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El político español pide "seudoanonimato", pero con identidad real ligada para rastrear delitos.
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Se obligaría a plataformas a conectar perfiles a la wallet de identidad digital de la UE.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, propuso en el Foro Económico Mundial de Davos poner fin al anonimato en las redes sociales. Su planteamiento pretende obligar a las grandes plataformas a vincular cada cuenta a la wallet de identidad digital europea. El objetivo, según Sánchez, es combatir la desinformación, el discurso de odio y el ciberacoso que proliferan en estos espacios.
La iniciativa, presentada el 21 de enero de 2026, busca establecer un «pseudoanonimato», donde los usuarios podrían seguir utilizando seudónimos, pero su identidad real estaría ligada de forma rastreable. Esto permitiría a las autoridades identificar a los responsables en caso de delitos, sin vulnerar la privacidad legítima, según Sánchez. «En una democracia, los ciudadanos tienen derecho a la privacidad, no al anonimato ni a la impunidad», afirmó Sánchez.
Esta propuesta forma parte de un paquete de tres medidas que Sánchez presentará al Consejo Europeo en Bruselas. Las otras dos buscan una mayor transparencia en los algoritmos de las plataformas y una responsabilidad personal para los directivos ante incumplimientos.
Sánchez argumentó que las redes sociales concentran un poder excesivo en pocas manos, polarizan el debate público y son caldo de cultivo para noticias falsas y bots, que, según sus datos, representan cerca de un tercio de los perfiles y casi la mitad del tráfico de internet. Con más de 5.000 millones de usuarios a nivel global, dijo que el impacto de estas plataformas es innegable.
La Unión Europea ya ha tomado cartas en el asunto con la Ley de Servicios Digitales (DSA), que exige a las plataformas moderación de contenido y transparencia. Sin embargo, Sánchez aboga por una aplicación más contundente de esta legislación.
La privacidad en línea: un derecho fundamental
En este contexto, la privacidad en línea emerge como un derecho fundamental, amparado por normativas como los artículos 7 y 8 de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, que salvaguardan la vida privada y la protección de datos personales.
Si bien no existe un derecho absoluto al anonimato total en internet, sí se reconoce el derecho a la privacidad y al uso de seudónimos en contextos legítimos, lo que abre un espacio para el debate sobre dónde trazar la línea.
Frente a la centralización y la posible vinculación obligatoria de identidades, han surgido y crecido alternativas que priorizan la privacidad y el control del usuario. Estas plataformas descentralizadas ofrecen mayor autonomía y un ecosistema digital más respetuoso con los derechos individuales.
Entre estas alternativas está Mastodon, la cual opera en una federación de servidores independientes, conocidos como el Fediverso. Su modelo se aleja de la publicidad y el seguimiento masivo de datos, ofreciendo a los usuarios un control granular sobre la visibilidad de su contenido y su privacidad.
Como lo reportó CriptoNoticias en 2018, Mastodon fue el destino de parte de la comunidad bitcoiner de Twitter que, en ese entonces, se vio afectada por los bots de estafas relacionadas con las criptomonedas. También, por las acciones de censura en contra de algunos usuarios. Más recientemente, esta red social descentralizada fue seleccionada por tuiteros después que el magnate Elon Musk tomara las riendas de la red social Twitter (ahora X).
Además, está Nostr, un protocolo descentralizado que permite a los usuarios publicar y recibir mensajes sin depender de servidores centralizados. Ofrece un espacio donde la pseudonimia es la norma, garantizando la privacidad y la libertad de expresión frente a posibles intervenciones externas.
Estas redes son un complemento crucial para aquellos que valoran la privacidad como un derecho esencial en el complejo ecosistema digital. La propuesta de España, aunque motivada por legítimas preocupaciones sobre seguridad y desinformación, plantea el desafío fundamental de cómo equilibrar la necesidad de responsabilidad con la protección de la privacidad y la libertad en la era de la interconexión global.








