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Bancos centrales podrían estar vendiendo oro para obtener liquidez.
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"¡Es una locura!", comenta Nic Puckrin.
El precio del oro registró entre el 16 y el 20 de marzo de 2026 una caída del 11%, lo que representa su peor desempeño semanal en más de cuatro décadas.
Tras alcanzar un máximo histórico de 5.596 dólares por onza el pasado 26 de enero, el metal precioso rompió con fuerza los soportes de 5.000 y 4.500 dólares, situándose hoy, 23 de marzo, en 4.249 dólares.
Esta corrección se asemeja a la ocurrida en la primera semana de marzo de 1983, cuando factores geopolíticos y la necesidad de liquidez de los bancos centrales forzaron una liquidación masiva.
El escenario actual guarda paralelismos con los eventos de febrero de 1983. En aquel entonces, el precio se hundió hasta los 408 dólares y, según los registros históricos, solo el lunes 28 de febrero de 1983, el oro cayó un 11,5%, lo que consolidó esa semana como la peor registrada hasta ese momento.

La causa de la caída en 1983 fue que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) tuvo que aceptar por primera vez una rebaja significativa de precios y formalizar un sistema de cuotas para intentar controlar el mercado en medio de una sobreoferta mundial. Para compensar la pérdida de divisas y obtener liquidez en dólares, varios países como Arabia Saudita, Kuwait y otros, vendieron grandes cantidades de sus reservas de oro en el mercado internacional.
Necesidad de liquidez en el Golfo
La historia parece repetirse en medio del conflicto en Oriente Medio entre Estados Unidos, Israel e Irán que inició el pasado 28 de febrero, como reportó CriptoNoticias.
La infraestructura vital para el petróleo en Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Bahrein ha sido atacada, llegando a subir el crudo hasta los 119 dólares por barril el 8 de marzo y el 19 de marzo.
No obstante, hoy lunes 23 de marzo de 2026, el petróleo Brent cayó 14%, pasando de 114 a cerca de 98 dólares por barril. Este movimiento ocurrió luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informara de conversaciones «positivas y productivas» con el fin de resolver las hostilidades. En ese marco, el mandatario estadounidense instruyó al Departamento de Guerra a posponer por cinco días todos los ataques militares planeados contra centrales eléctricas e infraestructura energética iraníes.
Sin embargo, Teherán mantiene una postura escéptica frente a los anuncios de la Casa Blanca y asegura que «no hay contacto directo con Trump, ni siquiera a través de intermediarios», lo que añade una capa de incertidumbre sobre la sostenibilidad de la caída en los precios de la energía.
Para el analista Nic Puckrin, el comportamiento reciente de los activos es inusual. Comenta que «eso es una locura. Se suponía que este iba a ser el momento del oro». Según su visión, «el precio del oro a 5.500 dólares no reflejaba la seguridad, sino que se fijaba para una operación especulativa. Una operación muy concurrida».
El especialista añade que «los bancos centrales compraron oro después de que los activos de Rusia fueran congelados en 2022. Todos acumularon. Los flujos de ETF se dispararon. Los ETF de oro alcanzaron récords». Sin embargo, la dinámica ha cambiado drásticamente debido a la urgencia financiera de los productores de crudo.
«Ahora la guerra está obligando a esos mismos bancos centrales a gastar sus reservas, no a incrementarlas. Los estados petroleros del Golfo que no pueden exportar a través del estrecho de Ormuz podrían pasar de ser compradores a vendedores. Cuando la multitud que impulsó la subida necesita liquidez, vende lo que posee. El oro fue el primero en verse afectado porque fue el que más subió», afirma Puckrin.

El estrecho de Ormuz es un corredor marítimo que une el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y constituye una de las rutas energéticas más importantes del planeta. Por allí atraviesa el 20% de la producción petrolera a nivel mundial.
El ritmo de compra ha bajado
A pesar de la liquidación, el Consejo Mundial del Oro indica que para enero de este año los bancos centrales compraron un total neto de 5 toneladas de oro. No obstante, el organismo aclara que el ritmo de compra de oro por parte de los bancos centrales disminuyó a principios de año, en comparación con el promedio de 27 toneladas de los 12 meses anteriores.
Esta desaceleración, sumada a una Reserva Federal de Estados Unidos (FED) que mantiene su postura restrictiva por las presiones inflacionarias de la energía, deja al oro en una posición vulnerable. Si el precio no logra sostenerse por encima de los 4.200 en los próximos días, el siguiente objetivo técnico podría estar en la zona de los 4.000 dólares.









