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Blockchain como catalizador de la Cuarta Pantalla

Blockchain como catalizador de la Cuarta Pantalla

La tecnología es sin duda uno de los principales logros de la humanidad, y su desarrollo ha marcado pauta en torno a la organización social, la relación con el contexto y con los otros. La historia humana ha visto como, generación tras generación, emprendedores, entusiastas, científicos, hombres en general, se empeñan en construir herramientas que hagan la vida más sencilla.

En la actualidad uno de los mayores logros tecnológicos y que goza de gran difusión a nivel global es el smartphone o teléfono inteligente, una herramienta de comunicación que posee una serie de características sumamente sofisticadas, producto del avance y la evolución tecnológica. Así, lejos quedan los aparatos exclusivamente para telefonía, y a las potencialidades de estos se le suman una serie de características ‘inteligentes’ sobre todo asociadas al Internet. La intersubjetividad humana, a la par del crecimiento tecnológico, ha visto cómo sus estructuras se trastocan, y la cuarta pantalla, los smartphones, empiezan a mediatizar la praxis y el desarrollo humano.

En este panorama, la tecnología blockchain ha tomado fuerza y actualmente existe una buena cantidad de proyectos que, aprovechando el gran alcance de estas herramientas, buscan consolidar aplicaciones móviles que utilicen las características de la contabilidad distribuida. ¿Fortalecerá esta tecnología disruptiva el poder de la cuarta pantalla?

Qué es la cuarta pantalla y su relación con el mundo tecnológico

La escuela de Frankfurt, especialmente en la obra de Erich Fromm y Herbert Marcuse dejaron para la posteridad una crítica revisada -con base en el materialismo histórico- sobre la tecnología y su influencia en los sujetos. Más contemporáneamente, el sociólogo Zygmunt Bauman, con el desarrollo de su idea clave de la modernidad líquida, ha aportado su reflexión sobre la influencia del desarrollo tecnológico y la obsesión por la inmediatez en las sociedades de nuestros días; y el filósofo coreano Byung Chul Han ha hecho lo propio, relacionando la era digital con la supresión de la identidad individual en detrimento del enjambre digital. Todos brindan herramientas para elucidar qué es la cuarta pantalla y de qué manera está transformando al hombre.

Pero, antes de continuar, ¿qué es la cuarta pantalla? En teoría de la comunicación se ha hecho un importante balance sobre las formas en las que nos hemos acercado a la información y al conocimiento, sobre todo a partir del nacimiento de sistemas mediáticos que permiten la comunicación masiva. Así, al smartphone le anteceden una serie de otros soportes a través de los cuales la humanidad ha podido comunicarse y dejar fe de su paso en el mundo. Cuando aparece un nuevo sistema mediático pareciera que dará fin a los ya existentes; sin embargo, su incorporación potencia lo ya establecido, ya que nuevos servicios y contenidos encuentran un nuevo espacio para su difusión.

La primera pantalla es la cinematográfica. Nacida en el París de 1895 de la mano de los hermanos Lumière, el cine fue en su momento el desarrollo tecnológico de punta, canal ideal para la exposición de contenidos a grandes audiencias, bien para su aprendizaje o bien para el ocio -si bien en un origen nace como atracción de feria. Sin embargo, se trata de un elemento unidirecciónal, que si bien puede despertar la reflexión en la audiencia, no permite el intercambio; es una pantalla de exposiciones, antes que un canal ambivalente.

La segunda es la televisión, que al alcance de grandes audiencia agrega la presencia del transistor en el interior de los hogares. Aún es un elemento unidireccional, pero desde su irrupción en 1926, transformó la relación de los individuos con la información, al poder acceder a ella sin salir de casa.

Las dos finales son mucho más sofisticadas. En primer lugar la computadora, que a las potencialidades del cine y la televisión agregó el que es quizás uno de los elementos más revolucionarios de la creación humana, el Internet. Las computadoras permiten el desarrollo de múltiples actividades, tienen aplicación en el campo laboral y, a diferencia del cine y la televisión, su naturaleza es multidireccional pues, de la mano del Internet, permite la conectividad inmediata entre los individuos, no solo permitiéndoles acceder a cantidades ingentes de información, sino habilitándolos para crear sus propios contenidos y difundirlos.

2.1 billones de smartphones estaban activos en 2016, y el número sigue aumentando.

El smartphone une todas las características de las tres pantallas anteriores, y a estas les suma la portabilidad y la practicidad, convirtiéndose en un elemento cotidiano en el quehacer humano de este tiempo. Cada vez nos separamos menos de nuestras pantallas, lo que condiciona de manera importante la manera en la que nos relacionamos. Además, no solo es multidireccional, sino que permite una inmersión más profunda en la intimidad de los individuos, e incluso, llega a mediatizar la experiencia: tomar fotos de cada momento, compartir estados en redes, buscar información, realizar operaciones comerciales y financieras, comunicarse. En fin, tener un momento de ocio y sacar la cuarta pantalla del bolsillo, son actividades que nos suenan muy familiares. La evolución de la cuarta pantalla, además de afectar la experiencia y la intersubjetividad, también ha inducido cambios en los hábitos de consumo, provocando un cambio significativo en las formas y en la propia narrativa de los contenidos a los que el usuario puede acceder o crear. Cabe destacar que los smartphones han dejado atrás a las computadoras como principal enlace a Internet.

