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La red no debería ser un “servicio” que dependa de su proveedor, según Buterin.
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Vitalik propone una hoja de ruta basada en inmunidad cuántica y en procesar miles de transacciones.
Vitalik Buterin, la figura más influyente del ecosistema Ethereum, lanzó un mensaje contundente sobre el futuro de la red: «Ethereum mismo debe pasar el walkaway test (prueba de alejamiento o abandono)».
Con esta expresión, Buterin plantea que el sistema debe ser capaz de sobrevivir y seguir siendo útil incluso si sus desarrolladores principales decidieran abandonar el proyecto mañana mismo.
Para Vitalik, Ethereum no debe ser un «servicio» que deja de funcionar si el proveedor pierde interés o es hackeado. Por el contrario, la red debe ofrecer aplicaciones que funcionen como «el martillo que, una vez que lo compras, es tuyo».
El objetivo final, según su publicación del 12 de enero, es la «osificación» del protocolo, un estado en el que el código sea tan sólido y completo que su valor no dependa de futuras actualizaciones.
Debemos llegar a un lugar donde el valor de Ethereum no dependa estrictamente de ninguna característica que no esté ya en el protocolo.
Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum.
Esta advertencia sobre la dependencia de los desarrolladores cobra especial relevancia tras lo sucedido recientemente con Zcash, una criptomoneda enfocada en la privacidad que vio su precio desplomarse más de un 20% en pocos días tras la renuncia masiva de su equipo técnico principal debido a disputas internas.
Vitalik pareciera pretender evitar que Ethereum sea vulnerable a ese tipo de crisis de liderazgo, que hoy está puesto sobre él mismo y sobre la Fundación Ethereum (EF).
La «prueba de abandono» aplicada a Ethereum
Buterin advirtió que no es posible construir aplicaciones verdaderamente independientes sobre una base que, a su vez, depende de actualizaciones constantes para seguir siendo usable. Por eso, afirmó: «Ethereum, la blockchain, debe tener los mismos atributos que buscamos en las aplicaciones que se construyen sobre ella».
El concepto central es que Ethereum llegue a un punto en el que pueda dejar de cambiar si así lo desea, sin que su propuesta de valor se vea comprometida.
«No significa que debamos dejar de hacer mejoras», aclaró, «pero sí que el valor de Ethereum no dependa estrictamente de funciones que aún no existen en el protocolo».
Asimismo, CriptoNoticias reportó que Buterin el 10 de enero opinó que en Ethereum ya no hay límites para escalar sin afectar la descentralización.
Los pilares de una red eterna, según Vitalik
Para superar este «test de abandono», Buterin detalló una hoja de ruta que garantice que Ethereum sea seguro por los próximos «cien años».
Entre los puntos más críticos destaca la «resistencia cuántica total», advirtiendo que no se debe retrasar esta protección solo por ganar eficiencia temporal.
Poder decir que el protocolo de Ethereum es criptográficamente seguro por cien años es algo por lo que deberíamos esforzarnos.
Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum.
Además de la seguridad, el plan contempla una capacidad de procesamiento masiva que no requiera rediseñar la red cada pocos años.
La idea es que Ethereum pueda manejar miles de transacciones por segundo mediante cambios de parámetros sencillos, similares a una votación, en lugar de realizar cambios complejos y riesgosos en el código base.
Un modelo económico y social inquebrantable
El esquema de Vitalik no es solo técnico, sino también social. Propone un modelo económico de Prueba de Participación (PoS) que sea capaz de durar décadas manteniendo la descentralización.
El líder de Ethereum concluyó su mensaje con un llamado a la acción para los próximos años: “Hacer lo correcto una vez, basándose en el conocimiento de lo que es verdaderamente correcto, y maximizar la robustez tecnológica y social de Ethereum a largo plazo”.
Para él, este camino de independencia y fortaleza absoluta es el único posible.



