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La falta de privacidad por defecto es uno de los fallos de bitcoin, según Dalio.
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El riesgo de la computación cuántica está en la mira del inversionista.
Ray Dalio, fundador del mayor fondo de cobertura del mundo, Bridgewater Associates, pone a Bitcoin bajo la lupa.
En un video que está circulando en redes sociales, el inversionista —que ha reconocido tener exposición a bitcoin (BTC)— enumeró cuatro características que, a su juicio, representan riesgos o limitaciones para el activo digital.
Sus palabras no son del todo erradas. Pero, como suele ocurrir con las críticas de figuras del establishment financiero, vale la pena poner cada punto en perspectiva.
El problema de la privacidad de Bitcoin: real, pero con matices
La primera crítica de Dalio apunta directamente a la transparencia de la red. «Bitcoin no tiene privacidad, cualquier transacción puede ser monitoreada y luego, indirectamente, tal vez controlada», señaló el gestor.
Técnicamente, Dalio tiene razón: Bitcoin tiene una cadena de bloques (blockchain) pública. Todas las transacciones son visibles para cualquiera.
Esto la diferencia radicalmente de criptomonedas como Monero, que incorporan privacidad por defecto. Sin embargo, afirmar que bitcoin carece de privacidad es una simplificación extrema.
Lo cierto es que Bitcoin puede ser tan privado como el usuario decida que sea. El uso de wallets sin custodia, evitar emplear exchanges con KYC, la rotación de direcciones para cada transacción, las soluciones de segunda capa como la Lightning Network, y técnicas como CoinJoin —que mezcla múltiples transacciones para dificultar su trazabilidad— son herramientas disponibles. No es privacidad automática, pero sí es privacidad accesible para quien la busca.
La amenaza cuántica: hipotética, pero monitoreada
Dalio también mencionó la computación cuántica como una amenaza potencial. Y la afirmación es válida.
Una computadora cuántica suficientemente potente podría, en teoría, romper la criptografía de clave pública que protege las wallets de Bitcoin. Pero hay dos palabras clave en esa oración: «en teoría».

La computación cuántica a escala que representaría una amenaza real para la red de bitcoin no existe hoy, y especialistas reportados por CriptoNoticias coinciden en que estamos a varios años de que eso ocurra.
Mientras tanto, la comunidad de desarrolladores de Bitcoin no está cruzada de brazos.Ya se trabaja en propuestas de resistencia cuántica, incluyendo actualizaciones que podrían implementarse antes de que la amenaza sea real. El problema es todavía hipotético; la respuesta es concreta.
La correlación de bitcoin con acciones tecnológicas: ¿debilidad o señal de madurez?
El tercer punto de Dalio tiene que ver con el comportamiento de bitcoin en el mercado. Dice Dalio:
Bitcoin tiende a tener una correlación bastante alta con las acciones tecnológicas. Así que, desde el punto de vista de la propiedad, la oferta y la demanda se ven afectadas si alguien se ve presionado en una cosa, vende cualquier otra cosa que tenga.
Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates.
Es cierto: en momentos de estrés financiero, bitcoin se ha comportado como un activo de riesgo más, cayendo junto al Nasdaq, por ejemplo. Pero esto no le quita méritos; al contrario, refleja que bitcoin ya está integrado en el mercado financiero global.
Los grandes fondos institucionales lo tienen en cartera, y cuando hay un desplome masivo, el precio de bitcoin también se ve afectado. Eso no es una falla de diseño de Bitcoin: es una consecuencia de su adopción.
Además, la correlación no es permanente ni perfecta. A medida que bitcoin gane mayor penetración y su narrativa como reserva de valor se consolide, es razonable esperar que su comportamiento se diferencie progresivamente del de las acciones tecnológicas y se acerque más al del oro: un activo refugio con propiedades únicas.
Los bancos centrales no quieren comprar bitcoin
La cuarta crítica de Dalio es que, según él, «los bancos centrales no van a querer comprar bitcoin y poder mantenerlo». Agrega que bitcoin es «pequeño en relación al oro» y que constituye «un mercado relativamente pequeño que es un mercado relativamente controlable».
En esto tiene razón parcialmente: salvo El Salvador —que adoptó bitcoin como moneda de curso legal el 7 de septiembre de 2021 y ha estado comprando bitcoin desde entonces— los bancos centrales no han dado ese paso.
Pero, hay algo que Dalio parece pasar por alto: que bitcoin sea pequeño y que los bancos centrales aún no lo adopten no son necesariamente debilidades. Son indicios de que todavía es temprano.
El potencial de bitcoin es superior al del oro
Y aquí está el corazón del argumento que muchos bitcoiners harían frente a todas estas críticas: precisamente porque es temprano, porque los bancos centrales aún no lo compran, porque el mercado es pequeño, porque hay fricciones que superar, bitcoin tiene un potencial de apreciación que el oro —con siglos de historia y un mercado maduro— ya no puede ofrecer de la misma forma.
Dalio mismo concluye reconociendo que «solo hay un oro». Pero somos muchos los que creemos que bitcoin está en camino de convertirse en el oro digital del siglo XXI. Y si eso ocurre, quienes entraron temprano (y todavía es temprano) serán quienes más se beneficien.
Las críticas de Dalio no son sin fundamento. Dalio no es un «hater» de redes sociales. Son observaciones reales de un inversor sofisticado que conoce los mercados. Pero vistas en contexto, muchas de esas «debilidades» son las mismas que definen a cualquier activo emergente en sus etapas tempranas. Ignorarlas sería imprudente; temerlas demasiado podría ser costoso.
Descargo de responsabilidad: Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no necesariamente reflejan aquellas de CriptoNoticias. La opinión del autor es a título informativo y en ninguna circunstancia constituye una recomendación de inversión ni asesoría financiera.









