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Desde 2026, plataformas centralizadas recolectarán los movimientos de sus usuarios.
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Emiratos Árabes, El Salvador, Georgia y Puerto Rico exoneran impuestos a bitcoin.
El ecosistema de las criptomonedas a escala global atraviesa una transformación estructural que pone fin a la era del pseudonimato o privacidad para quienes operan a través de intermediarios. A partir del año 2026, los exchanges de bitcoin y otros activos digitales comenzarán a reportar de manera sistemática las transacciones, ganancias y la residencia fiscal de sus usuarios.
Esta medida se ampara bajo el Marco de Reporte de Criptoactivos (CARF), un estándar internacional promovido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que busca la transparencia total y el intercambio automático de información financiera entre naciones para combatir la evasión fiscal.
Alessandro Palombo, abogado, emprendedor tecnológico y figura relevante en el sector, por su enfoque en la infraestructura financiera y el cumplimiento normativo, analizó la situación. El experto señaló que el cerco informativo es inminente. A su juicio, el mapeo de la actividad financiera en el sector de las criptomonedas es ya una realidad global.
Palombo explica que entre los años 2026 y 2027, los exchanges regulados recolectarán datos detallados que, posteriormente, entre 2027 y 2028, serán intercambiados automáticamente entre las administraciones tributarias de los países firmantes.
El analista fue tajante al afirmar que mantenerse invisible mientras se utilizan exchanges de bitcoin se volverá efectivamente imposible. Palombo sostiene que, ante este escenario, la estrategia de los usuarios debe cambiar radicalmente, enfocándose en la elección de una residencia fiscal adecuada.
«El hecho de que el sector esté siendo mapeado no significa necesariamente que deba ser gravado con impuestos elevados, pero hace que tu elección de residencia fiscal sea más importante que nunca», afirmó el emprendedor.
La presión regulatoria sobre exchanges de bitcoin no es uniforme
Un mapa detallado sobre la implementación del CARF revela que la presión regulatoria no es uniforme en su calendario, pero sí en su alcance. Países como Canadá, Brasil, gran parte de Europa, Sudáfrica y Australia se han comprometido a iniciar estos intercambios informativos en 2027.
Otras jurisdicciones, como Estados Unidos y México, proyectan su integración para 2029. En el mapa se observa una clara división donde las potencias económicas occidentales lideran la adopción temprana del marco de vigilancia. Esto, mientras que regiones de Asia y partes de América Latina muestran tiempos de implementación ligeramente más extendidos.

En el contexto iberoamericano, la tendencia es clara. En Colombia, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) ya ha dado pasos firmes mediante la Resolución 000240 para alinearse con los mandatos de la OCDE.
CriptoNoticias reportó que los proveedores de servicios de activos digitales en el país suramericano se convertirán en informantes directos del Estado. Estos reportarán volúmenes de operación y saldos de sus clientes.
Por su parte, en la Unión Europea, la Directiva sobre Cooperación Administrativa 8 (DAC8) funciona como el brazo ejecutor de este sistema de vigilancia automatizado, transformando a cualquier exchange en una extensión de las autoridades de hacienda.
Hay vías legítimas para preservar la eficiencia patrimonial con bitcoin
A pesar de este panorama de fiscalización creciente, Palombo aclara que existen vías legítimas para preservar la eficiencia patrimonial. La más importante, la autocustodia.
Así lo explica:
Las configuraciones totalmente descentralizadas y sin custodia permanecen fuera del perímetro de reporte. Si tú controlas tus llaves privadas, no hay ningún intermediario informando en tu nombre.
Alessandro Palombo, emprendedor tecnológico.
Asimismo, el doctor y máster en regulación de mercados, destaca que países como Emiratos Árabes Unidos, El Salvador, Georgia y Puerto Rico mantienen una política de 0% de impuestos sobre las ganancias de capital en bitcoin.
En su opinión, además de la autocustodia, todo «se trata de una estructuración adecuada y residencia fiscal».
Efectivamente, la promesa original de bitcoin como un sistema financiero paralelo y privado sigue vigente, pero solo para quienes asumen la responsabilidad de la autocustodia. Para el resto de los usuarios que prefieren la comodidad de los servicios de exchanges centralizados, la transparencia será el estándar por defecto.
Esta nueva realidad obliga a los inversionistas a considerar que el ecosistema de la criptomonedas ya no es un refugio oculto, sino un mercado plenamente integrado en el radar de los reguladores globales.




