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Lo que diga Jerome Powell en su discurso puede definir la tendencia de bitcoin y otros activos.
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Hay opiniones divididas entre analistas sobre cuáles serán los próximos movimientos para bitcoin.
En un contexto marcado por la inestabilidad en Oriente Medio y el repunte de los precios energéticos, los inversores evalúan si bitcoin (BTC) logrará consolidarse como refugio de valor alternativo.
La decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) sobre las tasas de interés posiciona al miércoles 18 de marzo de 2026 como una jornada macroeconómica clave para el mercado de bitcoin, que permanece a la expectativa.
Vale aclarar que la relación entre las tasas de interés y el precio de bitcoin funciona como un balancín de liquidez. Cuando las tasas bajan, el crédito se abarata y los inversores encuentran mayores incentivos para pedir prestado y dirigir ese capital hacia activos de riesgo como BTC en busca de rendimientos superiores.
Por el contrario, tasas altas actúan como un aspirador de dinero, encarecen el crédito, contraen la liquidez disponible en la economía y llevan a los inversionistas a priorizar la preservación de capital y el pago de deudas por encima de la inversión en criptoactivos, lo que suele presionar el precio a la baja.
El mercado, según el indicador FedWatch del CME Group, descuenta ya un 99% de probabilidades de que la FED mantenga los tipos sin cambios en marzo de 2026, reflejando una expectativa casi unánime de continuidad en la política monetaria restrictiva actual. La tasa de interés se ubica ahora en 3,75% interanual.
De todos modos, lo que podría mover a bitcoin no es tanto el anuncio sobre tasas de interés, sino el discurso que dará posteriormente el presidente de la FED. Sus palabras podrían dar indicios de cuáles serán los movimientos en próximos meses en materia de política monetaria.
Escalada del conflicto en Oriente Medio
Todo esto ocurre en medio de un panorama económico global que dio un giro tras el recrudecimiento del conflicto iniciado el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
En respuesta, Teherán cerró el Estrecho de Ormuz y ha ejecutado ataques contra barcos e instalaciones petroleras en Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Catar, como reportó CriptoNoticias.
Jasper De Maere, estratega de la firma Wintermute, explica que la preocupación en los mercados petroleros «va más allá de un cierre del Estrecho de Ormuz».
Según el analista, «se trata de un riesgo acumulativo: cuanto más se prolongue el conflicto, mayor es la probabilidad de que la infraestructura energética crítica sea atacada, lo que altera los plazos de reparación y establece un suelo estructuralmente más alto para las interrupciones de suministro».
Esta presión sobre los hidrocarburos, que llevó al barril a superar los 100 dólares por primera vez en cinco años, complica la hoja de ruta de la FED.
Escenario de estanflación y dilema de la FED
De Maere señala que este contexto de crisis establece un «escenario de estanflación», —la combinación de alta inflación con estancamiento económico y debilitamiento del empleo— donde la FED se encuentra «en una posición imposible: no puede recortar agresivamente tasas de interés en un mercado laboral que se está debilitando sin arriesgar una reaceleración de una inflación ya persistente».
Los datos de febrero reflejan esta parálisis, con una inflación subyacente en el 2,5% y una pérdida de 92.000 empleos no agrícolas en Estados Unidos.
La relación entre la política monetaria y los activos digitales es directa, pues si la inflación no desciende por el costo de la energía, la FED mantendrá las tasas de interés altas.
El especialista subraya que «mientras tanto, los productores estadounidenses tienen poco incentivo para aumentar la oferta adicional antes de que esa restricción se vuelva más estructural». El flujo de capital hacia los activos digitales suele depender de dinero barato; por el contrario, si los tipos se mantienen altos, el capital fluye hacia activos más seguros, castigando el precio del bitcoin y otros activos digitales.
Fortaleza de bitcoin como refugio alternativo
A pesar de este entorno restrictivo, bitcoin ha mostrado fortaleza. De Maere sostiene que «a veces la respuesta más simple es la correcta. Todos los refugios de valor convencionales están teniendo problemas ahora mismo».
En su visión, bitcoin está ganando la partida frente al oro no necesariamente por ser mejor técnicamente, sino porque financieramente estaba más barato en el momento en que el mercado entró en pánico.
Esta narrativa de activo duro ha impulsado entradas de capital en los fondos cotizados (ETF) de bitcoin, que sumaron 966 millones de dólares en los últimos seis días.
«Cuando los compradores volvieron buscando un activo duro que no hubiera subido ya, bitcoin fue el destino obvio», asegura el operador de Wintermute.
¿Perspectivas de recuperación o una trampa alcista?
La mirada de los inversionistas se centra ahora en la capacidad de bitcoin para romper resistencias técnicas. Para De Maere, los 74.000 y 80.000 dólares «son niveles clave de resistencia a vigilar». De hecho, el activo probó la marca de los 75.000 dólares para luego descender hasta los 74.187 dólares durante la jornada actual. La moneda ha tenido un incremento de 17% desde que comenzó la guerra en Medio Oriente.

El estratega cree que este mercado bajista «será más superficial que en ciclos anteriores» debido a la adopción de stablecoins y la infraestructura institucional, aunque advierte que «eso aún requiere expectativas realistas sobre el ritmo de recuperación».
No obstante, la cautela persiste entre otros especialistas. El analista Willy Woo ofrece una perspectiva menos complaciente al sugerir que el movimiento actual podría ser una «trampa alcista».
Según el especialista, aunque los fundamentos mantienen una «fortaleza local», la naturaleza de los compradores sugiere fragilidad.
Woo sostiene que «el panorama de liquidez indica que todavía estamos en una fase temprana de un ciclo correctivo mayor», lo que obliga a vigilar de cerca los próximos movimientos del mercado y el entorno macroeconómico.








