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Iniciando un 2026 con BTC a la baja, Strategy organizó su quinto “Bitcoin for Corporations”.
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La discusión en la conferencia encontró un lenguaje propio, diferente a eventos de desarrolladores.
El 24 y 25 de febrero de 2026 se realizó el evento Bitcoin for Corporations, organizado por Strategy. Yo tuve el gusto de asistir allí en persona y escuchar algunas de las charlas, así como de hablar con otros asistentes. Si bien el evento contó con menos asistentes que en ediciones anteriores, por la obvia razón de encontrarnos en un mercado bajista, noté una gran sofisticación tanto del discurso como de los modelos de negocios que se presentaron allí.
Repasando las ediciones anteriores
Bitcoin for Corporations es un evento particular y pionero. La primera edición fue en 2021 y se hizo de manera remota. Tuvo dos secciones de charlas:
- Corporate Strategy and Operational Considerations, en la que los líderes de Strategy (entonces MicroStrategy) presentaban la recientemente inaugurada estrategia de adquirir BTC en su hoja de balances.
- Strategic Vendors and Offerings in the Bitcoin Marketplace, en la que presentaron a diversas compañías que ofrecían servicios de Bitcoin a nivel institucional: NYDIG, Coinbase, Grayscale, entre otras.
La segunda edición repitió ese formato. El objetivo de estas conferencias era “contagiar” a otras empresas de la estrategia de MicroStrategy, como una suerte de promoción de Bitcoin como herramienta de tesorería corporativa. Hasta ese momento, la estrategia de la tesorería de Bitcoin era directa y simple: emitir acciones y tomar préstamos para adquirir bitcoins. La reserva de bitcoins y su progresivo crecimiento le daba una prima al valor de las acciones de MSTR en la bolsa, lo que beneficiaba a los tenedores. Es decir, MicroStrategy se comportaba como un HODLer más, pero más grande.
También por esos años, MicroStrategy tuvo la iniciativa de formar el Bitcoin Mining Council para defender a la industria minera, de la cual no formaba parte, pero consideraba clave para el entorno corporativo (era quizás una de las pocas industrias relacionadas a Bitcoin que ya se estaban estableciendo como corporaciones).
Las ediciones de 2023 y 2024 respondieron a una suerte de búsqueda por parte de MicroStrategy de algún tipo de modelo de negocio más allá de la sola acumulación, quizás ligado a Bitcoin como un software.
En 2023 el evento se separó en las secciones Bitcoin for Corporations y Lightning for Corporations. Los invitados fueron empresarios del rubro como Michael Rihani de Cash App, pero también muchos desarrolladores como Elizabeth Stark de Lightning Labs e incluso Obi Nwosu de Fedi, un proyecto totalmente enfocado en comunidades y no en compañías.
Había una noción de que la forma de llegar a las corporaciones era a través de soluciones de software que atendieran sus necesidades y que el lugar correcto para encontrarlas sería entre los desarrolladores que estaban creando para la comunidad. Es decir, incluir a las corporaciones en el ecosistema bitcoiner preexistente.
En ese marco es que MicroStrategy presentó su plataforma de recompensas en Lightning y Orange Checks, con la intención de colaborar en esta inclusión a través del software. Yo conocí esa historia de primera mano ya que trabajé en esos dos proyectos (e hice la presentación Power Point de Orange, pueden ver mi nombre en el video). El asunto es que esas soluciones no eran lo que las corporaciones demandaban en ese momento y los proyectos fueron finalmente cerrados. Así como MicroStrategy se había anunciado como “la primera empresa de desarrollo de Bitcoin” en 2024, luego viró su enfoque, se rebautizó como Strategy y se anunció como “empresa de tesorería de Bitcoin”.
En 2025, ya con los ETFs aprobados un año antes y un gobierno estadounidense más abierto a bitcoin y las criptomonedas, fue el momento de brillar para Strategy. Bajo este perfil de tesorería, un concepto nuevo, empezó a lanzar diversos instrumentos al mercado bursátil: STRD, STRK, STRC, STRF. Todos estos instrumentos están últimamente respaldados por la misma reserva de BTC, pero cada uno está enfocado a un perfil de inversor diferente. De este modo, Strategy le “vende” BTC incluso a quienes no les interesa BTC. O, dicho de otra manera, conecta BTC con capitales que de otro modo no se interesarían en el activo.
