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El gobierno de Milei no impondrá una dolarización a la fuerza.
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"La gente que haga las transacciones en la moneda que quiera", dice Javier Milei.
La dolarización (o, más precisamente, la libre competencia de monedas), estuvo en el corazón de la propuesta económica que catapultó a Javier Milei a la presidencia de Argentina en las elecciones de noviembre de 2023.
Dos años y medio después, el peso argentino sigue siendo la moneda de curso legal. Y la explicación que dio el propio presidente el 8 de abril de 2026, en una entrevista emitida por La Televisión Pública, es llamativa. «¿Sabés cuál es el principal problema por el cual no podés dolarizar? Que la gente no quiere dolarizar», afirmó.
Agregó Milei: «Nosotros hemos planteado la dolarización endógena. Es decir, vos si querés podés hacer tus transacciones en dólares y sin embargo la gente no lo hace. Hemos sancionado inocencia fiscal y sin embargo la gente no lo hace».
La ley de inocencia fiscal —reglamentada en febrero de 2026— restauró la presunción de inocencia en materia tributaria y habilitó operar en dólares sin consecuencias legales. La puerta, según Milei, ya está abierta. Pero los argentinos, en su conducta cotidiana, siguen eligiendo el peso. Y esa decisión, para el presidente, es soberana.
En estricto rigor vos no le podés imponer las cosas por la fuerza a la gente. Y si vos le diste la opción de que use los dólares y sigue usando los pesos, OK… la gente que haga las transacciones en la moneda que quiera.
Javier Milei, presidente de Argentina.
Cuando le preguntaron si una dolarización no hubiera blindado al programa económico ante turbulencias, Milei reconoció que existen obstáculos técnicos —reservas insuficientes, sistema financiero no preparado— pero los presentó como secundarios.
«Ese es un interesante punto pero es un problema de segundo orden», dijo. El principal, insistió, es que la sociedad no pide una dolarización.
Además de hablar sobre la dolarización, en la entrevista Milei dejó claro que su gobierno seguirá enfocado en derrotar a la inflación. «La motosierra sigue encendida. El Banco Central tiene que seguir apretando la política monetaria hasta vencer la inflación. No vamos a ceder. No vamos a ceder un ápice», aseguró.
El presidente rechazó la idea de tolerar más inflación a cambio de mayor actividad. «La única forma bajo expectativas racionales que ustedes pueden afectar el nivel de actividad económica es engañando a los agentes. Me estás pidiendo que mienta y que te robe porque además la inflación es un robo».
La dolarización, en ese marco, seguirá siendo una opción disponible para quien quiera usarla. No una política que el Estado imponga.
¿Y si la explicación es la Ley de Gresham?
Sin embargo, podría haber una explicación económica clásica que matice la lectura del presidente.
La Ley de Gresham —enunciada en el siglo XVI y resumida en el aforismo «el dinero malo desplaza al bueno»— sostiene que cuando dos monedas circulan en paralelo, la gente tiende a gastar la más débil y a atesorar la más fuerte.
Dicho de otro modo: que los argentinos usen pesos para sus transacciones cotidianas no significa necesariamente que los prefieran, sino que se deshacen de ellos primero y por eso hay pesos circulando en la economía interna. Es algo similar a lo que ocurre con quienes tienen bitcoin (BTC) y prefieren ahorrarlo en vez de gastarlo.
Bajo esa lógica, la pregunta que la afirmación de Milei deja abierta es otra: mientras el Banco Central siga emitiendo pesos habrá una masa de moneda doméstica que la gente buscará gastar antes de que pierda valor.
Desde tal perspectiva, el peso circula no porque sea elegido sino porque es el que «quema». Los dólares, en cambio, se ahorran. Que la gente no dolarice sus transacciones podría ser, precisamente, la confirmación de que valora el dólar demasiado como para gastarlo.








