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El cocreador de Anoma señala que los altos costos de infraestructura asfixian la red.
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Grandes instituciones como Ondo y Figure eligen el código de Cosmos para su expansión en 2026.
Las alarmas se encendieron en el ecosistema Cosmos tras las declaraciones este 10 de enero de Christopher Goes, cocreador de Anoma. El desarrollador afirmó que la red se enfrenta a una «extinción terminal».
Según la visión de Goes, el modelo actual no logra retener el talento ni el capital frente a competidores más agresivos que ofrecen mejores incentivos.
Cosmos nació con una promesa ambiciosa: ser el «Internet de las blockchains». Su arquitectura permitía que cualquier desarrollador creara su propia red (AppChain) con total soberanía y conectada a un centro común. Durante años, fue el estándar de oro para la interoperabilidad. Sin embargo, Goes asegura que ese sueño se desvanece mientras los proyectos buscan refugio en otros ecosistemas.
La actividad de las finanzas descentralizadas (DeFi) en Cosmos muestra señales de agotamiento. Proyectos emblemáticos como Penumbra cesaron operaciones. Otros, como Osmosis, el principal intercambio del ecosistema, operan bajo un perfil de mantenimiento mientras diversifican sus recursos. Incluso la red Noble, responsable de traer USDC nativo, comenzó a explorar integraciones fuera de las fronteras originales de Cosmos.
Esta tendencia de «DeFi abandonadas» sugiere que el modelo de AppChain enfrenta costos operativos insostenibles. Mantener una infraestructura propia, validadores dedicados y seguridad soberana resulta caro. Muchos equipos descubrieron que es más eficiente lanzar una Capa 2 (L2) sobre Ethereum o utilizar la velocidad de Solana que sostener una cadena independiente en la red de Cosmos.
¿La muerte aplica también al precio?
El rendimiento de ATOM, el token nativo del Cosmos Hub, refleja este pesimismo de Goes. Mientras el mercado cripto experimentó recuperaciones parciales en 2025 en el ámbito de las altcoins, ATOM se mantiene estancado. Cotiza cerca de los USD 2,60, muy lejos de sus máximos históricos sobre los USD 44. La falta de una utilidad directa que capture valor de las redes que usan su tecnología sigue siendo su principal lastre.

A pesar de esfuerzos previos como reducir la emisión del token para disminuir la inflación para hacerlo más atractivo, reportado por CriptoNoticias, el mercado no reacciona. La expansión de USDT hacia Cosmos y el impulso de redes como Kava dieron respiros temporales, pero no cambiaron la tendencia estructural.
El argumento en contra: consolidación, no muerte
No todos comparten el diagnóstico fúnebre. La cuenta especializada Steady Crypto sostiene que estas críticas son solo un intento de generar impacto (engagement bait). Argumentan que Cosmos no está muriendo, sino consolidándose. El enfoque de la Interchain Foundation (ICF) ahora prioriza el valor para ATOM y la adopción empresarial masiva sobre el mercado minorista.
La hoja de ruta para 2026 apunta a un rendimiento de 5.000 TPS (transacciones por segundo) y bloques de 500ms. Grandes nombres institucionales respaldan esta infraestructura:
- Ondo Finance adquirió Strangelove para construir su propia cadena RWA sobre Cosmos.
- Figure, gigante del préstamo hipotecario, opera sobre el stack de Cosmos tras su salida a bolsa.
- El XRPL EVM de Ripple utiliza el ADN del Cosmos SDK para su funcionamiento.
Lecciones de otros ecosistemas
Cosmos no es el primer gigante que enfrenta narrativas de «muerte». EOS y Algorand pasaron por ciclos similares de abandono de desarrolladores y caída de precios tras prometer revoluciones tecnológicas. La diferencia radica en que la tecnología de Cosmos (SDK e IBC) es ampliamente utilizada incluso por sus competidores, como las sidechains de Ethereum o el ecosistema de Celestia.
La «muerte» que describe Goes parece referirse al Cosmos de aplicaciones experimentales y airdrops. En su lugar, emerge un Cosmos silencioso de rieles financieros personalizados para instituciones. El éxito de ATOM dependerá de si logra canalizar las comisiones de estos nuevos gigantes hacia sus poseedores, o si seguirá siendo una tecnología brillante con un token olvidado.