Datos sobre la difusión de la cuarta pantalla

  • La población mundial actual es de 7.5 billones de personas
  • El número de usuarios de internet equivale al 50% del total de la población
  • El acceso a internet a través de computadoras (45%) ha dado paso a la irrupción de la cuarta pantalla (50%)
  • En 2016 el número de smartphones superó los 2.1 billones de usuarios
  • Según algunas proyecciones, en 2020 habrá mas de 5.5 billones de smartphones

El crecimiento de usuarios de la cuarta pantalla se mantiene en aumento.

La cuarta pantalla, las redes sociales y blockchain

Las redes sociales tienen amplia difusión a través de los smartphones. Según el reporte Digital in 2017 de We AreSocial y Hootsuite, Facebook es la red de mayor penetración con más de 1.87 billones de usuarios, dejando atrás a YouTube con 1 billon y a Instagram con 700 millones. En 1 hora se producen 240 millones de likes en Facebook y se postean 14.6 millones de fotos, la gran mayoría a través de la cuarta pantalla. De acuerdo con Pingdom, la franja etaria de mayor penetración de redes sociales llega hasta los 34 años de edad, con más de 40%. Todas estas han sido características monetizables y que han servido para que la tecnología blockchain avance en el desarrollo de proyectos de Apps específicamente diseñadas para los smartphones.

Ránking por usuarios conectados al mes.

No se trata exclusivamente de carteras de criptoactivos, sino de muchas aplicaciones que, empleando las características de descentralización, seguridad e inmutabilidad, plantean soluciones que buscan brindar una experiencia de usuario de mayor control y confianza; Apps que atienden los más diversos usos del Internet: desde correos electrónicos y transmisión de archivos, a juegos en línea y mensajería instantánea.

Aplicaciones para transferencias, juegos para ganar bitcoins, servicios de pagos son algunas de las opciones que pueden ejecutar los usuarios en sus smartphones, con apps como el juego Bitcoin Billonaire; Free Bitcoin, que libera satoshis; Bitcoin Checkout o Bitcoin Paranoid para revisar el precio del criptoactivo en tiempo real, son solo algunos de los proyectos de esta naturaleza que ya existen. Pero la experiencia más reciente que liga estos dos mundos ha sido la de teléfonos inteligentes que minan criptomonedas y otros con sistemas de seguridad basados en blockchain.

Por otro lado, su aplicación a las redes sociales potenciaría la experiencia del usuario, pues la descentralización de la red permitiría que los usuarios sean verdaderamente dueños de la información que publican y que, en todo caso, tengan el derecho de ceder la propiedad a cambio de recursos. No habría ningún ente central que monitoree los contenidos, ni tus gustos o intereses, un área sensible actualmente por el manejo inescrupuloso que algunos gigantes de la información hacen de esta data. Steemit es un buen ejemplo de ello.

La cuarta pantalla como vehículo de blockchain ¿Una nueva intersubjetividad? Las características DLT vs. Humanidad

En este panorama cabe preguntarse si la tecnología blockchain logrará vehicularse a través de la cuarta pantalla e incluso si podría modificar la forma en la que esta incide en la cotidianidad de los individuos, sumando a sus características las potencialidades de la contabilidad distribuida. Hay una importante competencia por entrar y dominar el mercado de la telefonía móvil, especialmente relacionada con las capacidades que tengan los desarrolladores para ofrecer aplicaciones que, a la vez de estéticas, sean completamente funcionales. Pero la promesa de mayor seguridad y propiedad sobre los contenidos compartidos también tiene su atractivo.

Así, en un escenario de mayor difusión de la tecnología blockchain a través del smartphone, actividades asociadas a la organización financiera, la realización de pagos, compras, etc., tendrían un importante repunte en cuanto a seguridad; y como dijimos, otras actividades asociadas al ocio -como el empleo de las redes sociales- podría monetizarse en favor de los usuarios. Por contra, es posible que las características distribuidas, la inmutabilidad, la inviolabilidad, y el aumento en seguridad modifique la actual experiencia del usuario, haciendo que el tiempo de uso de los aparatos aumente, con la subsecuente modificación de la interacción humana y, por supuesto, la intersubjetividad.

A pesar de ser una película infantil, Wall-E muestra un escenario de total dependencia con respecto a la tecnología.

¿Veremos realizarse el escenario del film Wall-E? ¿O de la mano de la cuarta pantalla y blockchain viviremos un mundo similar al episodio The entire history of you de la serie Black Mirror? En el primer caso, la tecnología transformó la complexión física de toda la especie, llegando a generar una dependencia total -e inadvertida- con respecto a ella. En el segundo, la tecnología sirve como acervo de confianza y comprobación -tal como blockchain- de la experiencia humana, registrando a partir de un elemento electrónico inserto bajo la piel, todas y cada una de las imágenes vistas, recabando con macabro detalle cada uno de los recuerdos humanos para su comprobación constante, causando no solo desconfianza, sino una suerte de paranoia frente a la verdad y su constatación.

Pero estos son solo escenarios supuestos, y si bien al importante crecimiento de la difusión de la cuarta pantalla ha seguido una modificación significativa en cuanto a los patrones sociales y relacionales, -sobre todo de los llamados millennials como principales usuarios-, este cambio no se ha dado de la noche a la mañana. Los smartphones han tenido que sofisticarse de manera importante para lograr la preeminencia actual, y su acoplamiento a la tecnología blockchain aún es incipiente.

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Acerca del autor

Javier Bastardo

Filósofo poseedor de una curiosidad incurable. Entusiasmado por las potencialidades de las criptomonedas y blockchain en el mundo que viene.

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