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Ambos países acordaron reanudar el diálogo militar.
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El temor de una escalada armamentística nuclear sería perjudicial para los mercados financieros.
La expiración del tratado de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia reavivó los temores a una nueva carrera armamentista sin límites, un escenario que podría convertirse en un factor de riesgo sistémico para los mercados financieros, incluidos bitcoin (BTC) y las criptomonedas.
El jueves 5 de febrero de 2026 llegó a su fin el tratado New START, el acuerdo que durante más de una década impuso límites verificables a los arsenales nucleares estratégicos de las dos principales potencias atómicas.
Aunque ambas partes anunciaron la reanudación del diálogo militar de alto nivel, el vencimiento del pacto deja al mundo sin un marco legal que restrinja la cantidad de ojivas desplegadas.
Según un análisis publicado por The New York Times, el final del New START marca el cierre de más de medio siglo de cooperación nuclear entre Washington y Moscú y abre la puerta a una etapa de incertidumbre estratégica sin precedentes desde el fin de la Guerra Fría.
Fin de los límites nucleares y riesgo de escalada
El New START, vigente desde 2011 y prorrogado en 2021, limitaba a 1.550 las ojivas nucleares estratégicas desplegadas por cada país y establecía mecanismos de inspección, intercambio de datos y notificaciones mutuas.
También limitaba a 800 el número de lanzadores de misiles balísticos intercontinentales, lanzadores de misiles balísticos submarinos y bombarderos pesados, desplegados y no desplegados, equipados para armamentos nucleares. Con la finalización de New START, estas restricciones desaparecen.
Estados Unidos y Rusia concentran alrededor del 87% del arsenal nuclear mundial, con inventarios totales estimados en más de 5.000 ojivas cada uno, entre armas desplegadas y almacenadas. La ausencia de límites verificables alimenta el temor a una expansión acelerada de estos arsenales, en un contexto donde China también incrementa su capacidad nuclear sin estar sujeta a acuerdos similares.
Actualmente, el país asiático cuenta con unas 600 armas nucleares, de las cuales solo 24 estarían desplegadas, mientras que el resto permanece almacenado.

El Boletín de los Científicos Atómicos reaccionó adelantando su Reloj del Juicio Final a apenas 85 segundos de la medianoche, la posición más cercana a una catástrofe global desde su creación, reflejando el deterioro del equilibrio estratégico.
Trump, Putin y un diálogo frágil
Pese a que el presidente estadounidense Donald Trump había manifestado en el pasado su disposición a reducir el armamento nuclear, The New York Times advierte que sus acciones recientes cuentan otra historia. La administración recortó personal diplomático especializado en control nuclear y no respondió formalmente a la oferta de Rusia de seguir respetando los límites del tratado tras su vencimiento.
Estas objeciones por parte de Estados Unidos responden, en parte, a que China se está negando a unirse a un pacto trilateral. «Las capacidades nucleares de China de ninguna manera se encuentran a nivel de Estados Unidos o Rusia, por tanto China no va a participar en negociaciones de desarme nuclear en este momento», sostuvo el embajador adjunto de China ante la sede europea de la ONU en Ginebra, Jian Shen.
No obstante, tras la expiración del acuerdo, Washington y Moscú anunciaron la reanudación del diálogo militar de alto nivel, una señal interpretada como un intento de evitar una escalada inmediata.
Desde el Pentágono remarcaron que mantener canales abiertos es “clave para la estabilidad y la desescalada”, aunque por ahora no existe un nuevo tratado que sustituya al New START.
¿Cómo impactará esto en bitcoin y los mercados financieros?
La historia muestra que los episodios de tensión geopolítica de alto nivel suelen traducirse en mayor aversión al riesgo, subidas de volatilidad y reconfiguración de carteras. La posibilidad de una carrera armamentista nuclear introduce un factor de incertidumbre extrema que afecta expectativas de crecimiento, comercio internacional y estabilidad financiera.
En este tipo de escenarios, los inversionistas suelen reducir exposición a activos de riesgo y priorizar liquidez o refugios tradicionales, al menos en el corto plazo.
Esto es relevante para bitcoin porque, en los últimos meses, su narrativa como activo de refugio frente a episodios de incertidumbre geopolítica ha perdido fuerza y, con frecuencia, se ha comportado más como un activo sensible al apetito por riesgo.
Tal como ha reportado CriptoNoticias, los anuncios del presidente Donald Trump a finales de enero sobre nuevos aranceles comerciales a Europa reintrodujeron presión macroeconómica sobre el mercado, afectando a BTC y también a varias criptomonedas.
Los aranceles, que encarecen el comercio y elevan la incertidumbre global, históricamente han coincidido con episodios de corrección en los mercados financieros y en BTC.
Como resultado de estas turbulencias macroeconómicas y tensiones geopolíticas, durante los primeros días de febrero, BTC ha caído por debajo del máximo histórico (ATH) alcanzado en el ciclo alcista anterior, en noviembre de 2021.
En un escenario extremo de escalada entre Estados Unidos y Rusia, el impacto inicial podría ser bajista para BTC, al menos en el corto plazo, debido a un aumento abrupto del miedo y la búsqueda de liquidez. Sin embargo, si la confianza en el sistema financiero tradicional se viera erosionada, podría reactivarse la narrativa de BTC como activo de refugio.
Debe tenerse en cuenta que una carrera militar extensa entre ambas potencias probablemente generaría déficit (debido al aumento de presupuestos militares), lo que fácilmente buscaría resolverse —siguiendo los patrones habituales— mediante un incremento de la emisión monetaria. Eso es un catalizador directo para bitcoin en el mediano-largo plazo, pues la moneda digital se destaca como cobertura contra la emisión inorgánica de dinero fíat.
Un riesgo latente, no inmediato
El fin del New START no implica una explosión inminente, pero sí la desaparición de un andamiaje que durante décadas ayudó a reducir riesgos de malentendidos y escaladas accidentales. Como señala The New York Times, los tratados no garantizan la paz, pero ofrecen visibilidad y previsibilidad en un terreno donde el error puede ser catastrófico.
Para los mercados, este nuevo escenario funciona como un “cisne negro latente”: un riesgo de baja probabilidad, pero de impacto potencial enorme. Su sola existencia es suficiente para influir en el comportamiento de los inversionistas y reforzar la cautela en un entorno global ya marcado por tensiones comerciales, políticas monetarias restrictivas y conflictos regionales.
El rumbo que tome el diálogo entre Washington y Moscú en las próximas semanas será clave para determinar si este riesgo permanece contenido o si comienza a trasladarse con mayor fuerza a la dinámica financiera global.









