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El sistema adopta la arquitectura descentralizada de Bitcoin para eliminar puntos de falla.
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Las libertades de Android agilizan el despliegue inicial pero el entorno de Apple impondrá trabas.
Cuando los terremotos gemelos sacudieron el centro norte de Venezuela el 24 de junio de 2026, el impacto además de derribar estructuras físicas, también terminó de colapsar una plataforma de telecomunicaciones que ya atravesaba años de fragilidad.
En escenarios de sismicidad donde el pánico satura las líneas fijas y la pérdida de energía eléctrica apaga las pocas antenas repetidoras operativas, la población queda en un aislamiento informativo inmediato. Ante esta acumulación de contingencias, la tecnología busca ofrecer una alternativa utilizando herramientas que los ciudadanos ya llevan en el bolsillo.
Sobre los detalles de esta propuesta, el diseñador de producto de la iniciativa, Rodrigo Rivas, explicó en entrevista exclusiva con CriptoNoticias cómo un cambio en la arquitectura de las conexiones inalámbricas puede sortear el silencio informativo.
El efecto cadena: de las redes en malla a la filosofía de Bitcoin
De acuerdo con la explicación técnica de Rivas, el principio de las redes en malla (mesh networks) opera de manera similar a una cadena humana organizada para extinguir un incendio, donde los baldes de agua avanzan de mano en mano hasta el destino final sin que la primera persona de la fila tenga que moverse de su posición.
Mapeado en el entorno digital, este mecanismo permite que el sistema diseñado por 6 tecnólogos de la diáspora venezolana, unidos en un hackathon, prescinda del modelo tradicional donde cada teléfono debe enlazarse obligatoriamente a una antena central o a una red comercial de internet.
Rivas detalló que, al instalar la aplicación, cada dispositivo se transforma en un nodo autónomo capaz de recibir, procesar y retransmitir información básica. Si un ciudadano en una zona de desastre necesita enviar una alerta de auxilio pero carece de cobertura, su teléfono busca de forma automática el Bluetooth de otro dispositivo cercano; este, a su vez, replica la señal hacia un tercer terminal, creando un puente tecnológico civil que se extiende de forma totalmente offline.
Esta arquitectura de igual a igual (peer-to-peer) comparte la misma matriz estructural y de resiliencia de la red Bitcoin, un ecosistema que tanto Rivas como los desarrolladores del proyecto conocen por su trayectoria profesional.
En ambos sistemas se elimina el punto único de falla. De tal manera que así como la red de Bitcoin procesa transacciones sin depender de un banco central, la red en malla transmite datos sin depender de una corporación de telecomunicaciones.

Hacer viable este intercambio de datos mínimos en medio de un apagón generalizado exige, sin embargo, una ingeniería que opere en la raíz misma del dispositivo. Por esta razón, el software diseñado por el equipo interactúa directamente con el hardware nativo del teléfono, un desafío que les obligó a escribir las líneas de código desde cero.
Rivas describió de la siguiente manera la arquitectura interna de la herramienta:
Consiste en una aplicación de bajo nivel diseñada para ahorrar batería y funcionar en situaciones de emergencia, al permitir que los teléfonos emitan señales para conectarse en malla a través de Bluetooth. La app interactúa directamente con el hardware y los sensores del teléfono, convirtiendo cada dispositivo en un nodo.
Rodrigo Rivas.
El origen: tecnología de crisis pensada a la distancia
Según expuso el diseñador de producto, la iniciativa tomó forma ante la necesidad de profesionales de la diáspora de buscar respuestas prácticas a la vulnerabilidad de los servicios públicos en su país de origen.
El equipo, coordinado a distancia por Rivas junto a cinco especialistas residentes en España, México y Colombia, adapta soluciones de comunicación descentralizada inspiradas en contextos de crisis internacionales.
A pesar de que el desarrollo de este tipo de protocolos de bajo nivel suele requerir meses de validación, Rivas precisó que el grupo priorizó la creación de un paquete funcional para responder a la emergencia actual.
Identifiqué la tecnología de red en malla basada en Bluetooth tras investigar casos de éxito en zonas de conflicto bélico, como Irán. Aunque la idea fue catalogada inicialmente como muy difícil o ambiciosa para un hackathon, logramos conformar el equipo de seis personas.
Rodrigo Rivas.
A nivel de software, Rivas señaló que la plataforma ha encontrado un terreno más flexible en Android, cuyas libertades operativas permiten gestionar los procesos de transmisión de datos en segundo plano sin suspender la actividad del Bluetooth.
Sin embargo, el diseñador anticipó que el verdadero debate técnico se trasladará a las fases posteriores, cuando intenten migrar el sistema a iOS, debido a que el entorno cerrado de Apple restringe la interacción constante y pasiva entre dispositivos de distintas marcas.

Del código a la calle
Para la fase inmediata, Rivas indicó que el equipo ejecuta la compilación final del código para generar el paquete descargable (APK) de instalación directa. Él confirmó que las primeras pruebas de rendimiento se realizarán en sectores específicos de Caracas y La Guaira, zonas escogidas por su densidad poblacional y su exposición al riesgo sísmico, donde la respuesta de los usuarios determinará la velocidad real de transmisión del algoritmo.
La distancia genera una profunda impotencia cuando se observan estas crisis desde el exterior, y este proyecto constituye la vía para canalizar nuestro conocimiento técnico en beneficio del país. La retroalimentación de estas primeras pruebas nos dará los datos críticos para priorizar las funciones pendientes que tenemos en el backlog, adaptando la herramienta a la realidad de la población.
Rodrigo Rivas.
El avance de este proyecto, de acuerdo con el balance de Rivas, plantea una solución inmediata a la tensión histórica entre la centralización de los servicios públicos tradicionales y la necesidad de herramientas de autogestión ciudadana.
Cuando las redes comerciales e institucionales fallan por razones estructurales o naturales, la capacidad de respuesta civil empieza a medirse por la densidad de la propia comunidad conectada de forma horizontal.









