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La comunidad de Zcash analiza cambios que incluyen un fondo administrado por tenedores de su moneda.
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Una propuesta busca redefinir el esquema de distribución de recompensas por bloque en Zcash.
«Espero que Zcash resista la mano oscura de la votación por tokens. La votación por tokens es mala de muchas maneras; creo que es peor que el estado actual de Zcash. La privacidad es exactamente el tipo de cosa que se erosionará con el tiempo si se deja en manos del tenedor promedio del token», escribió Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, el 30 de noviembre en X.
Su mensaje se insertó en un debate activo dentro del ecosistema de Zcash, en el que su comunidad analiza cambios estructurales en su modelo de gobierno y financiamiento.
De acuerdo con la visión del cofundador de Ethereum, delegar decisiones de gobernanza a mecanismos donde cada voto depende de la cantidad de monedas poseídas podría generar incentivos que no siempre favorezcan la preservación de la privacidad.
La privacidad es el eje del protocolo Zcash y, al mismo tiempo, una narrativa creciente dentro de Ethereum, impulsada por el propio Vitalik.
Propuestas en debate dentro de Zcash y un conflicto, según Vitalik
La comunidad de Zcash discute varias propuestas destinadas a ajustar cómo se toman decisiones y cómo se financia el desarrollo.
Entre ellas se destaca ZIP-1016, una Propuesta de Mejora de Zcash, que busca redefinir el esquema de distribución de recompensas por bloque.
ZIP-1016 propone dividir una parte de esas recompensas entre dos fondos: uno administrado por subvenciones comunitarias (“Community Grants”) y otro controlado por los tenedores de ZEC (la moneda de Zcash).
En este último se asignaría un 12% de las recompensas por bloque, lo que implica que quienes posean ZEC podrían influir directamente en el destino de ese capital.
La iniciativa sólo establece cómo se distribuye el financiamiento, pero no cómo se tomarán las decisiones. En lugar de fijar un método definitivo, deja esa decisión para una futura etapa, donde la comunidad deberá acordar qué modelo de gobernanza utilizar.
Ese punto es clave para entender la advertencia de Vitalik. Si el proceso termina adoptando votación por tokens (un esquema donde quien tiene más monedas obtiene más poder de decisión) podría abrirse la puerta a que un grupo reducido oriente las prioridades del proyecto.
Ese vacío es el centro del debate, porque el fondo controlado por los tenedores podría derivar en un sistema “un token, un voto”.
Según Buterin, este mecanismo no encaja con un proyecto cuyo objetivo central es la privacidad. En su perspectiva, los grandes tenedores suelen concentrarse en retornos de corto plazo, mientras que proteger la privacidad requiere decisiones que preserven garantías incluso si no generan beneficios inmediatos.
Zcash se construyó sobre pruebas de conocimiento cero (ZK, zero-knowledge proofs), una técnica que permite validar transacciones sin revelar datos sensibles. Para sostener esa promesa a largo plazo, Buterin sostiene que la gobernanza no debe depender del peso económico individual.
Lo concreto es que ZIP-1016 deja abierta la discusión. Será la comunidad la que decida si el fondo se administrará con votación por tokens, delegados, modelos híbridos u otro enfoque. El proceso está en marcha y el resultado definirá el rumbo de la gobernanza en Zcash.