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Abogados creen que una regulación mal diseñada es más riesgosa que la libertad de innovación.
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Proponen un modelo de gobernanza "de abajo hacia arriba" para prevenir estafas y generar valor.
La viabilidad de un modelo regulatorio que prescinda de la tutela estatal fue el eje central de un debate jurídico transmitido este 17 de marzo por la ONG Bitcoin Argentina.
Mientras los organismos internacionales endurecen su supervisión sobre los activos digitales, el panel analizó si la arquitectura de Bitcoin permite una evolución de la gobernanza civil basada en normas privadas y autorregulación, planteando un desafío directo a la estructura legislativa convencional.
Bajo la moderación de Federico Camargo, el panel reunió a Federico Ast (especialista en legaltech), Ricardo Mihura (derecho tributario) y Sebastián Heredia Querro (experto en tokenización).
Los expositores coincidieron en que la adopción de estas tecnologías en Argentina no es un fenómeno estético, sino una respuesta a crisis como el «corralito» de 2001, donde los fallos estatales impulsaron sistemas de confianza ajenos a los decretos gubernamentales.
Federico Ast trazó un paralelismo entre Bitcoin y el nacimiento de la Bolsa de Londres. Recordó que, mucho antes de existir leyes de valores, los comerciantes del siglo XVII establecieron sus propias normas en los cafés de Change Alley.
La historia no se repite, pero rima. Estamos viendo cómo los marcos jurídicos intentan adaptar lo nuevo a lo viejo. Lo que debería haber es un acercamiento de abajo hacia arriba, donde los actores honestos se autorregulen para evitar estafas y generar valor.
Federico Ast.

Como ejemplo de esta nueva institucionalidad, se destacó a Kleros, una plataforma de resolución de disputas que utiliza la red Ethereum. Inspirado en los jurados de la antigua Grecia, el sistema utiliza incentivos económicos para que jueces anónimos resuelvan conflictos transfronterizos.
Kleros funciona como un jurado popular inspirado en la Grecia antigua y la ley común o las normas establecidas por la comunidad. De este modo es la colectividad la que decide basada en precedentes, no en una autoridad central.
Federico Ast.
Kleros es un protocolo descentralizado de resolución de disputas nacido en Francia en 2017 bajo el nombre de Coopérative Kleros. Fundado por Ast y el especialista Clément Lesaege, el proyecto funciona como un «tribunal de la nueva economía», como lo informó CriptoNoticias.
Frente al modelo de supervisión tradicional, el panel propuso una gobernanza «de abajo hacia arriba», donde la legitimidad del sistema emana de los propios participantes y no de un decreto central.
Bajo esta premisa, la autorregulación técnica y el diseño de incentivos dentro de la red actúan como un filtro natural para prevenir estafas, permitiendo que la comunidad corrobore la transparencia de las transacciones y valide o castigue las acciones de otros según las reglas establecidas en las comunidades.
El impacto de bitcoin en países de bajo crédito
La relevancia de la autorregulación se agudiza en regiones con sistemas bancarios insuficientes. Según datos del Banco Central de la República Argentina, el crédito al sector privado representó apenas el 13,6% del PIB en octubre de 2025. Para los especialistas, en países con estas métricas, la criptoeconomía ofrece una oportunidad de acceso financiero que antes era técnicamente imposible.
Sin embargo, el panel reconoció que este avance genera tensiones con los entes recaudadores y reguladores, quienes identifican riesgos de evasión fiscal y lavado de dinero.
El debate mantuvo un enfoque favorable a la descentralización; aunque la ausencia de representantes del sector bancario o del Gobierno en la transmisión de la ONG Bitcoin Argentina dejó sin contraparte los argumentos la visión de los defensores de la supervisión pública.
En Bangladesh bitcoin no representa riesgo sistémico. Es oportunidad de acceso financiero que antes era imposible. Allí, un emprendedor puede usar la red descentralizada para acceder a servicios globales sin bancos tradicionales.
Sebastian Heredia Querro.
Heredia Querro, destacó la escasez de crédito en Argentina como un problema estructural persistente. Afirmó que la falta de financiamiento productivo aumenta el riesgo de repetir la crisis de 2001, cuando la restricción crediticia agravó la contracción económica producida cuando el gobierno recurrió a la emisión de dinero para financiarse.

En ese contexto, defendió a bitcoin como una herramienta que ofrece independencia financiera a través de la custodia directa de activos por parte de los usuarios y el uso de contratos inteligentes, mecanismos que eliminan intermediarios tradicionales y permiten transacciones programadas sin dependencia de instituciones centralizadas.
Dejar avanzar la criptoeconomía en libertad porque no representa peligro para la sociedad.
Sebastián Heredia Querro.
Los especialistas destacaron que las regulaciones mal diseñadas pueden generar crisis más graves que la ausencia de normas estrictas. Minhura recordó que en España, entre 2008 y 2009, el desempleo alcanzó el 25 % tras la crisis financiera global, en gran parte atribuida a fallas regulatorias en derivados complejos y falta de supervisión efectiva.
Al mismo tiempo, reconoció que los estafadores operan en cualquier sistema económico o financiero, pero sostuvo que estos casos pueden detectarse y sancionarse sin necesidad de restringir el desarrollo de tecnologías que generan valor real para los participantes.
Esta doble perspectiva cerró el debate. Concluyeron que el riesgo no reside en la libertad de innovación, sino en la calidad de las reglas aplicadas, ya sea en el sistema tradicional o en el emergente de la criptoeconomía.
En Argentina, donde las restricciones financieras persisten, los panelistas invitaron a evaluar si la intervención estatal actual realmente previene los abusos o, por el contrario, limita soluciones prácticas que la población ya adopta de facto.








