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El BCB alerta que el uso de activos sin supervisión debilita el control de la política monetaria.
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La medida afectaría la liquidez del mercado local al limitar el acceso a USDT y USDC en exchanges.
El Banco Central de Brasil (BCB) formalizó su recomendación al Congreso Nacional para prohibir o imponer restricciones severas a las stablecoins emitidas por empresas extranjeras, como Tether, emisor de USDT, que no cuenten con supervisión local.
La propuesta, detallada en una nota técnica enviada el 29 de abril de 2026, busca influir en la redacción final del Proyecto de Ley 4308/2024, el cual establecerá el marco regulatorio para los activos digitales en la economía más grande de América Latina.
El documento, firmado por Fábio Araújo, responsable del proyecto del Real Digital (la CBDC del Banco Central de Brasil), sostiene que la proliferación de stablecoins vinculadas 1:1 al dólar estadounidense representa un riesgo para la soberanía monetaria y el sistema nacional de pagos.
En ese sentido, la autoridad monetaria fundamenta su postura en tres pilares que son: la protección del real, la estabilidad financiera y la igualdad de condiciones. Según el BCB, las entidades que emiten stablecoins desde el extranjero operan actualmente sin cumplir las normas de capital y transparencia exigidas a las instituciones financieras locales.
«El uso de activos que no ofrecen garantías prudenciales compromete la eficacia de la política monetaria y la integridad del sistema de pagos», destaca el informe técnico.
Para el usuario, esta medida pretende cerrar lo que el regulador describe como un «vacío legal». Mientras los depósitos bancarios tradicionales cuentan con respaldos institucionales, las criptomonedas emitidas fuera de la jurisdicción brasileña no ofrecen mecanismos de protección ante una posible insolvencia del emisor.
¿Qué pasaría si se prohiben las stablecoins en Brasil?
De ser aprobada por los legisladores, la medida obligaría a las plataformas de intercambio (exchanges) a limitar o retirar de su oferta activos como USDT y USD Coin (Circle). La relevancia de esta decisión es alta, ya que USDT es la puerta de entrada principal para los brasileños que buscan proteger su patrimonio frente a la volatilidad del tipo de cambio.
En la práctica, estas monedasfuncionan como una infraestructura crítica para el comercio de criptoactivos en el país, representando la mayor parte del volumen transaccional en los corredores locales, incluso en toda Latinoamérica, como se apunta recientemente en un artículo de opinión publicado en CriptoNoticias.
La comunidad que gira en torno al sector de activos digitales está manifestando su preocupación ante lo que consideran un enfoque restrictivo. El argumento central de la industria es que una prohibición no detendría el uso de estos activos, sino que incentivaría el traslado de las operaciones hacia plataformas offshore no reguladas, donde el Estado perdería toda capacidad de fiscalización, como ha venido sucediendo en Venezuela.
Asimismo, advierten que la falta de acceso a estos canales de liquidez podría incrementar los costos operativos para las empresas locales y reducir la competitividad de Brasil en el ecosistema tecnofinanciero global.
La postura de Brasil se enmarca en una tendencia global. Regulaciones como MiCA en la Unión Europea ya exigen que los emisores de stablecoins mantengan reservas auditables y presencia legal en el territorio. El debate queda ahora bajo la responsabilidad del Congreso Nacional, que determinará si Brasil integra estos activos bajo un régimen de autorización o si opta por una restricción de acceso al mercado interno.
La encrucijada que enfrenta el Congreso brasileño es fundamentalmente sobre el significado de la libertad financiera en el siglo XXI. Esto porque mientras el Banco Central busca proteger los cimientos de la economía nacional, el ciudadano busca herramientas para navegar en un mundo cada vez más digitalizado y global.
Al final, el éxito de la regulación no se medirá por la severidad de las prohibiciones, sino por la capacidad del Estado para ofrecer una alternativa que sea tan accesible como lo han sido las stablecoins para millones de brasileños. El desafío es encontrar ese punto medio donde la protección del sistema no se convierta en una barrera para el progreso.