La conferencia de ese año no aparece en el sitio de Strategy sino en el canal de YouTube de Bitcoin Magazine, que fueron los media partners y ya habían formado una alianza llamada Bitcoin for Corporations.
El tono de las charlas de 2025 ya se alejaba completamente de Bitcoin el software y se enfocaba en Bitcoin el activo, ni siquiera Bitcoin la moneda. Sin embargo, las conversaciones tenían más que ver con presentar nuevas tesorerías de Bitcoin que estaban apareciendo: Semler Scientific, Metaplanet, Strive, TBG, etc. Una de las charlas fue un poco más técnica: Quantitative Analysis: Turning BTC Volatility Into Value. El resto fueron predicciones de cuánto iba a importar Bitcoin en los próximos años y llamados a más corporaciones para subirse al tren.
¿Qué tuvo de distinta la edición de 2026?
Dicho en pocas palabras, tuvo dos grandes novedades desde mi punto de vista:
- Al estar en un mercado bajista, los ánimos eran más moderados y no se prometía el cielo y la tierra como en 2025.
- No pude entender la mitad de las charlas por lo financieramente técnicas que se pusieron
La primera charla, que inauguró la conferencia, fue, por supuesto, de Michael Saylor, y se tituló “Digital Credit”. La charla tuvo como protagonista no a BTC sino a STRC (“Stretch”). STRC es una acción preferente perpetua que paga un interés de 11,25% anual. Según Saylor, STRC resuelve un dilema del inversor:
“O bien obtengo rendimientos de dos dígitos y me beneficio de un tratamiento fiscal diferido sobre el capital, pero asumo una gran volatilidad, grandes pérdidas y la posibilidad de perder mi capital; o bien compro crédito, con lo que obtengo protección del capital y baja volatilidad, pero pierdo los rendimientos de dos dígitos y tengo que pagar el impuesto sobre la renta ordinario o el impuesto sobre las ganancias de capital cada vez que recibo algo en ese año. Entonces, ¿qué pasaría si quisieras disfrutar de las ventajas del capital y del crédito, pero sin tener que asumir las responsabilidades que ambos conllevan? Lo que hicimos con STRC fue crear un instrumento que ofrece rendimientos de dos dígitos, tratamiento diferido de las ganancias de capital, baja volatilidad y protección del capital, todo al mismo tiempo.”
Michael Saylor, “Solving the Investor Dilemma: Equity Returns + Credit Safety” en Digital Credit
Así como Saylor dedicó casi una hora a explicar su producto y no BTC, las otras charlas también se enfocaron en derivados como Bitcoin-Linked Convertibles y Derivatives Strategies; gestión de activos digitales por parte de TD Bank y Morgan Stanley; análisis y gestión de riesgos; gestión patrimonial por parte de Abra y de Morgan Stanley; y algunas más generales sobre educación y adopción.

¿Qué es el crédito digital?
Cuando Saylor explicó el “crédito digital” en su discurso inaugural, se refirió a un nuevo tipo de instrumento financiero que convierte un activo digital volátil y de alta rentabilidad, como Bitcoin, en un flujo de efectivo estable, predecible y con ventajas fiscales, similar a un bono o a una cuenta de ahorro, pero mucho más eficiente.
La base de todo es lo que él llama “capital digital”. Bitcoin es capital digital porque representa riqueza económica almacenada en forma digital que se puede mover por el mundo a través de redes informáticas. Poder enviar mil millones de dólares en Bitcoin de un país a otro casi al instante es algo que no se puede hacer con tierras, edificios, oro o derechos sobre commodities. Ese es el capital digital: riqueza económica programable y transferible en el ciberespacio.
El crédito digital aparece cuando una empresa (en este caso Strategy) toma ese capital digital y lo utiliza como base para crear un producto de crédito. En el ejemplo del discurso, Strategy compra unidades de bitcoin y las mantiene en su balance. Sobre esa base, emite un valor preferente (STRC) que paga un dividendo mensual. Es decir, transforma un activo que se revaloriza a largo plazo y con mucha volatilidad (Bitcoin) en un flujo de pagos periódicos en dólares con volatilidad mucho menor y con protección de capital para el inversor.
