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Bancos y empresas de criptomonedas están aportando información sobre el texto legislativo.
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El zar de criptomonedas de la Casa Blanca, David Zacks, instó a los bancos a “reaccionar".
El futuro de la estructura del mercado de bitcoin (BTC) y criptomonedas en Estados Unidos se encuentra a merced de los bancos. Aunque ya se materializó la fecha tope para que se llegue a un acuerdo que destranque la ley Clarity, el proyecto legislativo permanece estancado producto de la inacción de los banqueros.
Tras una serie de negociaciones en la Casa Blanca, Brad Garlinghouse, CEO de Ripple, afirmó que la posibilidad de un acuerdo entre la banca y la industria de las criptomonedas es real. Aunque advirtió que esto depende de la voluntad de las instituciones financieras tradicionales.
«La puerta para un acuerdo está abierta de par en par. Los bancos solo necesitan actuar de buena fe y cruzarla», afirmó Garlinghouse en una interacción en la red social X.
También subrayó que el sector de las criptomonedas ya ha realizado concesiones significativas para destrabar la legislación, como ceder ante la prohibición de intereses a las stablecoins inactivas. Por lo que, afirma Garlinghouse, a los bancos les toca «seguir adelante».
Algo similar señaló David Sacks, quien es el zar de las criptomonedas de la Casa Blanca. Él destacó que el sector de los activos digitales ya ha cedido en puntos críticos. Especialmente en lo referente al rendimiento de las stablecoins. Por ello, instó a los bancos a que correspondan el movimiento.

Según lo planteado, los banqueros y las empresas de criptomonedas disponían de todo el mes de febrero para llegar a un acuerdo que permitiera el desarrollo legislativo de la ley Clarity. Esta última aguarda un markup en el Senado y un posterior debate en el pleno de representantes, antes de su promulgación por parte del presidente Donald Trump.
Sin embargo, esto no se ha concretado aún. De hecho, con todo y el optimismo de Garlinghouse y Sacks, el ambiente sigue siendo tenso.
Según Sander Lutz, periodista especializado en criptomonedas, hay actores cercanos a la negociación que no son optimistas. De acuerdo con sus fuentes, «los grupos de presión de las criptomonedas y los bancos aún mantienen diferencias respecto al tema del rendimiento de las stablecoins». Además, cree que no vaya a darse un acuerdo en el próximo mes.
No obstante, la periodista Eleanor Terrett cuestionó tales comentarios en base a sus propias fuentes vinculadas al sector bancario, que aseguran que «ambas partes todavía están aportando información sobre el texto» y que las negociaciones «no necesariamente están vivas o muertas».
Avances lentos en la resolución de Clarity
El camino hacia este posible acuerdo no ha sido sencillo. Se han llevado a cabo tres reuniones de alto nivel en Washington entre banqueros y empresarios de criptomonedas que han servido para delimitar las líneas rojas de ambas industrias. Mientras que los dos primeros encuentros terminaron sin consenso, la tercera reunión marcó un cambio de dinámica bajo la tutela directa del Gobierno.
Como reportó CriptoNoticias, el eje de la discusión fue el borrador de la ley Clarity presentado por Patrick Witt, director ejecutivo del Consejo de Criptomonedas de la Casa Blanca. Este texto intentó equilibrar las preocupaciones bancarias sobre la «fuga de depósitos» con la necesidad de innovación del sector de criptomonedas.
El resultado más tangible de ese encuentro fue un acuerdo agridulce: el descarte de los pagos de intereses a las stablecoins inactivas. Estas son aquellas que generan rendimientos pasivos en monederos sin ser utilizadas en transacciones. Más allá, el texto propone multas de medio millón de dólares diarios a cualquier entidad que evada estas restricciones.
Según estimaciones, la ley Clarity podría estar aprobándose en las siguientes semanas. De acuerdo con Witt, una fecha clave es el próximo 3 de abril. Garlinghouse, por su parte, apunta a finales de ese mes. Mientras que otras proyecciones, como las de los analistas de JP Morgan, son más cautas. Estas fijan la aprobación de esa normativa para mediados de este año.
Con la información todavía fluyendo y ambas partes aportando correcciones al texto legislativo, la industria espera que el sector bancario reaccione de manera constructiva. Como indicó Garlinghouse, la mesa está servida. Solo falta que los bancos decidan si quieren ser parte de la nueva arquitectura financiera de los Estados Unidos o si continuarán dilatando un proceso que el mercado exige con urgencia.








