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Cipollone cuestiona que múltiples redes operan en paralelo sin sincronización.
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Según el ejecutivo, estos desafíos "pueden solucionarse".
El desarrollo de los mercados de capitales basados en tecnología de contabilidad distribuida (DLT) en Europa ha pasado de la fase de exploración a la de producción, pero enfrenta «techos de cristal» que impiden su adopción masiva.
Según Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), la fragmentación operativa y la falta de un activo de liquidación público son los principales frenos para este ecosistema. A pesar de contar con un marco regulatorio de vanguardia como el Reglamento MiCA, la desconexión entre redes y la dependencia de activos privados limitan el potencial de la moneda digital.
En un discurso en Bruselas, Bélgica, el lunes 23 de marzo, Cipollone señaló que el primer gran desafío identificado es el aislamiento tecnológico. Recuerda así que, en la actualidad, múltiples redes DLT operan en paralelo sin sincronización ni capacidad de transferencia de activos entre ellas.
«Esto fragmenta la liquidez y aumenta los costes de integración», señaló el funcionario del BCE.
Esta división impide que el sistema financiero europeo aproveche las economías de escala, manteniendo la liquidez atrapada en ecosistemas cerrados y encareciendo los procesos para las instituciones que buscan adoptar la tecnología de Bitcoin y otros activos digitales.
El segundo obstáculo identificado por Cipollone es de carácter monetario. Él considera que para que una transacción a gran escala se complete con éxito, el vendedor requiere un activo de liquidación que no conlleve riesgos de crédito o volatilidad. Actualmente, el mercado depende de tokens bancarios o stablecoins emitidas por privados.
Cipollone advirtió que las stablecoins privadas rara vez mantienen una paridad exacta 1:1 en momentos de estrés, lo que genera desconfianza en los grandes inversionistas.
Ante esto, el BCE propone el proyecto Pontes para introducir dinero de banco central tokenizado.
«Sin dinero de banco central tokenizado, el vendedor de un valor tokenizado puede recibir el pago en un activo con el que no se siente cómodo, uno expuesto a la volatilidad de precios o al riesgo de crédito», explicó Cipollone.
En mercados como el español, la tokenización ha ganado tracción especialmente en el sector inmobiliario. Según un informe presentado por la consultora Inbusiness 5.0 en colaboración con la fintech española Reental, el mercado global de inmobiliario tokenizado podría alcanzar los 20.000 millones de euros en 2033, con un crecimiento anual superior al 21%. Sin embargo, este crecimiento choca con la realidad operativa y legal.
Especialistas como Carlos Domingo, consejero de la firma Securitize, advierten sobre una «falsa innovación» de la tokenización en España. Él considera que muchos proyectos en ese país utilizan la narrativa de las monedas digitales para comercializar estructuras tradicionales, como préstamos participativos, en lugar de ofrecer propiedad real sobre los activos.
Además, el BCE subraya que la tecnología no puede resolver por sí sola la fragmentación jurídica de la Unión Europea. La diversidad de leyes de insolvencia y normativas de propiedad en los 27 Estados miembros sigue siendo una barrera que requiere reformas legislativas profundas, de acuerdo con Cipollone.
La institución concluye que la tokenización no escalará mientras sea una actividad de nichos aislados. Sostienen así que el camino hacia un mercado financiero digital integrado en Europa dependerá de la unificación de redes bajo estándares comunes y de la provisión de un puente de liquidación en dinero público que elimine el riesgo de contraparte.
Como lo señala la Criptopedia de CriptoNoticias, la tokenización permite la programación e interacción de estos activos a través de redes de contabilidad distribuida como Ethereum, Chainlink, Avalanche o Solana.









