba de que la infraestructura blockchain puede ofrecer una mejor eficiencia del capital. La verdadera pregunta es: ¿lo construiremos en Estados Unidos con la supervisión adecuada o lo veremos trasladarse al extranjero?
Mike Belshe, CEO de BitGo.
Ejecutivos de Coinbase y otras firmas del sector de las criptomonedas presentes en la reunión han enfatizado que prohibir las recompensas en stablecoins sería una medida “anticompetitiva” que solo serviría para ahuyentar la innovación. Sugieren que el capital se trasladará hacia otras jurisdicciones más flexibles, como Singapur, donde los rendimientos controlados son una realidad.
Una falsa narrativa que circula es que las monedas estables de la Ley GENIUS representarán un riesgo sistémico. Se afirma que están estructuradas como los fondos del mercado monetario, que se desplomaron en 2008 y sufrieron una crisis de la COVID-19 en 2020, y que deberíamos esperar que ocurra lo mismo en futuros períodos de estrés. Pero es justo lo contrario: las monedas estables serán el futuro refugio.
Faryar Shirzad, director de políticas en Coinbase.
La industria de las criptomonedas manifiesta que prohibir las recompensas de terceros contradice la intención original de la Ley GENIUS. Esta prohibió las recompensas directas por parte de emisores de stablecoins, pero preservó, aparentemente de manera deliberada, la posibilidad de incentivos por parte de plataformas y afiliados como un compromiso negociado para fomentar la competencia en pagos digitales.
Grupos como la Blockchain Association y Coinbase han argumentado que extender la prohibición, como lo propone la banca, emparejaría a los proveedores tradicionales, reduciría la competencia real en el ecosistema de pagos y perjudicaría a consumidores al limitar opciones más atractivas frente a depósitos bancarios de bajo rendimiento.
En el plano geopolítico, la industria advierte que una restricción estricta en EE.UU. podría entregar una ventaja decisiva a competidores internacionales, particularmente China, cuyo yuan digital (e-CNY) comenzó a ofrecer recompensas para acelerar su adopción masiva.
Shirzad y otros ejecutivos han señalado que esto puede erosionar la hegemonía del dólar en activos digitales, y al mismo tiempo acelerar la tokenización global fuera de jurisdicciones estadounidenses, dejando a EE.UU. rezagado en la carrera por el futuro del dinero digital pese a su posición dominante actual en stablecoins como USDC y USDT.

El reloj regulatorio avanza
Este choque de narrativas, una centrada en la preservación del statu quo y la otra en la innovación que ofrecen los activos digitales, deja a los usuarios en una posición expectante. Millones de personas, dueños de stablecoins, podrían beneficiarse de recompensas anuales que oscilan entre el 3% y el 5%, superando con creces las tasas de muchas cuentas de ahorro tradicionales.
Sin embargo, esta promesa de mayores ganancias viene acompañada de la incertidumbre regulatoria y los riesgos inherentes si no se logra un equilibrio entre protección al consumidor y fomento de la innovación.
A pesar del palpable estancamiento, la presión de la Casa Blanca por alcanzar un compromiso antes de fin de mes inyecta una tenue esperanza de resolución. De no lograrse un acuerdo, para que avancen las propuestas de ley que darán forma a la estructura del mercado de las criptomonedas, podría quedar paralizada en el Senado durante un año electoral, con la consecuente demora de la certeza jurídica y el riesgo de una fuga de actividades relacionadas con los activos digitales fuera de Estados Unidos.
La reunión del 2 de febrero, lejos de ser un punto final, expuso con mayor crudeza el callejón sin salida que une y separa a estos dos gigantes financieros, representado en la industria de las criptomonedas y el sector de la banca tradicional. Es por ello, que marzo de 2026 será crucial para determinar si la mediación presidencial logrará tender un puente o si la brecha entre criptoempresas y bancos se profundizará aún más.








