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Para el analista, la degradación del sistema fíat impulsará a bitcoin.
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"La devaluación está destrozando a la gente", dice Javish.
El precio del oro se aproxima a los 5.000 dólares (USD) por onza, tras marcar una seguidilla de máximos históricos. El movimiento ocurre sin una correlación visible con bitcoin (BTC). La moneda digital se mantiene en una fase correctiva desde el récord de 126.000 dólares alcanzado en octubre.
Pese a esa divergencia de corto plazo, analistas y gestores destacan similitudes estructurales entre ambos activos. En especial, su rol de activo escaso como cobertura frente a la devaluación monetaria fíat y ante la impresión ilimitada. Esa lectura mantiene elevadas algunas expectativas alcistas de largo plazo para bitcoin, aun cuando su precio muestre debilidad reciente.
James Lavish, gestor de fondos, puso el foco en el desempeño del complejo de metales. “¿Estás prestando atención? El oro ha subido aproximadamente un 80 % en un año, el platino un 175 % y la plata un impresionante 200 % en un año”, afirmó. En su visión, “la devaluación no solo está en marcha, sino que está destrozando a la gente”.
Según su mirada, el debate ya no pasa por la dirección del precio de BTC. “La siguiente pregunta no es si bitcoin volverá a subir, sino cuándo”, sostuvo. A su juicio, es inevitable que bitcoin como activo con emisión programada no salga favorecido en la búsqueda de refugio contra la devaluación fíat.
Dan Tapiero, inversor y fundador del fondo de capital 50T Funds, también se refirió al rally del metal precioso como indicador anticipado para bitcoin.
“Si estás tratando de averiguar si existe un nuevo orden mundial, una revalorización vertical de esta naturaleza es muy rara en la historia”, dijo. Remarcó que el oro se trata de “un activo de 35 billones de dólares que se duplicó en dos años”.
Para el inversor, ese proceso no se limita al oro: “procederá la revalorización de otros activos”. En ese marco, cree que BTC es el que «sigue».
La emisión de bitcoin, por medio de la minería, se reduce a la mitad mediante el halving cada cuatro años. Este recorte sucederá hasta agotar su capacidad total: 21 millones de BTC, algo previsto para el año 2140. Eso hace que sea visto incluso como activo mejorado del oro, del cual se desconoce cuánto queda por extraer en la Tierra.

Bitcoin entre el dilema de oro digital y activo de riesgo
Desde Ark Invest, Cathie Wood, CEO de la empresa, ofreció una lectura más amplia sobre la relación entre ambos activos. Subrayó que, pese a la narrativa de BTC como oro digital, “sorprendentemente, bitcoin y el oro no están correlacionados en el ciclo completo de mercado”.
Destacó que, desde el final del mercado bajista de acciones en 2022, “el oro subió alrededor de 165–170%, mientras que bitcoin subió cerca del 360%”, a pesar de su reciente caída. La volatilidad de la moneda digital es mucho mayor y tiende a responder a la baja en periodos de incertidumbre macroeconómica, como los activos de riesgo, pese a sus fundamentos como oro digital.
En ese sentido, Wood sostuvo que bitcoin combina funciones que suelen considerarse opuestas. “Creemos que bitcoin es tanto un activo de riesgo como, en última instancia, un activo refugio”, dijo.
Además, destacó que “es una cobertura contra la inflación, con una emisión que crece apenas 0,85% anual, y también una cobertura contra la deflación, porque no tiene riesgo de contraparte, a diferencia del sistema bancario tradicional.”.
Para la ejecutiva, «bitcoin hizo mucho trabajo como activo de riesgo» estos años. “Las instituciones están entrando vía ETF spot y están estudiando el activo con cautela, tratando de entender el ciclo de cuatro años”, agregó.
Creemos que bitcoin representa tres revoluciones en una: un sistema monetario global basado en reglas que compite con las monedas fíat, una revolución tecnológica y el liderazgo de una nueva clase de activos.
Cathie Wood, fundadora y CEO de Ark Invest.
En cuanto al precio, advirtió la empresaria que “podríamos volver a probar la zona de 80.000 a 90.000 dólares”. Aunque espera que “ese test será exitoso” y se dirigirá a otro mercado alcista.
Entusiasmo minorista e institucional
En medio de la divergencia que muestra el metal y la moneda digital, entusiastas llaman a la calma.
Entre ellos está el analista on-chain conocido como Checkmate, quien manifestó: «Hay bitcoiners que no podrían soportar seis meses de oro subiendo. Su convicción se derritió cuando vieron que el oro tuvo lo que es un año positivo normal para el maíz (después de que bitcoin tuviera dos de ellos seguidos, por cierto)».
El analista aludió a debates históricos entre defensores de distintos activos. “Peter Schiff ha sentido esto durante 17 años, y pronto volverá a sentirse así”, comentó. Con tono sarcástico, agregó que “le creció el pelo plateado esperando a que subiera plata”.
En su mensaje, también insta a evitar posturas extremas. “Ambos activos están subiendo considerablemente”, distinguió en lo que refiere al largo plazo, por lo que ve lógico tener los dos. Y concluyó con una advertencia general: “Fíat no tiene fondo”.
El interés no se limita al segmento minorista. En Wall Street, Bitwise lanzó ayer un fondo cotizado (ETF) con exposición a bitcoin, oro, plata, otros metales preciosos y acciones mineras. El fondo ofrece exposición en activos que no pueden inflarse ni manipularse fácilmente como cobertura contra la devaluación fíat.
Un mercado aún temprano
Aun así, la narrativa de bitcoin como “oro digital” convive con episodios que no se condicen con esa idea. En esta misma semana, su precio reaccionó a factores macroeconómicos como el mercado bursátil, como reportó CriptoNoticias. Entre ellos, el aumento del rendimiento de los bonos japoneses y las amenazas arancelarias de Donald Trump, que luego fueron revertidas.
Mike McGlone, estratega de commodities de Bloomberg, advirtió que estos movimientos no son aislados. Para el analista, bitcoin funciona como un indicador adelantado de los activos de riesgo. El mercado bursátil, aunque corrigió, permanece cerca de máximos históricos, lo que para el analista puede estar por cambiar. Prevé una recaía más profunda para las acciones si BTC sigue en retroceso.
La divergencia actual con el oro, entonces, no invalida la tesis de bitcoin como cobertura a largo plazo, mientras crezca el entendimiento de sus propiedades. Más bien, reforzaría la idea de que ambos activos responden a tiempos y dinámicas distintas dentro del mismo proceso monetario global que sufre los estragos del sistema fíat.
Su adopción se muestra aún en una etapa temprana que hace que, ante las tensiones globales, vea salidas en vez de entradas como el oro. Como resumió el analista Joe Consorti exteriorizando la voz de los alcistas, «el desplome de bitcoin debido a la escalada geopolítica, en lugar de competir con el oro y la plata, nos indica lo adelantado que estamos».
Al oro le llevó siglos ganarse el papel de reserva de valor contra las crisis. Es comprensible que bitcoin aún no reaccione como tal ante las sacudidas macroeconómicas. Aunque, así y todo, con apenas 17 años, BTC es visto como el activo que seguirá los pasos del metal.










