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La minería de Bitcoin consumiría energía excedente en sitio para evitar el desperdicio.
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Estiman que el diseño, construcción y conexión de la infraestructura les llevará al menos dos años.
En el sector energético moderno, producir electricidad en exceso puede ser un desafío tan crítico como la escasez. Engie, uno de los pilares del mercado eléctrico global, comenzó a trazar una estrategia inusual para su complejo solar Assú Sol en el estado de el estado de Río Grande del Norte en Brasil. Esto es transformar sus excedentes de energía con la implementación de la minería de Bitcoin para evitar que la infraestructura caiga en la ineficiencia financiera.
Desde que el complejo, el más grande de Engie en el mundo, alcanzó su operación comercial plena en febrero de 2026, de 800 MW, la realidad operativa ha chocado con las carencias estructurales del país. El curtailment o restricciones impuestas por el Operador Nacional del Sistema (ONS) ante la saturación de las líneas de transmisión, impide que una parte de la energía generada llegue al consumidor final.
Para Engie, este escenario representa un desafío significativo en términos de márgenes. Esto debido a que si bien el costo nivelado de la energía (LCOE) solar en Brasil se sitúa actualmente en torno a los 20 o 30 dólares por MWh (uno de los más bajos del mundo gracias a la alta irradiación en regiones como el Nordeste), las restricciones técnicas de la red obligan a desperdiciar una porción importante de la generación ya producida, y por tanto ya pagada mediante la inversión inicial.
Esto reduce el retorno efectivo de los proyectos, ya que se generan electrones que no pueden inyectarse al sistema debido a limitaciones de transmisión o congestiones operativas del ONS, especialmente en zonas de alta penetración renovable. En 2025-2026, el curtailment en solar y eólica ha alcanzado hasta 20% del potencial en promedio nacional, con picos superiores al 30-40% en el Nordeste, generando pérdidas millonarias para el sector.
Para Eduardo Sattamini, director ejecutivo de Engie Brasil, la respuesta no es esperar a que se expandan las líneas de alta tensión, sino consumir la energía en su punto de origen. En este escenario, la minería de Bitcoin se presenta como una carga flexible capaz de absorber grandes volúmenes de electricidad de forma inmediata, actuando como una válvula de escape para el sistema, según lo reportado por Reuters.
Sin embargo, el desarrollo del proyecto es una carrera de fondo. De hecho, Sattamini es tajante al enfriar las expectativas de corto plazo: «eso no llegará el mes que viene. Nos llevará un par de años implementarlo».

Este horizonte de dos años responde a la complejidad de integrar un consumo tan masivo en una matriz energética donde la hidroeléctrica aún representa más del 50% de la oferta, con costos operativos extremadamente competitivos (frecuentemente entre 15 y 25 dólares por MWh). Además están los trámites técnicos y burocráticos que exige la implementación de la iniciativa en Brasil. Para lograrlo, Engie debe construir la infraestructura necesaria en el sitio, y además cumplir con varios pasos.
En primer lugar, debe seleccionar socios mineros que implica auditorías exhaustivas para mitigar riesgos relacionados con el cumplimiento normativo y la volatilidad inherente al mercado de bitcoin.
En segundo lugar, el proyecto necesita la aprobación expresa de la ONS para asegurar que un consumo intensivo y variable de energía no afecte la estabilidad de la red eléctrica local. Y, por último, la integración técnica de centros de datos en un entorno solar demanda una coordinación de ingeniería compleja que, según la fuente, se encuentra aún en fase inicial de diseño.
No obstante, Engie no solo piensa en la minería de Bitcoin como una forma de monetizar su excedente energético, sino que también considera sistemas de almacenamiento en baterías en el complejo solar Assú Sol.
Con la minería de Bitcoin convertiría directamente la electricidad en valor digital mediante el consumo intensivo en el sitio, mientras que el almacenamiento en baterías permitiría desplazar la entrega de esa energía a periodos de mayor demanda o precios en el mercado.
Queda por ver cuál de los dos modelos finalmente se aplicará en Assú Sol en los próximos dos años. Su proyecto determinará cual estrategia puede servir como un puente viable para el sector de la energía renovable en América Latina o si, por el contrario, los riesgos operativos y financieros obligarán a la industria a ceñirse a soluciones de almacenamiento más tradicionales.
Es de tener en cuenta que Brasil se posiciona como un destino atractivo para la minería de Bitcoin al aprovechar el excedente de energía renovable que se desperdicia debido a las restricciones de generación en la red eléctrica.
Empresas del sector energético negocian activamente contratos con mineros de Bitcoin para monetizar esta energía limpia no utilizada, que ha generado pérdidas sectoriales significativas en los últimos años.
Según reportes de CriptoNoticias, compañías como Renova Energia desarrollan proyectos de hasta 100 MW en Bahía, consistentes en seis data centers alimentados por parques eólicos existentes, con una inversión de alrededor de 200 millones de dólares para un cliente no revelado.








