-
La inteligencia artificial altera el costo de producir software, de acuerdo con Valente.
-
El directivo de ARK Invest dice que menos desarrolladores no implica menor actividad real.
La cantidad de nuevos desarrolladores vinculados a proyectos de criptomonedas cayó alrededor de 1.900, niveles no vistos desde 2017, según datos de la web Develorper Report. No obstante, Lorenzo Valente, director de investigación de ARK Invest, planteó que esta métrica podría perder relevancia rápidamente producto del uso de la inteligencia artificial (IA).
En ese marco, el ejecutivo destacó que esa estadística «es una de las métricas que siempre promovimos en cripto y que creo que va a volverse completamente irrelevante muy pronto».
Según Valente, el registro de nuevos desarrolladores fue tradicionalmente clave para evaluar la salud de redes como Bitcoin o Ethereum. «En su momento, esto era muy importante para entender la salud de una red de capa 1 o capa 2», explicó.
La lógica era que más desarrolladores implicaban más experimentación, más productos y mayor compromiso de capital humano.
«Históricamente, la cantidad y actividad de desarrolladores importaban porque escribir código era costoso», sostuvo. «Si una red tenía muchos desarrolladores reales creando wallets, protocolos, herramientas, infraestructura y aplicaciones, eso solía indicar que había verdadero interés y experimentación».
Aunque reconoció que era una métrica imperfecta, aclaró que funcionaba como una aproximación razonable del esfuerzo invertido en el ecosistema.

El impacto de la inteligencia artificial en el desarrollo
La relevancia del número de colaboradores, según el directivo de ARK, está cambiando por la irrupción de la inteligencia artificial. Estas herramientas permiten automatizar la generación de código, reduciendo el tiempo y los recursos necesarios para desarrollar software, aunque también con riesgos propios para la seguridad y eficacia de los protocolos.
«Hoy generar código es esencialmente gratis y un desarrollador puede producir lo que antes requería varias personas». Bajo esta lógica, una caída en el número de desarrolladores no implica necesariamente una caída en la producción. Además, opinó que «podrías tener menos desarrolladores produciendo mejores productos».
Adicionalmente, Valente introdujo un argumento adicional vinculado a la naturaleza del sector: «El ecosistema cripto es de código abierto. No necesitamos millones de desarrolladores reescribiendo lo mismo para construir nuevos productos», dijo.
Bitcoin es un ejemplo de menos desarrolladores
Un análisis reciente sobre Bitcoin Core, el software que ejecutan la mayoría de los nodos, muestra una caída sostenida en la base de desarrolladores operativos.
De las 7.604 personas que contribuyeron al código en los últimos 15 años, solo 935 permanecen activas hoy. Esto implica que cerca del 88% abandonó el proyecto tras al menos un año sin actividad.
Además, la participación es superficial en muchos casos. El 42,5% contribuyó una sola vez y no volvió, mientras que el 68,3% nunca propuso cambios directos al código.
Incluso entre desarrolladores experimentados, la rotación es elevada. Aquellos con mayor tasa de aceptación de cambios también muestran niveles de abandono superiores al 80%.
Este comportamiento apunta a una dimensión que la inteligencia artificial no resuelve: la gobernanza técnica. Bitcoin Core no solo requiere escribir código, sino revisarlo, validarlo y coordinar cambios bajo estándares estrictos.
A diferencia de otros entornos más centralizados, este proceso depende de coordinación informal entre pares y de un grupo reducido de mantenedores. Si esa base se reduce, la carga se concentra.
El dato no implica un riesgo inmediato para Bitcoin, pero sí plantea una tensión estructural. La inteligencia artificial puede multiplicar la capacidad de producir código, pero no reemplaza automáticamente la validación, la revisión y la toma de decisiones dentro de sistemas descentralizados.








