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Los fondos vulnerables representan aproximadamente el 33 % del suministro total de BTC.
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Desarrolladores trabajan en la BIP‑360, que introduce direcciones resistentes a ataques cuánticos.
La computación cuántica podría convertirse en un desafío para Bitcoin, pero no representa una amenaza inmediata para la red. Así lo señaló Alex Thorn, jefe de investigación de Galaxy Digital —una firma de servicios financieros centrada en criptomonedas— en una entrevista reciente.
De acuerdo con Thorn, la narrativa que plantea que Bitcoin no está preparado para enfrentar este desafío o que los inversores deberían evitar su exposición por este motivo está sobredimensionada. Si bien una computadora cuántica lo suficientemente avanzada podría derivar claves privadas de claves públicas ya expuestas —lo que permitiría derivar firmas y robar fondos— ese riesgo se limita a direcciones específicas.
Según datos de Project Eleven, cerca de 6.8 millones de BTC están asociados a direcciones con clave pública revelada y, por ende, son teóricamente vulnerables frente a un ataque cuántico potente, tal como reportó CriptoNoticias.
“El riesgo es real pero reconocido”, afirmó Thorn en su encuentro con CoinDesk. “Y las personas mejor posicionadas para resolverlo están trabajando activamente en ello. Se está realizando mucho más trabajo de lo que la gente piensa, y los desarrolladores están construyendo activamente vías para actualizar el sistema”.
Vale resaltar que el riesgo actual se limita a casos específicos en los que las claves públicas han sido reveladas en la red, como ocurre con direcciones reutilizadas o formatos antiguos. Aun así, estos fondos permanecen seguros bajo las capacidades de la computación cuántica conocidas hasta el momento.
La apuesta por mitigar la amenaza cuántica
En este contexto, Thorn subrayó que el ecosistema de Bitcoin ya trabaja en posibles soluciones. Una de las propuestas es la BIP‑360, una mejora que introduce salidas tipo P2QRH (“Pago a Hash Resistente a la Computación Cuántica”), diseñadas para reducir la exposición de claves públicas, lo que mitigaría el riesgo a ataques cuánticos.
En los últimos años, el debate en la industria se ha intensificado en torno a este tema. Por un lado, algunos consideran que la computación cuántica es una amenaza lejana; por otro, hay quienes advierten sobre un posible impacto más cercano.
La postura de Thorn se ubica en un punto intermedio: reconoce la validez del riesgo, pero descarta que sea inminente. Según él, el riesgo cuántico debe ser seguido de cerca como un desafío técnico a largo plazo, sin que ello implique una razón para evitar bitcoin en el presente.








