-
La resiliencia cuántica es una clara prioridad para Ethereum, Solana y otras redes descentralizadas.
-
La computación cuántica se ha convertido en una amenaza para la seguridad criptográfica.
La seguridad de Bitcoin a largo plazo ha vuelto al centro del debate tras las recientes declaraciones de Nic Carter, cofundador de la firma de análisis Coin Metrics e investigador del ecosistema.
Carter ha manifestado su preocupación por la lentitud y por la falta de urgencia por parte de los desarrolladores del protocolo de la moneda digital para enfrentar los riesgos de la computación cuántica.
El especialista señaló que la resiliencia cuántica «es una prioridad clara para redes como Ethereum y Solana». Ello, en contraste con la actitud predominante en el entorno técnico de Bitcoin.
Carter cuestionó de forma incisiva la percepción de seguridad que emana de los programadores de Bitcoin. En sus palabras, resulta inverosímil que los desarrolladores del protocolo «sigan fingiendo que ‘nadie técnico’ está preocupado por el avance» de la cuántica. Una tecnología emergente que tiene el potencial teórico de vulnerar los algoritmos criptográficos actuales.
El análisis del investigador apunta a un problema de gobernanza y cultura dentro del desarrollo de la tecnología Bitcoin. «Es gracioso que la respuesta predecible a esto sea ‘no importa lo que hagan los desarrolladores de altcoins'», afirmó.
Carter comparó la retórica de ciertos sectores del ecosistema con un dogma cerrado. Sugirió que existe una creencia de que, como los desarrolladores de Bitcoin son considerados «barómetro moral y técnico«, su aparente inacción debe ser interpretada necesariamente como una decisión justa y correcta.
La computación cuántica es un desafío de ingeniería
El debate sobre la computación cuántica dejó de ser una preocupación teórica, para convertirse en un desafío de ingeniería dentro del ecosistema de los activos digitales.
Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, ha advertido que para que una red funcione sin intervenciones humanas constantes, debe ser intrínsecamente resistente a la cuántica.
En consecuencia, la Fundación Ethereum ha financiado investigaciones para adaptar firmas digitales que no dependan de la criptografía de curva elíptica, la cual es vulnerable a los algoritmos cuánticos, tal como ha reportado CriptoNoticias.
En el caso de Bitcoin, el enfoque ha sido notablemente más conservador. Aunque en enero de 2026 se reportó la puesta en marcha de una red de pruebas (testnet) para evaluar mecanismos de protección sin afectar la red principal, las soluciones propuestas enfrentan obstáculos técnicos significativos.
Por ejemplo, en 2025, Adam Back, CEO de Blockstream, sugirió el uso de firmas basadas en funciones hash como SLH-DSA. Sin embargo, análisis posteriores demostraron que estas firmas son demasiado pesadas para el bloque de Bitcoin, con tamaños de entre 7 y 8 kilobytes, lo que elevaría drásticamente el costo de las transacciones.
Esta complejidad técnica refuerza la postura de quienes abogan por un desarrollo lento y probado. Pero para críticos como Carter, la falta de una planificación explícita coloca a la re de la principal moneda digital en una posición de vulnerabilidad frente a competidores. Destaca entre ellos, los que ya están estructurando cambios profundos para un futuro postcuántico.




