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Mow advierte que migrar a firmas postcuánticas puede reducir el rendimiento de la red.
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El empresario bitcoiner cree que “ya se está haciendo mucho trabajo” para proteger la red.
Samson Mow, CEO de JAN3 y educador bitcoiner, afirmó que la amenaza de la computación cuántica sobre la red no es inminente y podría tardar entre “10 y 20 años” en materializarse. En una publicación en X de este 5 de abril, el ejecutivo planteó que actuar con urgencia podría generar más problemas que soluciones.
Dado que las computadoras cuánticas todavía no existen y probablemente no existan durante los próximos 10 a 20 años, la peor decisión posible sería apresurarse a implementar una solución.
Samson Mow, CEO de JAN3.
Sobre la presunta amenaza cuántica para Bitcoin, Mow sostuvo que migrar rápidamente hacia firmas de transacciones postcuánticas (esquemas diseñados para resistir ese tipo de ataques) implicaría un costo técnico significativo. Según su análisis, estas firmas pueden ser entre 10 y 125 veces más grandes que las actuales de unos 70 o 72 bytes, lo que incrementaría el peso de las transacciones y reduciría la capacidad de procesamiento de la red.
En la red Bitcoin, cada bloque tiene un límite de tamaño efectivo de máximo 4 megabytes (MB), por lo que transacciones más grandes implican menos operaciones por bloque, mayor competencia por ese espacio, lo que termina en comisiones más altas.
En ese sentido, pruebas recientes con firmas postcuánticas comprobaron que en una testnet de Solana la escalabilidad cayó hasta un 90%, como lo informó CriptoNoticias.
De acuerdo con Mow, ese escenario podría reabrir tensiones similares a las vividas durante las llamada “Guerra de Bloques”, un debate histórico surgido en 2017 sobre el tamaño de bloque y la escalabilidad de la red, reportado por CriptoNoticias.
No obstante, también señaló que su postura no implica que «no se deba trabajar en prepararse, y de hecho ya se está haciendo mucho trabajo en esa dirección».
Un ejemplo de ello es la propuesta BIP-360, una iniciativa para introducir un nuevo tipo de firmas de transacciones en Bitcoin, resistentes a hardware cuántico. Al mismo tiempo, Adam Back y su empresa Blockstream propusieron un modelo de firma basado en funciones hash para blindar la red.
Cambiar ahora o después: el núcleo del debate para Mow
Más allá del rendimiento, Mow introdujo otro argumento: la posibilidad de que una migración apresurada genere nuevas superficies de ataque.
En ese sentido, el ejecutivo sugirió que algunas propuestas postcuánticas podrían incorporar debilidades en componentes críticos de Bitcoin como los generadores de números aleatorios. Estos sistemas son los que crean las claves privadas y deben producir valores completamente impredecibles. Si ese proceso falla o está manipulado, un atacante podría reconstruir la clave y acceder a los fondos.
«Las soluciones postcuánticas propuestas podrían ser un caballo de Troya para implementar puertas traseras en generadores de números aleatorios o en esquemas de cifrado postcuántico”, afirmó Mow, en referencia a la posibilidad de que ciertas implementaciones incluyan vulnerabilidades difíciles de detectar.
Parte de la resistencia a adoptar criptografía postcuántica radica en que muchos de estos esquemas, explica el directivo de JAN3, aún no han sido probados durante décadas en entornos abiertos, como sí ocurrió con los sistemas actuales utilizados por Bitcoin.
Opiniones encontradas en la comunidad
Un informe reciente de ARK Invest, elaborado junto a Unchained, ubica el punto crítico en el mismo rango de “10 a 20 años” al momento en el que una computadora cuántica pudiera comenzar a romper la criptografía de curva elíptica que protege Bitcoin, aunque inicialmente de forma lenta.
El estudio además introduce un matiz relevante para dimensionar el riesgo: hoy el 65% del suministro de BTC se encuentra en direcciones que no exponen su clave pública, mientras que el resto es potencialmente vulnerable pero, en gran parte, migrable a esquemas más seguros.
Al igual que Mow y que el equipo de ARK Invest, Adam Back, uno de los desarrolladores más relevantes del ecosistema bitcoiner, coincide con que la distancia del llamado ‘Q-day’ para Bitcoin es de una o dos décadas.
No obstante, también existen posturas contrarias. Charles Edwards, CEO de la firma de gestión de activos Capriole, considera que Bitcoin debería blindarse contra la amenaza cuántica antes de 2028, un plazo significativamente más corto.
En esa misma línea, y como lo reportó CriptoNoticias, Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, estima que la amenaza a la criptografía ECDSA (el sistema de firmas digitales que protege tanto a Bitcoin como a Ethereum y otras redes) podría llegar en 2028.
En ese contexto, la postura de Mow introduce un eje claro en el debate: no se trata solo de si Bitcoin debe adaptarse a la computación cuántica, sino de cuándo hacerlo y bajo qué condiciones técnicas. La respuesta, por ahora, sigue abierta.









