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El asesor Aníbal Garrido cree que esto es “una especie de bifurcación del mercado”.
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El economista Aarón Olmos considera que este activo debe mostrar eficiencia, eficacia y efectividad.
El mercado de remesas en Latinoamérica, históricamente dominado por altos costos de intermediación, enfrenta un cambio estructural. La gigante de los giros postales, Western Union, oficializó el lanzamiento de su propia stablecoin, denominada U.S. Dollar Payment Token (USDPT).
Considerando que el costo de enviar dinero a través de Western Union puede oscilar entre el 0,5% y el 4% del monto total, sumado a un margen de beneficio en el tipo de cambio y un nuevo impuesto federal del 1% sobre las remesas en efectivo implementado en 2026, la empresa pretende utilizar este activo como una capa de liquidación eficiente para habilitar pagos casi instantáneos y disponibles las 24 horas.
Para finales de este año, además, la firma proyecta lanzar la plataforma «Stable by Western Union», la cual estará orientada a consumidores en más de 40 países, con un enfoque agresivo en los corredores de pago hacia América Latina.
Sin embargo, analistas consultados por CriptoNoticias advierten que este movimiento es, en esencia, una estrategia de supervivencia ante la pérdida de terreno frente a soluciones digitales más económicas. Ellos, de hecho, dudan que ese activo, que opera sobre la red Solana y es emitido por Anchorage Digital Bank, logre desplazar la soberanía que bitcoin (BTC) y otras monedas digitales ya han otorgado a los latinoamericanos.
¿Una solución real para el usuario latinoamericano?
El economista venezolano y profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), Aarón Olmos, considera que, para que el USDPT logre penetrar en el hábito del migrante latino que envía dinero a su país, debe demostrar beneficios tangibles sobre el modelo actual. A su juicio, el éxito de esa moneda digital en la región dependerá exclusivamente de la estructura de comisiones.
«Si enviar una remesa por Western Union utilizando su moneda digital es igual de costoso que enviar dinero fíat, no estamos haciendo nada. El mercado ya cambió; las personas están pivotando a través de diferentes plataformas probando aquella que le resuelva sus problemas en términos de rapidez y precio», explica Olmos.
El especialista destaca que los latinoamericanos ya poseen sus propias estrategias financieras para evadir la burocracia tradicional: «Las personas ya utilizan desde Binance hasta cualquier cantidad de plataformas para evitar costos», recuerda.
Asimismo, puntualiza que Western Union tiene que ser competitivo a nivel de operación, ser más sencillo, e incluso ofrecer un tipo de cambio favorable «para conectar con la banca de manera más atractiva de lo que ya tenemos».

Por su parte, el asesor venezolano Aníbal Garrido, director de la Academia Blockchain, Trading y Cripto (BT&C) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), señala que Western Union está intentando salvar su negocio ante el avance de las fintech y las stablecoins, que ya operan 24/7.
«No creo que sea una innovación, es más bien una expresión competitiva. Western Union está viendo cómo su negocio tradicional se erosiona y lanza su activo sobre las mismas vías de lo que hoy desplaza a su modelo. Utilizará blockchains para hacer más eficiente lo que ya tiene, que es su distribución global. Es la validación total de un modelo», afirma Garrido en diálogo con CriptoNoticias.
La brecha entre el dinero libre y el control corporativo
A diferencia de activos como USD Tether (USDT) o USD Coin (USDC), que han ganado terreno en economías frágiles de la región por su relativa independencia, el USDPT nace bajo un esquema de cumplimiento estricto.
Garrido define esta situación como una «especie de bifurcación del mercado», donde Western Union no compite por ser «dinero libre», sino por ser un «dinero integrado al sistema».
«USDT y USDC se ganaron a Latinoamérica a pulso porque resolvieron el acceso al dinero duro y lo hicieron sin pedir permiso. Western Union va a competir desde el bando del cumplimiento y la vigilancia. Yo lo llamaría como una especie de dólar duro programable corporativo», destaca Garrido.

Por su parte, Olmos aclaró que USDPT no sería un competidor de USDT o USDC. A su juicio, estos activos están dentro de las maniobras de los latinoamericanos y, por tanto, una stablecoin de una empresa de giros como Western Union «tiene que buscar su lugar».
«De alguna manera, la empresa tiene un espacio como empresa de plataforma de envío de dinero digital. Ahora su stablecoin tiene que pelear por su lugar, demostrando eficiencia, eficacia y efectividad», señaló el profesor universitario.
El ingreso de Western Union al ecosistema de criptomonedas marca un hito en la convergencia entre las finanzas tradicionales y los activos digitales. No obstante, este «dólar programable corporativo» permanece bajo el control total de intermediarios que pueden, a diestra, bloquear o restringir fondos de los usuarios.
Una estructura que, en la práctica, se aleja de la propuesta de bitcoin (BTC), cuya naturaleza descentralizada y resistente a la censura sigue siendo la única garantía de libertad financiera real para los usuarios en Latinoamérica en los tiempos digitales actuales.








