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87% de esa cantidad total habitan en dos redes no permisionadas: Ethereum y Tron.
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Esto podría cambiar si naturalizamos la "tecnología blockchain" en redes bancarizadas.
308 mil millones de dólares solo en stablecoins están almacenados en el top 40 de las redes de criptomonedas, según datos de Token Terminal. 87% de esa cantidad total habitan en dos redes no permisionadas e inspiradas en la tecnología Bitcoin: Ethereum (58%) y Tron (29%).
Los bancos, aunque ya avanzan en la dirección que creen correcta, aún deben recorrer un camino largo para lograr meter sus manos en el negocio de las ganancias (revenue) por comisiones en redes de criptomonedas; validadores y stakers tradicionales siguen siendo la élite dominante en el sector de los ingresos en redes de criptoactivos.
Las redes que siguen a Tron y Ethereum en stablecoins denominadas en dólares son Solana, con el 4,4%, y dos layer 2 (L2) de Ethereum como Arbitrum, con el 2,2% y Base, con el 1,5%. Las ledgers bancarizadas como Tempo, Canton Network o Kinexys no actúan, pues, como fuerzas dominantes en la acuñación y liquidación de monedas estables.

El caso de la última red mencionada es curiosa: Kinexys, de JP Morgan, está activa desde al menos 2020. Según reportes de JP Morgan que no se pueden corroborar ni auditar poque su red es cerrada, Kinexys mueve hasta 5 mil millones de dólares diariamente. Esa cifra es flujo de dinero, no cantidad de stablecoins disponibles en la red. Comparativamente, se estima que en Ethereum se mueven unos 60 mil millones de dólares diarios solo en USDC.
Las stablecoins pertenecen a las redes redes libres y públicas
Los datos demuestran, pues, que las stablecoins aún fluyen sobre los rieles de redes inspiradas en Bitcoin que, aunque imperfectas, logran ser más descentralizadas y no permisionadas que sus competidoras bancarias, diseñadas hoy para instituciones (y en el futuro, quién sabe si para minoristas e individuos normales, matando el ethos bitcoiner para siempre).
Esto es significativo porque las ganancias (revenue) de participar, validar y trabajar en las redes se queman (como en Ethereum para provocar deflación en el ether y no defraudar a los holders) o se distribuyen entre individuos y pequeños grupos, como en la red Tron, que funciona como una democracia participativa.
En otras palabras, las ganancias captadas en las redes por transferencias y servicios con stablecoins no se están distribuyendo entre los regazos de minúsculos consorcios bancarios, o entre pequeños insiders con permisos especiales para validar y correr nodos en una red, sino entre la gente, entre integrantes de la masa anónima de cualquier rincón del mundo. Este estado de cosas no es inmutable: podría cambiar en el futuro si la filosofía de no pedir permiso desaparece y da paso a los registros contables bancarios sobre «tecnología blockchain».
El peor escenario: ¿qué pasa si las stablecoins migran a redes bancarizadas?
Si Tempo ocupara la mayor parte de flujo de uso de stablecoins en el mundo, las ganancias en la red irían a parar a validadores selectos como Visa, Stripe, Zodia Custody (Standard Chartered) y a socios bancarios como Coastal Bank. O a «Super Validadores» de Canton, que primero deben ser aceptados a nombre de una institución por un comité de «tokenomics» y luego incentivados a usar proveedores de servicios de nodos (NaaS) como 5North, Blockdaemon o Everstake, a quienes se le delega la seguridad, tiempo de actividad y el cumplimiento normativo.
Tanto Tempo como Canton son redes públicas, aunque permisionadas y restrictivas. Pero el peor escenario posible provendría de la naturalización de una red como Kinexys, que impulsa un modelo 100% bancario, cerrado, donde la banca captura todo el revenue directamente en un entorno en que la red, sus transacciones y actividades son inobservables y no pueden ser auditadas.
Por supuesto, las stablecoins son instrumentos financieros que aunque útiles, son cuestionables. El que funcionen en una red abierta como Ethereum o Tron no oculta su peor lado: que pueden ser congeladas, que ordenanzas internacionales pueden facilitar actos de censura, a veces correctos y otras arbitrarios, sobre sus holders. Que funcionan como versiones on chain de monedas que, por diseño, tienden naturalmente a la depreciación porque no son bitcoin (BTC). Aún así, que funcionen en redes abierta es lo único que separa a las finanzas tradicionales de las finanzas con criptomonedas.
Si Tron o Ethereum no fuesen la casa de USDT y USDC, oficialmente diriamos que los bancos usurparon la tecnología inspirada en Bitcoin y que las redes on-chain no son más que una extensión de las finanzas tradicionales.
Descargo de responsabilidad: Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no necesariamente reflejan aquellas de CriptoNoticias. La opinión del autor es a título informativo y en ninguna circunstancia constituye una recomendación de inversión ni asesoría financiera.









