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La manipulación ya representa uno de cada ocho hackeos registrados en 2026.
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En 2022, estos ataques representaban uno de cada 17 incidentes; ahora su peso casi se duplicó.
Los ataques de manipulación de precios alcanzaron un máximo histórico en 2026 y comienzan a representar un riesgo cada vez mayor para los protocolos de préstamos con criptomonedas. TRM Labs contabilizó 32 exploits de este tipo en lo que va del año, una cifra récord que evidencia cómo una distorsión temporal del valor de un token puede terminar generando pérdidas millonarias.
La estrategia aprovecha principalmente activos con poca liquidez. Los atacantes compran el token hasta elevar artificialmente su cotización y luego utilizan ese precio como referencia para depositarlo como garantía en un protocolo de préstamos. Con el colateral aparentemente más valioso, pueden retirar otros criptoactivos de mayor liquidez. Una vez obtenidos los fondos, el precio del token manipulado cae y deja al protocolo con una garantía insuficiente para cubrir la deuda.
Según los datos citados por TRM Labs, estos ataques representan aproximadamente uno de cada ocho incidentes de hackeo registrados en 2026, frente a cerca de uno de cada 17 en 2022. El aumento ocurre mientras el mercado de préstamos respaldados por criptomonedas también gana tamaño.

Datos de DeFiLlama incluidos en el reporte muestran que el valor total bloqueado en estos protocolos creció alrededor de 56% en los últimos dos años, hasta aproximarse a USD 5.000 millones. Los préstamos pendientes rondan los USD 2.900 millones y existen más de 570 protocolos, ampliando la cantidad de sistemas y activos expuestos a este tipo de vulnerabilidad.

Estos incidentes muestran que el problema no depende únicamente de la seguridad de los contratos inteligentes. Los oráculos, la liquidez de los mercados y los parámetros utilizados para calcular el valor de las garantías también pueden convertirse en puntos críticos.
Para reducir la exposición, los protocolos pueden limitar el uso de tokens ilíquidos como garantía, aplicar mayores descuentos sobre su valoración, diversificar las fuentes de precios y activar mecanismos de protección ante movimientos anómalos. Para los usuarios, el riesgo implica que una garantía aparentemente sólida puede perder su valor rápidamente si la cotización utilizada por el protocolo no refleja la liquidez real del mercado.








