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El país busca tokenizar activos energéticos, manufactura y otros sectores de su economía.
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Los saudíes no están solos, pues otros sectores y países también avanzan en la tokenización.
Arabia Saudita está integrando la tokenización de activos del mundo real (RWA) directamente en su infraestructura financiera nacional con un firme respaldo soberano. Según consideraciones de la firma de tokenización TokenFi, el país árabe sabe que una infraestructura soberana para estos instrumentos será seguida por otras naciones.
Tras completar su primera infraestructura descentralizada a escala nacional, la nación ha demostrado la viabilidad de reducir los tiempos de liquidación inmobiliaria de días a segundos, posicionándose a la vanguardia de la transformación digital mediante el uso de redes distribuidas, un movimiento que contrasta con el ritmo de desarrollo en Occidente.
La decisión de los gestores de patrimonio del país de acelerar esta transición responde a factores estratégicos recientes. Durante los primeros incidentes de tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán a comienzos de este año, los mercados de criptomonedas se mantuvieron como los únicos canales financieros operativos las 24 horas del día, mientras que las bolsas tradicionales suspendieron actividades.
Este escenario evidenció el valor de poseer una infraestructura de liquidación nativa digital que permanezca activa sin importar los conflictos globales, una cualidad inspirada directamente en el funcionamiento ininterrumpido del protocolo Bitcoin.
Para Arabia Saudita, que es uno de los países petroleros más ricos de todo el mundo, el avance hacia las redes descentralizadas representa un paso lógico en su evolución financiera. Además, la economía saudí ya había digitalizado sus pagos mediante el sistema nacional SADAD, el cual procesó unos 250.000 millones de dólares en 2025, según cifras citadas por TokenFi. El paso actual traslada esa eficiencia hacia un entorno on-chain para asegurar certeza en la propiedad y transacciones libres de intermediarios.
Adicionalmente, el país árabe cuenta con la ventaja de edificar de forma simultánea tanto el marco técnico como el regulatorio desde cero. Con la intervención directa de su banco central, esta estrategia permite obviar las limitaciones de los sistemas heredados que ralentizan la adopción tecnológica en las jurisdicciones de Occidente, donde aún se debate la definición de estos activos, señalan desde TokenFi.
El ecosistema diseñado permite que la propiedad de activos reales, tales como bienes raíces, energía y manufactura, se represente mediante tokens digitales en una red distribuida. Con este mecanismo, es posible ejecutar procesos de compra, venta, fraccionamiento y liquidación de forma inmediata. TokenFi resalta que la ambición del país no se limita a la propiedad inmobiliaria, sino que abarca sectores multimillonarios de su producción energética.
La firma destaca también que la estructura opera bajo la supervisión de la Autoridad General de Bienes Raíces (REGA) y la Autoridad del Mercado de Capitales (CMA). Asimismo, el Banco Central Saudí (SAMA) se encarga de monitorear los canales de liquidación.
En las pruebas piloto del entorno regulatorio controlado (sandbox) han participado corporaciones como la National Housing Company junto a diversos inversionistas y firmas tecnológicas. Por lo anterior, desde TokenFi proyectan que el sistema de liquidación inmobiliaria basado en stablecoins entre en vigencia formal a finales de 2026.
Este despliegue coincide con la expansión del mercado global de activos tokenizados, el cual alcanzó una valoración de 33.000 millones de dólares, frente a los 7.000 millones de dólares registrados el año previo, según se denota en la siguiente gráfica.

Este crecimiento ha sido impulsado por los bonos del Departamento del Tesoro estadounidense tokenizados, que representan 15.500 millones de dólares de ese total, y por el mercado de las stablecoins, cuya capitalización conjunta ya supera los 320.000 millones de dólares, tal como se aprecia en el siguiente gráfico.

El panorama en el Golfo y la respuesta de Wall Street
Los esfuerzos de Arabia Saudita se desarrollan en paralelo con otras iniciativas de la región. En Dubái, el Departamento de Tierras mantiene un sandbox de tokenización inmobiliaria, mientras que la Autoridad Reguladora de Activos Virtuales (VARA) supervisa a más de 80 proveedores autorizados de servicios de activos digitales y acelera la tokenización de materias primas físicas como el oro y el petróleo. Por su parte, Abu Dabi consolida un marco regulatorio propio a través de la zona franca financiera ADGM.
En contraposición, Wall Street avanza mediante entidades como BlackRock y JPMorgan bajo las directrices de la Ley Clarity, aprobada en el Comité Bancario del Senado de Estados Unidos el 14 de mayo de 2026.
No obstante, desde TokenFi resaltan que la diferencia estructural radica en que las firmas norteamericanas intentan adaptar la tokenización a marcos regulatorios ya existentes, mientras que el Golfo edifica un ecosistema financiero institucional con respaldo del Estado desde su origen.
Pese al optimismo gubernamental y las proyecciones de firmas como TokenFi, la tokenización enfrenta debates de carácter técnico y geográfico. Un informe de Pantera Capital correspondiente al primer trimestre de 2026 expone que la gran mayoría de los activos tokenizados actuales operan únicamente como recibos o réplicas digitales rezagadas por procesos fuera de cadena (off-chain).
Danning Sui, director de investigación de la firma, asemeja esta fase a los primeros años de internet, cuando los medios impresos se limitaban a replicar un formato estático dentro de una página web. Esto debido a que los activos tokenizados siguen sin adoptar las cualidades programables nativas de la tecnología de Bitcoin.
A la par de las limitaciones tecnológicas, la expansión de las stablecoins suscita fricciones institucionales con la banca establecida. Juan Carlos Reyes, presidente de la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD) de El Salvador, señaló en el marco del encuentro El Salvador Digital Assets Summit que la integración de estas herramientas financieras implicará una batalla regulatoria en cada nación debido a la resistencia de las finanzas tradicionales, tal como informó CriptoNoticias.
Reyes contrastó la agilidad política de El Salvador con el panorama de otros países de Centroamérica. En Honduras, por ejemplo, los bancos comerciales mantienen restricciones para interactuar con activos digitales desde 2024.
En Guatemala se observa una ausencia de normativas específicas para el sector, mientras que en Costa Rica las entidades financieras tradicionales operan con extrema cautela ante proyectos de ley que proponen limitar la utilización de bitcoin.
El contraste entre la adopción soberana del Golfo y los bloqueos normativos en otras regiones evidencia que el desarrollo de la infraestructura on-chain depende en gran medida de las políticas de estado.
Con la puesta en marcha de estos sistemas, Arabia Saudita apuesta a que la tokenización no es una tendencia temporal, sino una transformación definitiva de las finanzas globales, destinada a fijar los estándares operativos para los próximos años, desafiando tanto el escepticismo técnico de Wall Street como las barreras bancarias de otras regiones.








