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Datos on-chain no revelan señales de estrés para Binance.
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Las salidas de capital desde Binance son porcentualmente diminutas.
La quiebra de FTX en noviembre de 2022 marcó un antes y un después en el ecosistema de activos digitales. El tercer exchange más grande del mundo era también una estructura basada en la mezcla ilegal de fondos de clientes, agravada por la posesión de activos ilíquidos e inflados, principalmente a través del token propio FTT, cuya sobrevaloración artificial contribuyó a la insolvencia cuando se produjo la corrida masiva.
El colapso de FTX expuso un fraude orquestado por su CEO, Sam Bankman-Fried que dejó pérdidas millonarias a usuarios e inversores.
Esto trajo consigo un desplome del mercado de bitcoin (BTC) y las criptomonedas, marcando uno de los puntos más bajos del llamado «criptoinvierno». Al inicio de noviembre de 2022, BTC cotizaba cerca de los 20.000 dólares. Tras la caída del exchange, el precio se hundió, llegando a niveles cercanos a los 16.000 dólares a finales de ese mes.
En ese contexto, empresas como BlockFi y Genesis, que tenían fondos en FTX o dependían de su ecosistema, también siguieron su camino y se fueron a pique.
Este trauma histórico ha dejado una sensibilidad extrema en los participantes del mercado, quienes reaccionan con rapidez ante cualquier señal de irregularidad en las plataformas centralizadas. Precisamente, este fantasma de la insolvencia es el que ha vuelto a sobrevolar el entorno de las plataformas de intercambio tras eventos recientes.
Acusaciones contra Binance en la actualidad
Tras la fuerte corrección del mercado el pasado 10 de octubre de 2025, que generó liquidaciones masivas y alta volatilidad en bitcoin, surgieron críticas dirigidas a Binance, el exchange de bitcoin y criptomonedas más grande del mundo.
Diversos actores del mercado y usuarios han señalado presuntas irregularidades. Denuncian, por ejemplo, que la plataforma ajustó manualmente registros de liquidación para excluir a algunos afectados de las compensaciones que prometió.
A eso se le suman históricas acusaciones contra Binance como, por ejemplo, la transparencia en el listado de nuevos activos digitales, con críticas sobre posibles prácticas para favorecer ciertos proyectos o eliminar competencia.
Estas acusaciones motivaron a algunos usuarios a cerrar cuentas en Binance y liquidar tenencias de BNB, la criptomoneda nativa de la plataforma, como reportó CriptoNoticias.
Sin embargo, para abordar las dudas y reforzar la protección de usuarios en un contexto de «FUD» (siglas en inglés de miedo, incertidumbre y duda) persistente, Binance avanza en la conversión total de su Fondo de Activos Seguros para Usuarios (SAFU) hacia bitcoin. A finales de enero de 2026, la plataforma anunció el plan de transformar 1.000 millones de dólares del fondo SAFU en bitcoin durante un período de 30 días.
No obstante, más allá de los movimientos corporativos y las promesas de seguridad, la verdadera respuesta a la pregunta de si Binance enfrenta un destino similar al de FTX no se encuentra en sus comunicados, sino en la inmutabilidad de los registros en la contabilidad distribuida.
Esta semana se registró el primer movimiento con una transferencia de 1.315 BTC, valorados en aproximadamente 100 millones de dólares, hacia las direcciones del fondo SAFU.
Los datos de Binance cuentan otra historia
Aunque existen cuestionamientos legítimos sobre la transparencia en listados y el manejo de eventos de alta volatilidad —como lo ocurrido en octubre de 2025—, los datos disponibles no apuntan a un escenario de insolvencia similar al de FTX.
En contraste con la insolvencia de FTX, que en parte se debió a su fuerte dependencia de un token ilíquido como FTT, Binance ha mantenido históricamente en sus reservas monedas líquidas y ampliamente aceptadas, principalmente BTC, USDC y BNB. No se observa evidencia de uso indebido sistemático de fondos de clientes ni de manipulación estructural de reservas.
Ki Young Ju, CEO del proveedor de datos CryptoQuant, respondió de forma irónica a los críticos —a quienes denominó «FUDers«— destacando que, pese a los esfuerzos por generar pánico, Binance ha registrado salidas mínimas de bitcoin. «Provocaron una salida neta de 600 millones de dólares, un enorme 0,3 % de sus reservas totales», señaló Young Ju.
En comparación, durante el colapso de FTX, las salidas alcanzaron el -12 % de las reservas de la plataforma, lo que reflejó un pánico masivo y contribuyó directamente a su quiebra.
La gráfica de reservas de bitcoin en Binance muestran consistencia a lo largo del tiempo. Durante el colapso de FTX a finales de 2022, mientras este registraba salidas masivas y fluctuaciones significativas en sus reservas, Binance mantuvo niveles elevados y retuvo los activos de sus usuarios.

En otro mensaje, el ejecutivo aclaró que no recibe pagos por estas publicaciones. «Simplemente me irrita ver estupideces sin fundamento», dijo.
Sin embargo, es importante señalar que estos datos on-chain reflejan principalmente los activos en custodia de la plataforma. No muestran los pasivos de la empresa, como posibles deudas u obligaciones con terceros, que podrían —en teoría— superar los activos si existiera una estructura financiera opaca. Por esa razón, aunque las cifras de reservas resultan alentadoras, no deben considerarse prueba definitiva e irrefutable de solvencia y liquidez total.
Adicionalmente, Julio Moreno, jefe de investigación en CryptoQuant, indicó que Binance posee aproximadamente 659.000 BTC, prácticamente sin cambios desde los 657.000 BTC al cierre de 2025. Este volumen representa un aumento del 7 % respecto al mínimo anual registrado el 10 de julio de 2025, lo que sugiere que no ha habido una erosión material de reservas durante la corrección reciente del mercado.
La lección de siempre: autocustodia
Este episodio resalta los riesgos inherentes a los exchanges centralizados, incluso en los más grandes. Por más robustos que parezcan los datos de reservas y la estabilidad operativa, la mejor forma de almacenar bitcoin y criptomonedas consiste en utilizar una wallet de autocustodia, donde el usuario mantiene control total sobre sus claves privadas.
Esta práctica minimiza la exposición a eventos externos, ya sean técnicos, regulatorios o de confianza en terceros.
Los datos disponibles indican que Binance no enfrenta un escenario de colapso inminente, aunque la vigilancia y la autocustodia siguen siendo recomendaciones clave en un mercado volátil influido por factores macroeconómicos y eventos geopolíticos.








