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La propuesta BIP-110 busca restringir datos no monetarios mediante una bifurcación suave.
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La activación depende de la adopción por nodos, no solo del diseño del código de la iniciativa.
Solo un 3% de los apostadores en la plataforma beta.predyx cree que la BIP-110 será activada en Bitcoin, propuesta impulsada activamente por el desarrollador Luke Dashjr.
El escaso optimismo podría reflejar una «decepción» del mercado, que no considera a la BIP-110 como el camino a seguir para Bitcoin. El objetivo de esta, es bloquear las transacciones no monetarias, como es el caso de los Ordinals.

No obstante, tras conocer el 3% de probabilidad actual estimado por los apostadores, el desarrollador conocido en X como ‘StackItDeep BIP-11’ cuestionó la lectura de la plataforma, o más bien de los apostadores, afirmando que «quien haya creado esto (refiriéndose a la apuesta) no leyó la BIP.
Según el programador, la BIP está garantizada a entrar en el estado activo (aplicando nuevas reglas) durante un año, a más tardar en el bloque 965.664. «No hay transición al estado fallido en la máquina de estados de la BIP-110. Se activará» explicó StackItDeep BIP-11.
En términos simples, sostiene que la propuesta no fue diseñada para «fracasar».
Según su lectura, una vez que el software que incluye la BIP se ejecute, las nuevas reglas entrarán en vigor automáticamente y no existe un mecanismo interno que las desactive.
Sin embargo, que el código no contemple un estado de fallo no significa que toda la red Bitcoin vaya a adoptarlo. Para que una actualización tenga efecto real, suficientes nodos y actores del ecosistema deben instalar y usar esa versión del software.
Por consiguiente, si bien el desarrollador argumenta que no hay un estado «fallido» de la llegada de la BIP-110, esta debe ser adoptada por la mayoría de los nodos en Bitcoin para considerarse «exitosa».
Las vías de activación previstas
La iniciativa BIP-110 llegaría a Bitcoin a través de una implementación alternativa en el cliente Bitcoin Knots, un software liderado por el desarrollador Luke Dashjr, uno de los principales opositores al uso de Bitcoin como sistema de almacenamiento de datos arbitrarios.
La iniciativa, titulada «bifurcación suave temporal para reducir datos», propone una restricción temporal de información no monetaria que se almacena en la red mediante una bifurcación suave (soft fork).
Según su repositorio, BIP-110 se activaría como una versión modificada de BIP-9 (el mecanismo de activación en el que los mineros señalan su apoyo a una actualización) combinada con un UASF (User Activated Soft Fork o Bifurcación Suave Activada por Usuarios), es decir, una activación impulsada por nodos que deciden aplicar nuevas reglas independientemente de la señalización minera.
En ese marco, la BIP-110 contempla dos vías posibles de activación, como lo explicó CriptoNoticias:
- La primera es una activación programada o «flag day», fijada a la altura de bloque 965.664 del 1° de septiembre de 2026, a partir de la cual los nodos actualizados comenzarían a aplicar las nuevas reglas automáticamente.
- La segunda es una activación reactiva, que permitiría aplicar las restricciones de inmediato si se detecta material considerado ilegal, incluso forzando una reorganización retroactiva de la cadena para invalidar bloques que lo contengan. Este escenario solo sería viable si la mayoría de la red ejecutara esa versión del software de Knots; de lo contrario, una “reorganización” impulsada por una minoría no modificaría la cadena principal, sino que derivaría en una bifurcación y en la creación de una cadena alternativa separada.
En ambos casos, la activación depende de que nodos adopten el software modificado de Knots, abandonando el cliente más utilizado actualmente, Bitcoin Core. La red no adoptará la mejora de forma automática.
Esta diferencia es central: una cosa es que el software, si se ejecuta, no contemple un estado de fracaso; otra distinta es que la red en su conjunto lo adopte.
El debate no es solo técnico, sino también político: mientras el mercado duda de su viabilidad, sus impulsores sostienen que el propio diseño de la propuesta asegura su entrada en vigor para quienes decidan ejecutarla.








