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Sería una solución “mucho más saludable para la economía venezolana”, en lugar de una dolarización.
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Oliveros cree que la banca puede desarrollar wallets o mecanismos para integrar a las criptomonedas.
La economía venezolana se encuentra en un punto de inflexión donde la convivencia de diversos signos monetarios es una realidad de facto. Ante este escenario, el economista Asdrúbal Oliveros propone la implementación de un modelo de banca y sistemas de pago «multimoneda». Esta estructura permitiría la libre circulación de divisas extranjeras, criptoactivos y otras monedas digitales bajo un marco legal flexible.
Esta propuesta de Oliveros se aleja de la rigidez de una dolarización oficial, la cual, asegura, implicaría la «pérdida total de la autonomía monetaria». En su lugar, el analista financiero sugiere un esquema donde el bolívar coexista sin restricciones con el dólar, el euro y activos digitales, como bitcoin (BTC) o USD Tether (USDT).
«Creo que esa flexibilidad redunda en beneficio de la economía», afirma Oliveros en diálogo con CriptoNoticias. Para el especialista, esta solución es «mucho más saludable» para el contexto venezolano, ya que validaría oficialmente que en zonas fronterizas circulen monedas como el peso colombiano o el real brasileño, mientras la banca nacional ofrece cuentas y sistemas de pago integrados.
Bajo este modelo, el Estado venezolano mantendría sus operaciones en bolívares. Pero el sistema financiero estaría habilitado para procesar transacciones en múltiples divisas y monedas digitales de forma transparente.
El objetivo, según explica, es que el sector bancario pueda ser un «actor activo» en este ecosistema para que las operaciones dejen de ocurrir fuera del circuito tradicional.

Integración de la banca con wallets de activos digitales
Uno de los puntos más disruptivos de la propuesta de Oliveros es la inclusión activa del sector bancario en el entorno de las monedas digitales. Ello tomando en cuenta que una parte considerable de la población utiliza estos activos como mecanismo de ahorro y medio de pago ante la inestabilidad cambiaria en el país petrolero.
«Hablamos de alrededor de 25% de la población (7,1 millones de personas) que usa criptomonedas. No es poca cosa que también puedan pagar con sus wallets», señala Oliveros.
Esta estimación coincide con los datos de la firma Chainalysis, que calcula que el país caribeño registró un volumen de transacciones equivalente a USD 44.600 millones en criptomonedas durante 2025. Así se aprecia en la siguiente gráfica:

El también profesor universitario sostiene que el sistema financiero debería integrarse con estos activos para eliminar las restricciones actuales.
A juicio de Oliveros, la banca venezolana está en capacidad de «desarrollar wallets o mecanismos de integración con algunos aplicativos de monedas digitales». Él piensa que esto facilitaría la custodia profesional y la entrada de nuevos operadores al mercado nacional.
El entorno multimoneda ya es conocido en Venezuela
La idea propuesta por Oliveros de un entorno multimoneda para Venezuela, aunque no se ha oficializado, se ha vivido en la práctica en las calles del país desde hace más de cinco años. Allí, la informalidad ha dado vida a un espacio en donde convergen distintas divisas. También, en las fronteras, en donde el uso del peso colombiano y el real brasileño se ha vuelto parte del día a día.
De hecho, esta realidad persiste hoy por hoy. En el estado Táchira, el peso colombiano se mantuvo como la principal moneda de pago en 2025. Según datos de William Gómez, analista en temas de frontera, la divisa colombiana concentró el 64% del mercado hasta diciembre del año pasado, frente al 30% del bolívar y un 6% del dólar estadounidense.
Ahora bien, no hay una oficialización de esta dinámica, más allá de un reconocimiento tácito por parte de las autoridades del país. Esto debido a que en 2022 implementaron el Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF) para gravar operaciones en moneda extranjera, así como en criptomonedas.
Por tanto, Oliveros advierte que, para alcanzar ese entorno multimoneda, se requieren cambios estructurales en el marco normativo. Específicamente en los convenios cambiarios dictados por el Banco Central de Venezuela (BCV).
Como lo ve, «tendría que redefinirse el convenio cambiario, modificar algunos puntos de la Ley de Bancos y, probablemente, emitir algún decreto presidencial».
El riesgo de ser un paliativo logístico en Venezuela
La propuesta de formalización de un sistema multimoneda en Venezuela representaría el reconocimiento legal de una fragmentación financiera que ya opera de forma improvisada en el país.
Esto, en consecuencia, podría no resolver las causas de la inestabilidad financiera. En todo caso, trasladaría la complejidad del mercado informal al sistema bancario. De hecho, la propuesta de Oliveros subraya que la tecnología y la flexibilidad cambiaria son insuficientes sin una base institucional sólida.
Por eso, mientras persistan las distorsiones estructurales y la escasez de flujos financieros constantes, un modelo multimoneda corre el riesgo de ser un paliativo logístico que, si bien puede facilitar las transacciones, será incapaz de restituir la confianza y, más allá, garantizar una estabilidad de precios duradera.








