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Se estima que hay más de 6,8 millones de BTC que podrían estar en riesgo cuántico.
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La firma considera que Bitcoin podría fácilmente protegerse contra la computación cuántica.
El ecosistema de los activos digitales se enfrenta a un debate técnico sobre el avance de la computación cuántica y sus riesgos para Bitcoin. En este sentido, la firma de inversión Franklin Templeton señala que lo que comúnmente se considera una amenaza existencial, podría ser en realidad una oportunidad de mejora para la industria.
En un reciente informe titulado “Digital Asset Security in the Quantum Era” (Seguridad de los activos digitales en la era cuántica), la firma analiza el impacto de esta tecnología en las redes de criptomonedas.
La conclusión es clara: lejos de representar el fin de la criptografía actual, el reto cuántico es un catalizador para una modernización estratégica de la infraestructura global.
El informe identifica que la vulnerabilidad no reside en la estructura de la cadena de bloques por sí misma, sino en los algoritmos de firma digital. Actualmente, Bitcoin utiliza el Algoritmo de Firma Digital de Curva Elíptica (ECDSA).

Una computadora cuántica con suficiente potencia, ejecutando el Algoritmo de Shor, podría realizar el cálculo inverso para derivar una clave privada a partir de una clave pública visible. Esto pone en el punto de mira a las direcciones que ya han revelado su clave pública en la red, como aquellas que han sido reutilizadas o las transacciones que permanecen en la mempool.
Según se ha reportado previamente en este medio, aproximadamente un tercio de todos los BTC en circulación podrían estar en riesgo cuántico bajo este escenario; hablamos de casi 6,8 millones de bitcoins alojados en formatos de dirección antiguos o expuestos.

Lecciones de la historia: SegWit y Taproot
El informe señala que los protocolos deben actualizarse para lograr la protección post-cuántica (PQC). Si bien es difícil definir cuándo ocurrirá el «Día Q», se pueden estimar los tiempos de respuesta tomando como ejemplo actualizaciones históricas de Bitcoin.
Franklin Templeton destaca que mejoras como SegWit (2017) y Taproot (2021) requirieron un periodo de entre tres y cuatro años desde su propuesta inicial hasta su activación definitiva. Esta cadencia, a menudo criticada por su lentitud, es para la firma una garantía de consenso. La transición cuántica obligará a la red a ejecutar un proceso similar que incluye:
- Actualizaciones de software: introducción de nuevos esquemas de firma resistentes a ataques cuánticos.
- Rotación de claves: los usuarios deberán migrar sus fondos proactivamente hacia nuevos formatos de direcciones seguras.
- Gobernanza de consenso: un proceso de debate técnico para asegurar que la migración no comprometa la descentralización.
La «Cripto-Agilidad» como estándar institucional
Para Franklin Templeton, la amenaza cuántica funcionará como un filtro de calidad. Aquellas infraestructuras que demuestren ser capaces de rotar certificados y claves sin interrupciones —la denominada cripto-agilidad— serán las que capturen el capital institucional en el futuro.
El informe sugiere que los reguladores y organismos de estandarización empezarán a exigir la preparación cuántica como un criterio de debida diligencia. Esto implica que los custodios y desarrolladores ya no solo deben ocuparse de la seguridad ante ataques clásicos, sino mantener infraestructuras listas para implementar criptografía post-cuántica.
En conclusión, según el informe, la era cuántica no borrará a Bitcoin del mapa. Por el contrario, las redes que lideren esta transición técnica convertirán una vulnerabilidad sistémica en una ventaja competitiva, consolidándose como pilares de un sistema financiero moderno y verdaderamente resiliente.



