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El proyecto trabaja en migraciones criptográficas de largo plazo para redes descentralizadas.
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Un 33% de los BTC en circulación serían vulnerables a la cuántica.
La amenaza cuántica para la seguridad de Bitcoin y de otras redes de criptomonedas comienza a traducirse en inversiones concretas. Project Eleven anunció el 14 de enero una recaudación de USD 20 millones destinada a desarrollar herramientas que permitan proteger estos sistemas frente a posibles ataques cuánticos en el futuro.
Tras una primera ronda de USD 6 millones en 2025, Project Eleven prevé lanzar nuevas herramientas a comienzos de 2026, con el objetivo de que la transición criptográfica pueda hacerse de forma deliberada y anticipada.
Como reportó CriptoNoticias, estimaciones del propio equipo de Project Eleven advierten que cerca del 33% de todos los bitcoins (BTC) actualmente en circulación se encuentran en direcciones que podrían volverse vulnerables si la criptografía actual deja de ser segura.
Ese escenario, aunque aún no es inmediato, plantea un desafío estructural para redes que custodian billones de dólares en valor.
Inversión y respaldo del ecosistema
La ronda de USD 20 millones fue liderada por Castle Island Ventures, con la participación de firmas vinculadas al ecosistema cripto y financiero.

El respaldo llega en un contexto donde gobiernos e industrias ya comenzaron a planificar defensas frente a la computación cuántica. Por ejemplo, en septiembre pasado, la SEC de Estados Unidos presentó su caballito de batalla contra la computación cuántica.
Alex Pruden, director ejecutivo y cofundador del proyecto, sostuvo que «no podemos ignorar este riesgo existencial», ya que billones de dólares dependen de supuestos criptográficos que podrían quedar obsoletos.
Desde Castle Island Ventures, Nic Carter afirmó que la computación cuántica útil representa «la amenaza más compleja que han enfrentado las cadenas públicas».
En conversación con CriptoNoticias, Jameson Lopp, desarrollador bitcoiner, advertió que a las personas y a las organizaciones les cuesta invertir en seguridad antes de que el problema sea visible. La criptografía poscuántica exige anticipación y gasto hoy para evitar pérdidas mucho mayores mañana. La financiación de iniciativas como Project Eleven apunta, justamente, a cerrar esa brecha entre el riesgo conocido y la acción preventiva.
¿Qué hace Project Eleven y por qué importa?
Project Eleven se define como una empresa especializada en seguridad postcuántica y en la migración criptográfica de activos digitales.
Su objetivo es preparar redes y a instituciones para una transición gradual desde los esquemas criptográficos actuales hacia alternativas resistentes a la computación cuántica.
La preocupación central es que los avances en computación cuántica podrían debilitar, con el tiempo, la criptografía de curva elíptica (ECC), el estándar que hoy protege claves y firmas digitales en redes como Bitcoin. Si ese supuesto se rompe, la seguridad de los fondos y de las transacciones quedaría comprometida.

Otras cadenas, como Ethereum, utilizan sistemas ECC no sólo para proteger las firmas de transacciones, sino en otros campos importantes, como el mecanismo de consenso de Prueba de Participación (PoS). Esto las convierte en redes con mayor grado de complejidad para cubrirse contra la cuántica que Bitcoin.
Asimismo, Project Eleven también colabora con la Fundación Solana y otros ecosistemas de capa base en planes de preparación técnica.
Para evitar esos escenarios de emergencia, Project Eleven desarrolla herramientas prácticas: evaluaciones de preparación, entornos de prueba para migraciones y planes de despliegue escalonados contra ataques cuánticos.



