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Para Max Keiser, el dinero fíat es una estafa, mientras que bitcoin representa valores positivos.
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El especialista considera que Donald Trump es adicto al dinero tradicional y lo niega.
Max Keiser, asesor del presidente Nayib Bukele en materia de bitcoin (BTC), afirmó en una reciente publicación que el dólar estadounidense tiene los días contados.
«Estados Unidos se está desmoronando. El dólar no sobrevivirá. Solo bitcoin es dinero», afirmó el especialista.
Su mensaje fue una respuesta directa a un comunicado oficial de la Casa Blanca, que revela presuntas irregularidades en la gestión del expresidente Barack Obama y su equipo de seguridad nacional, en relación con la narrativa sobre la interferencia rusa en las elecciones de 2016.
La declaración de Keiser radica en una postura ideológica y económica que ha sostenido durante años. El analista y presentador financiero, convertido en una de las voces más radicales sobre bitcoin, cree que el sistema fíat está en su fase terminal y que BTC no solo representa una alternativa, sino el único camino posible.
Como reportó CriptoNoticias, el asesor piensa que es inminente el colapso del dólar y de las instituciones financieras tradicionales como el FMI o los bancos centrales, y que ocurrirá en menos de cinco años.
En una reciente entrevista, Keiser, fiel al estilo que suele mostrar en sus redes sociales, profundizó su visión desde un enfoque espiritual y apocalíptico. Sostuvo que el dinero fíat es una «adicción basada en el miedo y el odio», mientras que bitcoin representa «amor, altruismo y redención». Según él, esta tecnología es «la última oportunidad que Dios le da a la humanidad» para redimirse tras haber ignorado sus enseñanzas.
A tono con ello, a principios de julio, el comentarista matizó: «No es bitcoin el que está matando al dólar, es USDT», en referencia a la stablecoin anclada al dólar que domina el mercado, emitida por la empresa Tether.
Su comentario puede interpretarse como una crítica al uso de stablecoins como tether (USDT) que, aunque vinculadas al dólar, operan en un ecosistema descentralizado que revela las debilidades del dinero fíat, especialmente si las reservas que las respaldan no son tan sólidas como se afirma.
De hecho, recalca que parte de las reservas de USDT son en bitcoin, con lo cual si su precio, que hoy ronda los 120.000 dólares, sigue al alza a largo plazo, será en realidad eso lo que respalde a USDT mientras el dinero fíat se devalúe.
En medio de este panorama, la Ley GENIUS (Guiding and Establishing National Innovation for U.S. Stablecoins), una legislación que regula la emisión de stablecoins en EE. UU., ha sido finalmente aprobada la semana pasada con amplio respaldo bipartidista y la firma del presidente Donald Trump.
La Ley GENIUS busca preservar la hegemonía del dólar al exigir que las stablecoins estén respaldadas 1:1 por reservas líquidas. La visión de Keiser, sin embargo, se alinea con la idea de que esta medida representa un intento desesperado del gobierno por sostener un sistema fíat que, según él, no es más que un esquema Ponzi basado en deuda y manipulación.
En otra publicación se mostró aún más crítico con el presidente afirmando: «Trump está tomando malas decisiones porque sigue negando su adicción al dinero fíat. No podemos hacer mucho hasta que toque fondo. Rezaré por él».
Algunas personas podrán criticar su tono, que combina religión, economía y geopolítica, pero lo cierto es que la postura de Keiser sostenida durante años muestra una realidad: a diferencia de las monedas tradicionales, que los gobiernos pueden emitir de manera ilimitada, generando inflación y devaluación, bitcoin cuenta con un suministro máximo fijo de 21 millones de unidades, lo que protege su valor frente a la pérdida de poder adquisitivo si tiene demanda.
Mientras tanto, el dinero estatal puede ser usado para financiar déficits y aumentar la deuda pública, lo que trae consecuencias negativas para la economía real y el ahorro de las personas.