La idea central es la “conversión de capital en crédito”. En lugar de que el inversor sufra directamente la “montaña rusa” del precio de Bitcoin, la empresa asume esa volatilidad y el riesgo de largo plazo, y le da al inversor algo que se parece más a un bono de alto rendimiento: cobros mensuales, expectativa de doble dígito de rentabilidad anual, y estabilidad en el valor del instrumento. Técnicamente, el capital (Bitcoin) puede, por ejemplo, tener una rentabilidad esperada del 30% anual con una gráfica muy volátil. El crédito digital “filtra” esa señal y extrae una línea mucho más suave, por ejemplo, un 10–11% anual, para pagar al tenedor del crédito. El exceso de volatilidad y de rentabilidad potencial se queda en la acción ordinaria de la empresa (MSTR), que es la que absorbe los altibajos.
Además, este crédito digital está diseñado para combinar las ventajas de la renta variable y de la renta fija, intentando eliminar las desventajas de ambas. La renta variable (acciones) suele dar más rentabilidad y tratamiento fiscal favorable (tributas cuando vendes y realizas la ganancia), pero tiene grandes caídas y alta volatilidad. La renta fija tradicional (bonos, depósitos) protege mejor el principal y tiene poca volatilidad, pero ofrece poca rentabilidad y, normalmente, paga impuestos cada año como renta ordinaria. El crédito digital se plantea como un híbrido: doble dígito de retorno, baja volatilidad relativa a Bitcoin, protección del principal y, al mismo tiempo, diferimiento fiscal gracias a que los pagos se estructuran como devolución de capital.
El punto fiscal es clave. En este diseño, los “dividendos” que paga el crédito digital no se tratan como ingresos ordinarios inmediatos, sino como devolución de capital. Eso significa que el inversor no paga impuestos cada año sobre los cobros, sino que va reduciendo su costo fiscal (la base) de la inversión. Para una persona física o una empresa que sí pagan impuestos, esto hace que la “rentabilidad equivalente después de impuestos” sea muy superior a la de bonos, letras del Tesoro, fondos de mercado monetario o crédito privado tradicional.
Finalmente, Saylor presentó el crédito digital como un “bloque básico programable” para construir otros productos financieros: dinero digital y “yield” (rendimiento) digital. A partir de ese instrumento base (STRC), se puede empaquetar en distintos formatos: un activo (token) en una cadena de bloques, un fondo privado, un ETF, un producto bancario, una cuenta en una plataforma de criptomonedas, etc. Se puede ajustar la volatilidad (casi cero para que se parezca a un medio de cambio), la liquidez (desde diaria hasta diferida por meses o años), el nivel de rentabilidad (bajarlo para más seguridad o subirlo para más riesgo), e incluso el tipo de moneda (dólares, euros, yenes). Por eso él lo compara con un “endulzante universal”: un componente básico que se puede dosificar para crear distintos sabores de productos financieros.
En resumen, el “crédito digital” propuesto por Saylor es un tipo de crédito respaldado por capital digital como Bitcoin, estructurado para transformar la revalorización volátil de ese activo en flujos de efectivo estables, de alto rendimiento y fiscalmente eficientes para el inversor, y que a la vez sirve como pieza fundamental para construir nuevas formas de moneda y productos de rendimiento en la economía digital.
Conclusión
Las corporaciones de Bitcoin, con Strategy a la cabeza, han estado buscando su lugar en el ecosistema bitcoiner más amplio. Han experimentado con diferentes propuestas, como el desarrollo de software corporativo, custodia y productos para integrar bitcoin a las hojas de balance corporativas. El actual contexto bajista les exige ofrecer un producto que vaya más allá de un aprovechamiento o apalancamiento en el precio neto de BTC y que sea atractivo incluso en un momento en el que el público pierde interés en el tema.
Lejos de retirarse del negocio, las corporaciones de Bitcoin están pasando por su propia fase de BUIDL: están innovando y trayendo al mercado productos más sofisticados para aprovechar BTC en el mercado bursátil. La idea de “crédito digital” propuesta por Saylor y Strategy representa la culminación de su previo proceso exploratorio y el advenimiento de un producto de Bitcoin hecho por y para el sector corporativo.
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