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Mientras Patreon censura, Bitcoin abre puertas para recibir donaciones

  • La plataforma expulsó a varios de sus autores a solicitud de Mastercard.
  • Bitcoin se presenta como una alternativa para la recepción de los fondos.
Mientras Patreon censura, Bitcoin abre puertas para recibir donaciones

El polvorín de críticas que levantó Patreon, tras cerrar las cuentas a algunos de sus más reconocidos autores, deja en evidencia que la sensibilidad a ciertos temas políticos, sociales o culturales, es utilizada como detonante para anular el servicio a quienes supuestamente violan sus términos y condiciones.

Durante meses, la plataforma que sirve como puente para que los usuarios apoyen económicamente a sus creadores de contenidos favoritos, ha expulsado a múltiples figuras como el escritor Robert Spencer, el youtuber británico antifeminista Carl Benjamin o el bloguero de derecha Milo Yiannopoulos, en un intento por minimizar lo que serían “discursos de odio”.

Independientemente de las causas que defiendan, es notorio que existe una censura en varios frentes como la libertad de expresión y la imposibilidad de recibir donaciones a través de un servicio que, sin previo aviso, les dio la espalda tanto a los autores como a sus patrocinantes.

El propio Spencer denunció la situación en agosto al decir: “Me han expulsado de Patreon, sin explicación, advertencia o aviso, sin duda como parte de los esfuerzos en curso de la izquierda para negar todas las plataformas a aquellos que rechazan su agenda. A los que me apoyaron allí, gracias, y lamento no haber podido seguir con los planes”.

En respuesta a su mensaje, Patreon señaló que la decisión de sacarlo de la plataforma no fue directamente de ellos, sino que recibieron órdenes desde Mastercard: “Hola Robert, te enviamos un correo electrónico más temprano hoy en el cual explicamos que, desafortunadamente, Mastercard nos solicitó que elimináramos tu cuenta. Usted nos respondió, pero si tiene más preguntas, estaremos encantados de seguir enviándonos correos electrónicos”.

Admitir que una tercera parte emite órdenes para clausurar una cuenta, desde la que se difunde contenido, puede interpretarse como un retroceso en la sociedad actual. Además, las restricciones impuestas para la recepción de fondos es una contradicción, considerando la naturaleza del servicio que presta tanto Patreon, como Mastercard. Es evidente que los intereses particulares y centralizados muchas veces pueden prevalecer sobre el resto.

Como una muestra de apoyo, otros creadores en Patreon decidieron cerrar sus propias cuentas y abandonar la plataforma. Entre ellos Sam Harris, quien llegó a ser uno de los autores más populares con su podcast “Waking Up”. Le siguieron el también podcaster Dave Rubin y el psicólogo conservador Jordan Peterson. Este último habilitó en su página web un apartado para las donaciones en BTC.

Estas recientes expulsiones parecen explicarse más fácilmente por un sesgo político”, escribió Harris a sus seguidores. A diferencia de Google o Facebook, que usan algoritmos para detectar contenidos cuestionables, Patreon hace un seguimiento más personal con moderadores humanos.

En declaraciones al periódico The New York Times, Jaqueline Hart, jefa de confianza y seguridad de Patreon, indicó que su equipo de trabajo investigará todas las quejas sobre cualquier contenido publicado como discursos de odio, eso “incluye ataques graves, o incluso, generalizaciones negativas de las personas basadas en su raza (y) orientación sexual”.

En líneas generales, los autores en Patreon carecen de una independencia a la hora de manejar sus fondos, ya que dependen de segundas o terceras partes para disponer de ellos, si se mantienen en línea con sus políticas de uso.

Bitcoin como alternativa

Mientras Patreon cierra puertas a los generadores de contenido para recibir donaciones, Bitcoin las abre sin sesgos ni la participación de terceras partes centralizadas que puedan poner en riesgo la recepción de los fondos.

La recepción de contribuciones a través de Bitcoin, como plataforma, se realiza entre pares, sin la participación de intermediarios. Si un usuario desea donar bitcoins a un autor, solo debe disponer de una dirección para el envío de los fondos. Estos son procesados por la red, a través de los mineros, que disponen de una pequeña comisión por verificar la transacción y asentarla.

Al ser de alcance global, las donaciones son independientes de las barreras geográficas o políticas. El criptoactivo, y la red en general, no le pertenecen a ningún gobierno, por lo que no es posible censurarla para complacer las ideologías de las autoridades de turno o de las corporaciones.

En Bitcoin no hay un comité de expertos que decide quién debe y quién no debe recibir criptomonedas. Son los propios usuarios los responsables de la plataforma, los que tienen la última palabra sobre el destino de sus fondos y no una empresa o un banco. Además, las transacciones en Bitcoin son más baratas que las transferencias bancarias, el uso de las tarjetas de crédito, servicios como PayPal o Patreon, que cobra hasta 5% en comisiones.

Aunque es prematuro decirlo, los cierres de cuentas en Patreon, más allá de generar un malestar transitorio entre los autores, podrían servir como catalizador para que más personas comiencen a utilizar bitcoin para el envío de donaciones y pagos. El desarrollo constante de la tecnología, una mayor adopción global y la llegada de nuevos inversionistas, son claros síntomas de que las cosas cambiarán para beneficio de los usuarios.

Imagen destacada de Andrey Zametalov / stock.adobe.com

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Acerca del autor

Rafael Gómez Torres

Periodista (URBE, 2002). IVLP alumni. Interesado en generar más y mejor contenido. Antes en Diario Panorama, The Associated Press y El Regional.

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