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El sistema reutiliza el calor residual de equipos ASIC en nueve puntos de la vivienda.
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El proyecto cuenta con el respaldo financiero del inversor de capital de riesgo Tim Draper.
Los hermanos Daniel y Eric Tadros, empresarios del sector tecnológico y de bienes raíces, iniciaron este mes la comercialización de casas en la ciudad de Québec, Canadá, diseñadas para utilizar la minería de Bitcoin como fuente primaria de calefacción.
La infraestructura de estas propiedades incluye Circuitos Integrados de Aplicación Específica (ASIC), o hardware desarrollado especialmente para el procesamiento de datos, en el sistema de ventilación central para transformar el consumo eléctrico en energía térmica, permitiendo que la climatización de la vivienda dependa de la actividad computacional en lugar de sistemas convencionales.
Estos equipos funcionan de manera intensiva para validar transacciones en la red, un proceso que requiere un alto consumo de electricidad y genera, como subproducto inevitable, una cantidad masiva de calor residual.
En este modelo, desarrollado bajo la marca Liberty City, el diseño técnico permite que la energía térmica generada se canalice directamente a través de nueve puntos de distribución, incluyendo la piscina y el agua doméstica. Este enfoque busca transformar un sector frecuentemente cuestionado por su huella energética en un sistema de eficiencia circular.
La viabilidad del proyecto en Québec se sustenta en temperaturas extremas y tarifas eléctricas industriales competitivas, factores que permiten que los equipos generen ganancias operativas tras cubrir los costos de energía; una lógica financiera que difícilmente se replicaría en climas cálidos como los de Miami o Madrid.
Un proyecto de «calor gratuito» con la minería de Bitcoin
Para que la convivencia con hardware industrial sea posible, el proyecto prioriza la gestión acústica, un factor crítico en entornos familiares. A diferencia de las ruidosas granjas de minería convencionales, estas unidades emplean sistemas híbridos de enfriamiento por aire y agua. El uso de refrigeración líquida, presente en equipos de última generación, permite prescindir de los potentes ventiladores que caracterizan a los ASIC estándar.
Además, incorpora componentes fabricados mediante impresión 3D diseñados para reducir los decibelios. Según las especificaciones de Liberty City, estas modificaciones técnicas logran un impacto acústico similar al de un aire acondicionado residencial, facilitando el procesamiento de datos sin comprometer el confort sonoro de los habitantes, según las especificaciones apuntadas en su sitio web.
Este es nuestro modelo más reciente: un aspecto clásico con un propósito revolucionario. El sistema genera ingresos pasivos en BTC y el calor se reutiliza en toda la casa.
Daniel Tadros, cofundador del proyecto.
La primera fase de este desarrollo inmobiliario se ubica en Sainte-Julienne, dentro de la región boscosa de Lanaudière, Québec. Según los registros oficiales de la constructora, el proyecto ocupa un terreno de 158.000 metros cuadrados en el 3594 Chemin Ricard, donde se ha proyectado la edificación de cuatro viviendas iniciales.

Aunque el acceso es privado, los desarrolladores aseguran que realizan jornadas de puertas abiertas para mostrar la operatividad del sistema en la propiedad principal, identificable por el número 750 en su fachada. Las visitas para el público general deben coordinarse previamente a través de la oficina de ventas de los hermanos Tadros.
La iniciativa cuenta con el respaldo de Tim Draper, el legendario inversor de capital riesgo de Silicon Valley y uno de los bitcoiners más influyentes, quien aportó más de un millón de dólares a través de Draper Associates para el proyecto. El desarrollo promete un modelo de ‘calor gratuito’ y protección contra inflación fíat.

¿Cómo se sostiene una casa diseñada para minar Bitcoin?
Sin embargo, surgen dudas sobre su viabilidad a largo plazo. Esto especialmente por las mismas dificultades que enfrenta la industria de la minería de Bitcoin en la actualidad. Se trata de riesgos como la obsolescencia rápida de los equipos de mineros (debido a avances tecnológicos y el incremento del nivel de dificultad de la red).
De igual manera hay que tener en cuenta el impacto del próximo halving de Bitcoin (que reduce a la mitad las recompensas por bloque y podría bajar la rentabilidad si el precio de BTC no compensa). También están costos adicionales de mantenimiento o electricidad que podrían erosionar los ahorros proyectados para el propietario.

Por otro lado, no queda claro si el precio de venta —alrededor de 669.500 dólares canadienses (unos 488.000 dólares norteamericanos) por unidad en las primeras fases— resulta competitivo frente a construcciones tradicionales que no exigen gestión técnica especializada ni exposición a la volatilidad de bitcoin.
La casa aprovecha el calor generado por los equipos ASIC de minería de Bitcoin para calentar, por ejemplo, la piscina, los pisos radiantes, el agua y otras aplicaciones, según el comunicado oficial del proyecto Liberty City.
Además, existen otras alternativas en el mercado que siguen esta misma tendencia de reutilizar el calor residual de la minería para calefacción eficiente y generación de ingresos pasivos.
En Estados Unidos, por ejemplo, emprendedores están adoptando esta «nueva tendencia» de calentar el hogar con Bitcoin en vez de calefacción tradicional, con ahorros reportados de hasta 1.000 dólares mensuales en Idaho, según reporte de CriptoNoticias de finales de 2025.
También hay otros proyectos, como una propiedad de Dallas, Texas, aunque representa un concepto distinto. Se trata de una estructura tradicional «equipada» y transformada en un centro de datos de alto rendimiento. Mientras que el proyecto canadiense prioriza la simbiosis entre el calor del hardware y el confort habitacional para reducir costos de vida, la casa en Texas —valorada en USD 2 millones— funciona más como una instalación industrial de usos múltiples camuflada bajo una fachada residencial.








